sábado, 22 de octubre de 2016
viernes, 14 de octubre de 2016
21 años
Ayer cuando ya era más hora de volver a casa que de seguir inyectándome dosis de alcohol en la sangre, lloré. Lloré como nunca (o como siempre). Como nunca porque no me contuve ni por medio segundo. El llanto salió de mi como un mar desbordado y siguió su curso para luego desaparecer. Y como siempre, porque ya ni siquiera sé desde hace cuanto esta es mi rutina: llorarlo.
Ayer le di una piña a la pared, y todavía me duele un poco la mano. Porque al igual que el llanto descarga la angustia, la ira descarga el enojo. El enojo irremediable que tengo contra el mundo por haberme arrebatado de las manos el amor más puro que nunca sentí.
"Es la primera vez que me enamoro de alguien que me trata bien" grité en la vereda, en el medio del llanto y abrazada a alguien que realmente agradezco sepa por experiencia propia lo que siento. "Estamos en la misma" me dijo seguido de recordarme que era yo la que le daba fuerzas a todo el mundo para enfrentar esta mierda que nos tocó. Yo. Fuerzas. A todos. ¿Como hago? "Sos la persona más fuerte que conozco" volvió a decirme, y el llanto cesó. La calma se impuso.
Ayer otra vez hizo papelones en el boliche de moda solo para poder olvidarme por un rato que estoy inmensamente triste la mayoría del tiempo. Y también soy muy feliz. Y la contradicción es tan dolorosa. La tristeza viene por mí porque extraño a el chico anterior al accidente. La felicidad es porqué ver sonreir al que sobrevivió a ese terrible golpe es la mejor sensación que sentí nunca. ¿Como hago? Para soltar todo lo viejo, y abrazarme a lo nuevo. ¿Como hago para seguir esperando que vuelva? Y sin embargo espero. Porque no hacerlo duele más que si hacerlo.
jueves, 6 de octubre de 2016
domingo, 25 de septiembre de 2016
Iré a buscarte en ti mismo, en el barro o el abismo
Iré a buscarte aunque duela, aunque te pierda y no sienta
Iré a buscarte a tu infierno, allí donde quema el miedo
iré a buscarte a lo oscuro, por un sendero inseguro
iré a buscarte no temas, que en mi caída tu vuelas
Aliado seré
Tu escudo seré
Tu seguro, tu protector
lunes, 19 de septiembre de 2016
domingo, 18 de septiembre de 2016
Que idiota, no? Estamos sujetos al cambio, a dejar de ser y evolucionar hacia lo nuevo contantemente. Hoy (como si todos los que existen) es un domingo reflexivo. Que idiota es aferrarse a las cosas, a las personas, a las situaciones. Que necio es rogar que todo se quede justo como esta ahora, que nada se mueva.
Hace un tiempo yo hubiera deseado que todo fuera igual por toda la eternidad solo porque creía que eso era la estabilidad: la rutina de hacer cada dia lo mismo (y poder sentirme bien con eso). Me costó algunos golpes y caídas, pero entendí que nunca voy a poder sentirme cómoda en un mundo que permanece siempre al mismo ritmo. La verdad es que (mal que me pese) adoro cambiar. Renovarme. Respirar un aire puro y nuevo cada tanto. Y justo hoy en mi mañana de domingo reflexivo, si miro para atrás no tengo idea de como pude ser como era, como pude desear que todo eso que me rodeaba hace unos años fuera para siempre.
No existe el para siempre. Gracias al cielo no existe. Porque, que sería de la vida si todo permaneciera igual? Seríamos presos. Presos de nuestros demonios y torturas.
Aunque a veces duela, cambiar sana. Porque no hay mejor cosa que poder pararte de la vereda de enfrente y darte cuenta que eso que creías ideal, no lo es. Tener el poder de dejar atrás, de soltar, de elegir por tu bienestar. Eso es cambiar: evolucionar.
Hoy si miro para atrás ni siquiera reconozco a la chica que era. Y me alegra que así sea. Me gusta haber cambiado porque me hizo entender que no importa que tanto me gusta como es el mundo hoy, no es para siempre, ni lo bueno ni lo malo. Me ayudo a disfrutar más de lo bueno porque en algun momento se termina y preocuparme menos por lo malo, porque al fin y al cabo también tendrá su fín.
lunes, 12 de septiembre de 2016
Puedo soportar el peso de mundos si es lo que necesitas. Ser tu todo. Puedo hacerlo. Puedo hacerlo. Pasaré por ello. Pero solo soy humana, y sangro cuando me caigo. Soy solo humana, y me estrello y me rompo. Tus palabras en mi cabeza, cuchillos en mi corazón: me construyes y luego me derrumbo porque soy solo humana.
Me derrumbo. (últimamente más seguido de lo que me gustaría). Lloro, grito y me enojo. Me lastimo, me destruyo. Y te culpo, me culpo, culpo al mundo. El mundo que tanto daño nos hizo sin ningún derecho. Me deshago de todo, me lleno de dolor. Y cuando creo que ya no puedo más, cierro los ojos y te veo diciendo que todo va a estar bien. Abro los ojos otra vez y el miedo parece desaparecer. Por lo menos se va por un ratito, ese ratito en el que otra vez me siento indestructible. Ese momento en el que estoy otra vez en carrera, y creyendo que puedo soportar cualquier cosa que el mundo me ponga en frente. Ese instante en el que puedo asegurar que si fuera necesario te esperaría por mil años más. ¿Y sabés qué? Por más de que cuando estoy rota y llena de dolor asegure que no puedo más y voy a soltarte la mano sin mirar atrás, nunca ninguna verdad fue tan cierta en mi como que te voy a esperar por mil vidas más si así el universo lo dispone. Porque enojada con el mundo o no, te amo más de lo que puedo explicarme a mi misma. Perdón por amagar a irme, por decir que mi vida va a ser mejor cuando te deje y me vaya en busca de algo mejor. Nunca, jamás, ni en un millón de años podría imaginar una vida mejor que no te incluyera. ((Estas en cada plan. En cada futuro. En cada presente.)) Y te extraño tanto que me derrumbo y sangro a cada rato. Pero siempre me vuelvo a reconstruir. Porque estamos juntos en esto, no te olvides.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
lunes, 5 de septiembre de 2016
sparks fly
"Las heridas hay que dejarlas al aire" me decía mi papá, "porque sino la misma humedad de tenerlas tapadas no las deja cicatrizar". Y yo pensé que solo se refería a los cortes y raspones que me hacía en las rodillas. No importa cuanto intente ocultarlo, estoy herida. Hace mucho. (Sangro hace mucho). Y ya no lo quiero tapar más.
Quiero dejar de pensar que el hecho de que me guste un chico está mal. Quiero dejar de llorar por sentirme culpable por reírme a carcajadas con alguien que no es él. Quiero dejar de llorar, quiero empezar a sonreír. Sinceramente. Como lo hacía cuando estaba con él, pero como también me merezco hacerlo con otro si así lo quiero.
Quiero dejar de ponerle fecha de caducidad a todos los demás porque: "cuando él esté mejor..." No, quiero dejar de lastimarme a mi misma. Más que nada en el mundo estar con él me llenó de amor y felicidad, pero también fue demasiado duro, y aunque pretendo mantenerme a su lado todo el tiempo que pueda, ya no puedo seguir aferrándome a la idea de esperarlo, de derrumbar, destruir, alejar a todos los demás. Quiero volver a sentir lo que se siente en la panza cuando te gusta alguien, sin tener que sentirme culpable otra vez. Quiero sentirme viva otra vez, y que el mundo brille solo por alguien me dijo "buen día". Quiero retomar esa vida que se estancó el 16 de agosto hace un año.
viernes, 2 de septiembre de 2016
lunes, 29 de agosto de 2016
martes, 16 de agosto de 2016
Hace un año todo mi mundo se caía a pedazos en un solo segundo con simples palabras: "tuvo un accidente en la moto".
Lo primero fue la desesperación, el llanto, la angustia. El miedo irrefrenable a perderte. A no verte más. Llanto, a mares. Como nunca antes había existido en mí. Noches enteras sin poder dormir preguntándome que era lo que debía hacer. Preguntándo porqué a mi. Preguntando a la nada porque a nosotros.
La angustia empezó a mezclarse con la esperanza poco después, y yo empezaba a caminar (a levantarme) a ser valiente. Y aunque me sentía perdida y sin rumbo, todos los caminos conducían a vos. El valor apareció vaya a saber uno de donde, y el miedo tuvo que hacerse a un lado. Todas las voces de mi cabeza que me gritaban una y mil veces lo poco que te conocía, lo estúpido que era sentirme mal, y las mil posibilidades con las que me podía encontrar al descubrir que significaba para vos, tuvieron que callarse. Mis dudas tuvieron que hacerse a un lado, porque era el amor que sentía el que se estaba abriendo paso. Y no, no lo puedo explicar, pero te quería tanto que seguir llorando en mi cama sola en el anonimato no parecía ser opción.
Me tomé un micro, caminé unas tres cuadras, subí dos escaleras y casi sin saber como me encontré en una terapia intensiva rodeada de desconocidos. Los nervios me comían el estomago como pirañas, y pensé en salir corriendo porque la inseguridad me estaba alcanzando. No sabía que lugar ocupaba en tu vida, no sabía si me querías ahí, no sabía como presentarme ni que decir. No sabía que tanto iba a doler descubrir que yo era para vos una más. Quería correr lejos, escaparme, esconderme. Pretender que nada de todo esto había sucedido. ¿Y sabes qué? Si corrí... pero en tu dirección. "Soy una amiga". Nudo en la garganta, alcohol en gel en las manos, y valor, mucho pero mucho valor. Coraje. Caminé a donde estabas y justo cuando pensaba que nada podía ser peor, me choqué con tus ojos. Todo al rededor de ellos era caos, pero aún así seguían igual de azules que la primera vez que los vi. Te di la mano, y la apretaste. Y todo el dolor pareció abandonar mi cuerpo por unos segundos.
Una vez que puse un pie en la calle un mar de lagrimas me inundó, y yo entendí que había una sola cosa que quería hacer en el mundo, y era acompañarte. Siempre. Pasara lo que pasara. Quería estar al lado tuyo en cada paso, en cada momento. Quería volver a verte de pie, te tomara el tiempo que te tomara. "Vamos a salir de esta" te dije.
Un mes después te alejaste 108 km. Y la ciudad Belén de Escobar se hizo moneda corriente. El valor otra vez fue necesario: para tomarme 4 micros en un viaje de 8 hs o manejar sola por una autopista para poder verte. Y los miedos una vez más tuvieron que hacerse a un lado, para que las tarde llenas de largas caminatas y Dread mar i sonando una y otra vez pudieran pasar. Hay algo que nunca voy a poder arrancar de mí y es el olor que había en los pasillos de ese nuevo lugar. Donde te vi progresar tanto. Donde te pusiste de pie, caminaste para después correr. Donde volví a sentir tu abrazo. Donde me dijiste te amo. Pasé primavera, verano y otoño recorriendo esos pasillos con vos. A veces de tu mano, otras sin que me registraras siquiera. A las patadas, o llenos de amor. Pero los recorrimos, los transcurrimos, los pasamos y sobrepasamos. Y para cuando volviste a nuestra ciudad, todo parecía ir de maravilla. No eran visitas de una vez por mes, sino de cada semana. De tardes completas. Pintando mandalas. Dibujando hojas en blanco, llenándolas de color, hablando solo con la mirada. Escuchando al Indio, a Dread, pero también a Pablito Lescano. Riendo a carcajadas con tus locuras, tus berrinches, tus enojos. Bailando juntos, burlándonos de las estúpidas circunstancias. Y todo parecía ir encaminado... pero entonces fue cuando yo me perdí. Perdí mi valor, y mi fuerza. (Y casi te solté la mano). "Ya no puedo ser fuerte por lo dos" te dije para luego desaparecer por todo un mes. Un mes completo en el que la angustia me arrastraba por el piso, me abrazaba, me levantaba y me empujaba a la vez. Un mes para entender que por más de que quisiera, no podía cambiar nada de lo que había pasado. Para ver, sentir en carne propia que esto era lo que nos tocaba vivir. Y creí que la solución era dejar de verte, que quizá así la angustia iba a desaparecer, se iba a hacer humo. Pero el llanto nunca dejó de venir a buscarme por las noches, y ahora también me buscaba durante el día. Y cuando estaba a punto de caer en un pozo hondo y profundo, verte a los ojos me trajo de vuelta.
Tan azules. Tan transparentes. Trasmitiéndome tanto amor. Por favor, nunca dejes de mirarme de esa manera. Nunca. Por que se me llena el mundo de color. Volví a verte, volvimos a una tarde llena de risas y complicidades. Y casi me derrito de tanto amor.
Por eso me levanto todos los días y afronto el mundo. Eso lo que intento rescatar cada día. Podría enojarme, llorar, gritar y patalear. Podría preguntar porque a mi, porque a nosotros, y tirar todo por la borda. Sentirme otra vez vacía, desecha, deprimida. Podría sentarme a recordar todo lo lindo que era el mundo antes de tu accidente y ahogarme en lagrimas cada día por el resto de mi vida.
Podría rendirme al dolor, o podría simplemente disfrutar del instante feliz en el que llego y veo como la cara se te ilumina al verme. Disfrutar de tu sonrisa, y agradecer que hace un año no me abandonaras para siempre. Agradecer que fui capaz de vencer mis miedos y entrar a esa terapia para mirarte a los ojos y sostener tu mano por 10 minutos. Agradecer que a pesar de todo si miro para el costado, seguís estando justo al lado mio. Tomándome de la mano.
Fue un año muy pero muy duro. Fue demasiado agotador, demasiado sufrido. Demasiado crudo. Fue un año duro, si. Pero al fin y al cabo, fue también un año juntos, codo a codo como te lo prometí aquella vez. Vos dale para adelante, que yo te sostengo, yo te doy mi fuerza, yo te mantengo vivo. Te prometo que con cada respiración que des vas a sentir que valió la pena, que todo valió la pena.
Te adoro, como no puedo ni siquiera explicarte. Y espero que a pesar de todo hoy, seas feliz. (Yo lo soy, solo por saber que existís) Disfruto de saber que sos real, de que después de haber sufrido tanto, al menos ahora estamos un poco más cerca de eso que parecía tan lejano. Gracias una vez más por elegir pelearla.
{brillaba en la tormenta, y sonreía: y acá me ves todavía.} alladotuyosiempremevasaencontrar
martes, 9 de agosto de 2016
amiga
Me gustaría decir que estoy totalmente feliz, pero creo que en algún punto nunca va a ser así, creo que siempre existe en todos esa cuota de tristeza ((aunque no nos guste)).
Me di cuenta ((una vez más)) que aferrarse es lo que nos lastima. Que me lastima.
Aferrarme a lo que pudo ser, pero no es. Al humo, a lo inexistente. A lo que me gustaría. ¿Y sabes lo difícil que es aceptar que eso no va a pasar? Estoy enojada con el mundo, estoy dolida. Me arrebató de un solo saque lo que mejor me hacía solo para hacerme ver que eso en realidad no me pertenecía. Para que vea que nada en este mundo nos pertenece, que el control es una sensación. No controlamos nada, la vida hace de nosotros lo que se le antoja. Me duele. Me quejo, me enojo. Me niego a aceptarlo también. Y cada vez que lo hago caigo en la cuenta de que con tales sentimientos solo me lastimo a mi misma. Que seguir enojada por lo que no fue me impide ver lo que está sucediendo justo frente a mis narices. Por eso todo es contradictorio. Por eso todo parece tan oscuro y brillante a la vez. Por que una parte de mi quiere seguir aferrada a lo que no fue, y la otra quiere salir corriendo atrás de lo nuevo.
(( - ¿Y vos que sos de él?
- Una amiga. ))
viernes, 5 de agosto de 2016
Pintar
Me duele la espalda y es por haber estado todo el día lijando las paredes de mi pieza. Se me ocurrió que la quería pintar de otro color, que quería cambiar, que ya me había aburrido de ese estúpido celeste que tres años antes me encantaba. Y empecé a delirar, a pensar en lo mucho que me gusta ahora el blanco, en que lo quiero cuanto antes inundando cada espacio, cada rincón. Pero ¿sabes qué? Hoy aprendí que para poder pintar, primero hay que lijar. (Que aburridisimo es, si.)
Después de que había terminado un cuarto de pared y ya estaba llena de polvo, empecé a pensar en que podía dejar todo ahí, decir que lo había hecho todo, hacerme la tonta y pintar sobre la pintura vieja. Pero, lo que pasa cuando intentas tapar una pintura con la otra, es que tarde o temprano, la nueva se quiebra y la vieja sale a flote y te queres matar. Y ahí si, es doble trabajo. Porque no te queda otra que lijar.
Lo mismo pasa con el corazón. Te podés hacer la tonta, pero si no te desintoxicas de lo viejo, lo nuevo no tiene espacio. O sí, capaz que si. Capaz logras meterlo a presión. Y durás así, ignorando que la pintura vieja está por un rato, hasta que termina reapareciendo sin previo aviso.
Lijar duele. Duele la espalda, las manos, te llenas de polvo, casi no podés respirar. Pero es necesario sacar lo viejo. Necesario para darle lugar a lo nuevo. Porque solo después de estar muerto se puede renacer.
Acompañame a estar solo, a desintoxicarme del pasado canta Arjona. Ayudame a lijar, te pido yo.
miércoles, 3 de agosto de 2016
Lo difícil que será el sentarme a esperar que los días pasen.
Ya ni siquiera sé que es lo que quiero escribir. Escribí tanto y sobre tantas cosas con relación a vos que me parece que se me terminaron las palabras. Pero no, con vos siempre hay más. De algún lugar surge otra vez la necesidad irremediable de hablarte, decirte, contarte sin que nunca llegues a saberlo en realidad.
Que te extraño es ser repetitiva. Pero ahora eso es diferente, más complejo, mucho pero mucho más difícil. Me estoy consumiendo a mi misma para no ceder a mis propias súplicas e ir a verte. Y es complicado porque la que tiene el poder decisión soy yo misma. No encuentro la forma de llevar adelante todo esto sin hundirme en el dolor.
Podría ir. Podría verte. Podría sacarme las ganas, y dejar (por lo menos por un rato) de extrañarte. Pero no puedo. Simplemente porque esto dejó de ser sano hace mucho. Y sé que vos no tenés ni idea pero es horrible no poder compartir todo eso que querés con la persona que amas. Entonces verte se volvió sufrimiento al igual que no verte. Sufrimiento porque todo eso que yo quería compartir con vos (y solo con vos) lo tuve que tirar al tacho. Me lo tuve que tragar, olvidarmelo. Y no puedo, intento y no puedo. Volves a mi cabeza una y otra y otra vez. Escucho tu voz en los estúpidos audios de whatsapp, releo conversaciones y me acuerdo de como me tratabas, de todo lo lindo que era pasar el rato con vos y te juro que me desmorono.
Fueron demasiados meses amor, pasaron demasiadas cosas. Y aunque me quiera alejar, apareces a cada rato en un recuerdo a decirme una vez más que como vos no hay dos. Me siento tan tironeada. Quiero que el tiempo vuele. Quiero que te reconstruyas y me vengas a buscar. Te quiero esperar. Te quiero conmigo.
domingo, 24 de julio de 2016
[con o sin razón no me animo a perderte] A donde voy sin vos?
Duele tanto que no dejo de llorar. Cada cinco minutos corro a encerrarme, a estar sola. Al baño, a mi piesa, a cualquier lugar en el que las lagrimas puedan irse de mi cuerpo sin que nadie me haga preguntas. No quiero contestar preguntas, solo quiero llorar hasta hacerme agua. Hasta desaparecer.
Me duele pensar que no hay nada que yo pueda hacer. Y si, perdón amor, me estoy rindiendo. Yo, la misma que te pidió mil veces a vos que no lo hicieras, me rindo. No doy mas, te juro que no. Estoy tan pero tann cansada. De esperar, de sufrir, de llorar. No puedo bancarte mas en esta, y me duele mas a mi que a vos, pero no puedo seguir destruyéndome a mi misma para armarte a vos. Justo ahora yo te necesito completo, más que nunca necesito tu fuerza y tu valor. Pero vos apenas podes con lo que te pasa, y si tengo que elegir a quien de los dos salvar, la respuesta siempre vas a ser vos. Te elijo por sobre todo.
"Ya no puedo seguir siendo fuerte por vos, encontrá tu propia fuerza" te dije la ultima vez que nos vimos. Ojalá todo fuera mas sencillo. Ojala no necesitara hacer esto, ojalá esta entrada se tratara de lo felices que somos. Pero llegamos hasta acá, y lo que no se puede cambiar se debe aceptar.
Esta es mi despedida. Y mi rendición. Me rindo, y me duele, pero no quiero seguir sintiéndome tironeada. Te estoy dejando ir, amor. Lo que más deseo en el mundo es que puedas encontrar por vos mismo toda esa fuerza que yo no pude seguir trasmitiendote. Ojalá seas siempre muy feliz.
Ojalá algún día despertemos y entendamos que esto fue necesario. Ojalá algún día todo esto valga la pena, el llanto, el dolor que nos toca hoy. Te amo, y eso no va a cambiar.
Acá estoy despidiéndome (marcando tu rencor, lo sé) estoy confiado que el tiempo nos dirá que así estuvo bien.
martes, 19 de julio de 2016
Desperté
domingo, 17 de julio de 2016
aparecé decidí ayudame
Así fue como yo empecé a generar una tendencia a la huida. Salir corriendo, escaparse. Dejar todo sin mirar atrás. Cuando se me acercaban demasiado, cuando algo no me gustaba, cuando todo pintaba para mal. Hacia el bolso y me las tomaba. Empezaba de vuelta, de cero en un nuevo lugar.
Por eso me gustan tanto los amores intensos, verdaderos, fuertes. Porque haces sin dudar eso que toda tu vida dijiste que no harías. Todo eso que nunca hiciste.
Yo tendría que haber salido corriendo, pero por alguna extraña razón no pude. No pude hacer eso que era lo más sencillo del mundo para mi. ¿Porque no pude? Rompí con mi patrón, con eso que yo usaba de coraza de protección. No me escapé. Y al no hacerlo me encontré con todo un mundo nuevo que no tenía idea de que existía. Aprendí mucho. (Sufrí también) pero lo más importante es que cambié, pudiendo hoy asegurar que la que se escapaba... ya no existe.
Por eso ahora me cuesta tanto decir ya fue. Porque antes era la frase que me decía, la que me repetía para no sentirme mal. Ya fue, esta mejor sin mi. Si soy un desastre, ¿para que me voy a quedar?. Le estoy haciendo un favor.
Justo ahora simplemente no puedo salir corriendo. No puedo decir ya fue. No me sale. Por primera vez en mi vida, quiero quedarme aunque siento que me tengo que ir. Y, ¿como hago? Siento adentro que es el momento de pegar la retirada, y mis pies no se quieren mover de donde están. {a contra mano como de costumbre}
"Ya no puedo ser fuerte por los dos" le dije. Y lloramos. Ya no puedo sostener yo sola todo lo que se derrumba. Y aunque quisiera, ya no es parte de lo que tenga que hacer.
Es devastador sentir adentro que todo lo que tenías para dar, ya está sobre la mesa, y que ahora (nada de lo que hagas) es necesario. Siento adentro que ya no me necesita, ni yo a él. Y eso da margen de maniobra para solo dos cosas: elegir quedarse o salir corriendo.
Y la que yo fuí ya estaría cerca de Ushuaia, pero la que soy no está segura de poder dejar todo atrás.
Decime que hago porfavor.
martes, 12 de julio de 2016
RARO
Nadie encaja con el mundo porque quienes lo crearon se encargaron de hacerlo para que nadie encajara. NUNCA. NADIE.
Yo pasé 19 años de mi vida intentando gustarle a todo el mundo. Más que nada en el mundo quería encajar. Estar a la moda y escuchar la música que a todos les gustaba. La verdad es que no me gustaba esa música, y nunca llegaba a estar "en la onda". Era una idea bastante idiota, pero solo lograba hacerme sentir mal. Tanto quería encajar que me puse de novia con el que era "el más lindo del colegio" solo porque a la mayoría de las chicas les gustaba. (¿Como no iba a gustarme a mi?)
Y me comporté así, como una estúpida, hasta el extremo, hasta que no pude más.
Casi me pierdo a mi misma, pero lo entendí. No se puede encajar. No hay forma de lograrlo. Y créanme que esos que se jactan de lograrlo en realidad están mintiendo. Perdí 19 años de mi vida intentando ser alguien que no soy.
Pero hace casi un año elegí empezar a aceptarme, a quererme, gustarme a mi misma y hacerme feliz. Permitirme disfrutar de todo lo que quiera, no restringirme ni limitarme. Sin definirme. Y no encajo en el mundo, pero empecé a disfrutarlo.
Y entendí que nunca tendría que haberme esforzado por encajar. Porque no se puede gustarle a todo el mundo. Siempre van a estar señalándote los defectos, y parte de crecer y madurar es entender que eso que odias, es también parte de lo que sos. Como en un yin y yan, un complemento.
Hoy estoy orgullosa de no encajar, de que a veces me miren como si estuviera loca. Que me miren mal por no ir para el mismo lugar que van todos. Por que en realidad nadie sabe a donde va.
Todos somos raros. No lo escondas, son tus rarezas las que te vuelven único.
miércoles, 6 de julio de 2016
Jodido estás
¿Tiene esto algún sentido? Criticas, criticas, criticas. Bla, bla, bla, bla. No debería ser así, pero me pesa tanto la mirada de mi alrededor. Debería haber aprendido que no puedo gustarle a todo el mundo, y que todas esas razones por las que algunas personas me adoran, van a ser las mismas por las que otros miles me odien. Me critiquen, me ataquen, me destrocen.
Y en lo único que puedo pensar es en lo fuerte que tengo que ser para sobrevivir, para sobreponerme, para ser yo sin miedo a que otra vez me busquen el error. ¿Porqué el común de la gente es tan injusta? ¿Porque es tan cruel? ¿Porque pierden tiempo en atacarme sin conocerme, cuando podría probar conocerme y entonces odiarme, amarme, criticarme o atacarme, pero con razones? Con verdaderas razones. Me deshice de mi vieja coraza, y ahora estoy arrepintiéndome. A veces me gustaría ser un cero izquierdo, invisible totalmente. A veces me gustaría quedarme quieta sin hacer nada, para que nadie tenga razones para criticar mi accionar. Pero entonces me acuerdo de que si te quedas quieta, entonces te critican por estarlo. Por respirar, por caminar, por lo que sea. Siempre encuentran razones. Siempre defectos. Siempre el error. Váyanse a cagar, yo elijo quedarme con la gente que se sobrepone (como yo) a los errores mundanos que podamos cometer, y vive, comparte y se alegra por los de su alrededor.
viernes, 1 de julio de 2016
Cuando era chica y mi papá me regalaba monedas creía que mientras más cantidad tuviera, mejor. Y era capaz de cambiar mi única moneda de $1 por dos de 25 centavos. Crecí y entendí que lo que importa no es la cantidad de monedas que tenga, sino el valor que ellas tienen en si mismas.
»lo mismo pasa con los amigos«
domingo, 26 de junio de 2016
Hoy fue uno de los días más lindos de todos esos que compartimos. Volviste a decirme te amo, como siempre, genéricamente como les decís a todos. Pero hoy también me agarraste de las manos, y después de mirarme a los ojos por un rato largo, entre lágrimas lo volviste a pronunciar bajito, casi inentendible. Pero yo te entendí, y sé que dijiste te amo... pero tus ojos gritaban »gracias«. Y yo también casi lloro solo porque no soporto verte sufrir. Mi mundo es caos total, sabes? Pero cuando te miro a los ojos a vos nada parece importarme. Gracias a vos, por lucharla tanto. Codo a codo, sabiendo que el miedo a caer es idiota porque se sostienen el uno al otro.
viernes, 24 de junio de 2016
Lo que fuimos
No, no te extraño. Y es loco escribirlo, como si los dedos nos quisieran ticlear las letras para conformar la frase. ¿Dudo? Si, muy a menudo para mi gusto. Pero en ese mísero instante en que creo que te necesito miro para atrás y de repente entiendo porqué es que estamos donde estamos. Entiendo porqué dejé de querer tenerte cerca.
Por mucho tiempo tenerte (si se puede decir que te tuve) fue divertido. Doloroso, frustrante y casi agotador, pero divertido. Con la montaña rusa de emociones, con lo complicado de querer tanto a alguien que sos capaz de dejar tu vida para no perderlo. Pero, ¿sabes qué? eso no es amor. El apego con el que te quise, el terrible drama de las noches en las que nos peleabamos hasta las lágrimas y la felicidad de que nos volvamos a encontrar, no son amor. Miro para atrás y no puedo creer lo mucho que llegue a quererte, a necesitarte. Siendo capaz de pegarte una patada y salir corriendo, y al segundo siguiente volver a correr pero en tu dirección, a abrazarte, a sentirte. Miro para atrás y te juro que me cuesta entender como todo pudo ser tan pero tan intenso, tan fuerte. Tan destrozador. Me destrozaste. Y me costó tanto armarme otra vez, sentirme completa sin vos.
Era divertido, te juro que si. Saber que nos podíamos amar con locura y odiarnos a muerte con la misma facilidad. Fuimos un circulo vicioso. Somos un circulo vicioso. Y en todo este tiempo lo que más me cuesta decir es esto: no te quiero en mi vida. Y no, no porque haya otro. No por saber que te tengo que dejar porque me haces mal. No te quiero en mi vida porque lo que sentimos desde hace tanto no es amor. Y me duele, te juro que si, pero es hora de que crezcas justo como yo tuve que hacerlo hace un tiempo. Salgamos de este vicio, por favor. Dejame, soltame, andate. Quiero estar lejos de vos lo que me resta de la vida. Quiero conocer personas nuevas sin la necesidad de tener que compararlas con lo que vos me hiciste sentir. Soltame, por favor. No me obligues a hacer que me odies. Necesitas estar lejos de mí tanto como yo te necesito lejos a vos. Tres años ya pasaron. TRES. Dejemos el vicio.
Mirá para atrás, dejá de hacerte el superado por solo un rato. Entendé porque fue que nunca funcionamos. Mirá para atrás, y entendé que las cosas son una vez en la vida. Que lo que no fue, difícilmente sea ahora. Por favor mirá para atrás, comprendé porqué dejarnos ir es lo mejor que nos puede pasar. Por favor, cortá eso que nos ata. Yo ya lo entendí, te toca a vos. Soltame
lunes, 20 de junio de 2016
REPOST
lunes, 17 de noviembre de 2014
Stay, stay, stay.
Es difícil explicar que es lo que quiero, porque ni yo estoy segura de saberlo, pero hoy tengo tantas ganas de ganarme el amor de alguien.
Hace tiempo yo deseaba con todas mis fuerzas enamorarme, y sin importar que le pasara al otro, amar. Y si, me enamoré y amé... pero no me amaron. Y de eso intento hablar: quiero que me amen de la misma manera que yo amo. O quizá no a mi manera, tal vez quiero que me amen a su manera, pero que al fin al cabo me amen. Quiero conocer a esa persona que va a ser capaz de cualquier cosa con tal de ver una sonrisa en mi cara.
Quiero que nos entendamos con una mirada, quiero disfrutar de su sonrisa y compartir chistes internos solo nuestros. Quiero dormirme llorando a mares por una pelea tonta y despertarme con una llamada, con una voz que del otro lado del teléfono diga "perdón".
Y no quiero algo de película. Quiero un amor totalmente sencillo. Alguien que se preocupe por mi y me cuide. Que no quiera verme mal, alguien con quien pasar un domingo de lluvia en un sillón haciendo nada sea un plan perfecto. Alguien que no necesite a nadie más que yo. Y que yo de igual manera, solo lo necesite a él. Quiero conocer a ese que va a ser mi compañero de vida.
A quien contarle mis triunfos, a quien acudir cuando me derrumbe.
Quiero escuchar "que linda sos enojada". Quiero ser capaz de querer solo a uno. Y que el amor sea tan grande, que a pesar de irse mil veces, siempre volver. Quiero mil fotos con caras raras. Quiero que todo el amor del mundo entre en un abrazo. Un abrazo tranquilizador.
Quiero a ese que sea capaz de callar mis miedos y detener mi cabeza, ese que me asegure que soy capaz de lograr cualquier cosa que me proponga. Quiero su apoyo incondicional.
Ese al que tenga que soportar borracho, o celoso. Hasta enojado. Quiero morir de ternura frente a un simple "estoy celoso porque me muero si te vas con otro".
Un estúpido fanático del fútbol con quien discutir porque somos de equipos totalmente contrarios.
Quiero alguien sentado a mi lado en el cumpleaños de 50 de mi tío más lejano, que se ria conmigo de como bailan mis tias solteronas, alguien que comparta ese tipo de aburrimientos conmigo.
Quien sea capaz de soportar mis peores mal humores o ataques de celos. Alguien que se quede a mi lado aunque yo pida a gritos que se vaya. (Porque probablemente, solo voy a estar diciendo algo que no siento) Quiero a mi lado alguien que va a tener mi amor y mi apoyo incondicional en todo momento.
Alguien a quien cuidar y consolar, para el que voy a estar en momentos difíciles. O felices también. Con quien compartir alegrías y derrotas. Quiero ser capaz de decir un TE AMO sincero. Quiero recibir uno en los momentos menos esperados.
Quiero responder "con los amigos, jugando al fútbol" cuando mi tía pesada me pregunte "y el novio?"
Quiero pensar en una sola persona cuando alguien al azar pregunte si estoy enamorada. Y sonreír con recuerdos. Quiero alguien que me abrace. Alguien a quien pelear, y hacer cosquillas. Quiero besos en la oreja, y en el cachete, y en la frente. Quiero alguien que me persiga por toda la casa para devolverme la maldad que acabo de hacer.
Quiero alguien que me quiera. Y quiero quererlo de igual forma, quiero compartir ese amor inmenso. Quiero un amor correspondido. Algo que nunca tuve. Algo que muchos si tuvieron.
¿Cuando me toca a mi?.
domingo, 12 de junio de 2016
Creo que es bastante parecido a beber agua después de haber tenido sed todo el día. Se parece a el placer que se siente cuando llegas a casa y te podes sacar por fin esos zapatos que te apretaban y hacían doler los pies. Se parece a pasarse todo el domingo en cama después de una semana que fue agotadora. Amor es correr para abrazar a alguien que extrañaste por demasiado tiempo. Es lo que se siente en ese instante. Para mi el amor se parece a sus ojos. (Y solo sus ojos). Se parece a eso que brilla en sus ojos cuando me ve llegar.
Yo creo que amor es encontrar sin querer eso que no sabías que habías perdido. Llegar a alguien que no estabas buscando, pero que sin embargo siempre necesitaste. Es sentir que extrañaste toda tu vida a alguien que no conocías. Amor es él.
viernes, 3 de junio de 2016
martes, 24 de mayo de 2016
sábado, 21 de mayo de 2016
Su mano
SOLTAR EL MUNDO
Hace varios días me vengo preguntando que es lo que tiene de especial él, que otros no. Y no puedo encontrar respuestas. No puedo encontrar argumentos válidos para explicar lo que siento.
Y lejos de dudar sobre si realmente lo siento o no, me puse a pensar también en que es lo que estoy buscando con todo lo que hago. Y otra vez, nada.
Es que es justamente eso: nada.
Ya nueve meses se cumplieron y yo sigo firme al lado de alguien que ni siquiera estoy segura de si me reconoce. ¿Porqué? Y pasé por tanto en estos meses, que es difícil decir con exactitud cuando fue que lo empecé a querer.
La verdad es que no busco justificarme en frente de nadie, porque a mi con lo que siento me alcanza, pero la duda de como es que yo, con todo lo que fui, sea hoy la que soy realmente me intriga. Tuvo que haber existido en algún momento un punto de inflexión, un antes y un después, una razón.
Y sonrío al darme cuenta que sé exactamente cuando sucedió. Es más, podría hasta dar la fecha exacta: viernes 4 de septiembre del 2015.
El punto de inflexión, el click y la razón fue cuando me di cuenta que yo quería hacer una sola cosa en el mundo y era sostener su mano. Lo escribí hace mucho en este mismo blog: "Se me derrite el corazón cuando lo veo. Me derrito completa yo cuando le doy la mano y siento su apretón.
Mi mundo se cae a pedazos y yo solo procuro tener mil brazos, con mil manos para agarrar todo lo que se cae, cuando en realidad, solo quiero sostener su mano"
Por eso no sé que responder cuando me preguntar porqué. Porque en realidad no hay respuesta. Por eso no pretendo defenderme cuando se ríen o me atacan. Porque los perdono por no saber entenderme. Porque me compadezco de ellos que solo se permiten sentir bajo las reglas que dicta la sociedad.
Hoy estoy segura de una sola cosa y es que me alegra muchísimo haber decido sostener su mano, y haber soltado al mundo, solo porque si hubiera sido al revés hoy sería una más de los que atacan por no poder entender que quizá no todos sentimos ni accionamos igual.
martes, 17 de mayo de 2016
El sin fín
Juego o Ejercicio de improvisación donde situaciones diferentes son transitadas por mismos actores sin final.
+ En cualquier otro ámbito esto sería considerado cruel. Una carrera sin fín, agotadora. Una lluvia sin fín, melancólica. Hasta comer sin fín es insano. ¿Porque entonces no nos cansamos?
Mismos actores, diferentes situaciones. Sin final. Eso somos: todo y a la vez nada +
INTENSIDAD. Un amor tan fuerte. Un odio igual de resistente. Idas, vueltas. Tocar el cielo, y volvernos polvo, todo junto. Entre nosotros no existen medias tintas, porque esto no es para tibios.
Y aún estando segura de amar perdidamente a otro, me es imposible pensar que seria de mi sin esto: sin él y su intensidad. Esa fuerza que nos arrastra hasta juntarnos cuando estamos alejados y nos rechaza cuando nos acercamos demasiado.
El sin fín de estados y emociones. Con ese noséqué que nos obliga a caer otra vez. A mí, y también a él. A que me busque aún sabiendo que soy todo lo que le da miedo. Y a mí, a caer aún sabiendo que representa todo lo que odio.
Tan irresistible. Tan simple y complejo a la vez. Algo (no sé qué) nos une. (Y al parecer nos va a unir siempre). Me rindo. Sé que él y yo no tenemos final.
Viejo karma, no te olvides nunca de volver. (Aunque después nos duela todo) Aunque nos volvamos polvo.
Nada iguala lo que siento cuando tocamos el cielo.
domingo, 15 de mayo de 2016
Hay cosas demasiado difíciles de explicar. No sé como explicarte porque sentirlo es mejor dice el Pity. Sentirlo. Todo es tan sencillo como eso. Tan sencillo como dejar todo atrás cuando lo veo feliz. Saber que lo que está pasando es una mierda, saber que mil cosas pueden pasar en el futuro (y entender que la mayoría no son buenas) y aunque todo sea demasiado complicado... seguir. Cuando lo veo sonreír mi mundo es más sencillo. Me hace levantar la cabeza y seguir firme en la pelea. Su sonrisa trasmite fuerza. Coraje. Energía. Ganas de seguir aunque duela todo.
Tan sencillo como que se podría haber muerto. Y sin embargo yo puedo hoy disfrutar todavía de su sonrisa.
Lo explique bien?
No creo. Porque lo que siento cuando lo veo es tan grande que ni siquiera me cabe en el pecho.
Sentirlo es mejor.
Porfavornodejesdesonreir
lunes, 9 de mayo de 2016
domingo, 1 de mayo de 2016
Ya no me gusta tanto el chocolate como antes, ni pienso que solo cosas malas me pueden pasar. Empecé a escuchar otro tipo de música, y a creer un poco más en la gente y el amor. Sigo saliendo a bailar, pero ya no lo disfruto. No me quiero maquillar, ni cambiar, ni arreglar el pelo. Todos los boliches me dan igual. Pero tomo. Mucho más de lo que te puedas imaginar. Mucho más de lo que tomaba cuando me conociste. Tomo al exceso, y ni el vodka que me quema la garganta al tragar puede ayudar a como me siento.
También deje de ir a la cancha, o voy muy poco. Simplemente porque no disfruto del fútbol como antes. Duermo mucho, demasiado. Estoy dejada. Nadie me interesa lo suficiente como para animarme a vivir. A salir de mi casa. Todos son tan iguales unos a otros, tan tristes, tan vacíos, tan desconectados. O quizá solo sea yo. Tan triste, tan vacía, tan desconectada. Corriendo desesperada en busca de algo que me devuelva las ganas de sentir.
Conocí a alguien (y ni te gastes en sentirte mal, porque no significa nada). Solo lo voy a su departamento, a sus previas, a sus besos y su compañía para olvidarme un poco de vos. De lo que te extraño. Pero en vez de olvidar siempre termino cayendo en la cuenta de que el nunca va a poder ser vos. Estoy enloqueciendo.
Cambié. Mi mundo entero cambió. Y esta es una patética y desesperada manera en la que me propongo rogarte que vuelvas. Volvé amor que te necesito.
martes, 26 de abril de 2016
Por eso no me sorprende. Tenia que ser un domingo.
A veces me gusta flashar que en realidad estoy dormida. Que esto es una pesadilla en la que estoy atrapada y que cuando logre despertarme voy a seguir estando en la cama de mi tia favorita, voy a buscar el celular entre las almohadas y cuando lo desbloquee si voy a encontrar un mensaje suyo. Que cuando me despierte el todavia va a estar del otro lado esperando mi contestación. Me gusta (y hasta necesito) pensar que sigo dormida y en realidad estos ocho meses fueron solo un par de horas de mi siesta de domingo.
Hace rato que me quiero despertar. Y que otra vez sea 16 de agosto, y que todo sea sencillamente distinto. Flasho mil veces con volver el tiempo atrás y llamarlo el mediodia de ese maldito domingo solo para decirle que use el casco. Que no sea idiota, que use ese maldito casco. Que no desaparezca por tanto tiempo, que yo lo voy a necesitar conmigo, que los siguientes meses van a ser demasiado duros si no usa ese puto casco.
Y aunque estoy en un pesadilla desde ese asqueroso domingo, no hay forma de que pueda despertar. Y solo me queda esperar, y sufrir un poco mas. Uno, dos, mil domingos más. Mil 16 de todos los meses habidos y por haber. Cada tarde. Cada moto. Cada momento. Cada llanto.
Domingo. Siempre odie los domingos.
viernes, 22 de abril de 2016
amigo
Hace mucho tiempo que quiero decirle esto a alguien, y aunque suena cobarde, nunca me animé a hacerlo. Y no, no es el chico que me gusta. Mucho menos alguien a quien tengo en enfrentar. Es mi mejor amigo. Já. No, que sea mi mejor amigo no hace esto más sencillo.
La verdad es que a me costó mucho comprender mucho de lo que sucedió hace tanto ya, por lo que soy capaz de ver con total claridad que el todavía no pueda comprender. Y entonces, acá viene lo que le quiero decir hace tanto: no hay nada que entender.
Desde que todo pasó muchas veces quise abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien. Pero nunca lo hice. Quizá por mis miedos, quizá por que él nunca habló conmigo sobre el tema, tal vez solo por la imagen de piedra dura y sin sentimientos que quiere darle al resto del mundo... No lo es, sé perfectamente que no lo es. Sé que si fuera una piedra ya hubiera desaparecido erosionado totalmente por el dolor. Y esa es la segunda cosa que quiero decirle hace tanto: no te aferres al dolor.
Es un mundo difícil, dice Manu Chao. Es todo una mierda, digo casi siempre yo. Y más en estos casos, mucho más cuando la vida te golpea tanto y tan duro. Pero, ¿sabes que, corazón? Todo esto es solamente para enseñarnos algo, para que aprendamos la lección y dejemos ir el resto. Y eso también te lo quiero decir: si te aferras al dolor, no estas aprendiendo nada.
Gritá. Llorá. Pataleá. Sufrí también, viví tu dolor. Vaciate por completo, y volvé a empezar. Eso es la vida, levantarse y dar pelea. Cueste lo que cueste, y pase lo que pase. El mundo sigue girando, y que vos te obligues a sufrir cada 22 de cada mes, no va a hacer que las cosas sean diferentes. A veces, hay que elegir soltar lo que nos hace mal. A veces, hay que dejar ir el dolor, para poder vivir lo que nos pase desde el lado menos traumatico.
Y no te voy a mentir, lo que te pasó es una mierda. Lo que nos pasó fue una mierda. (Porque yo también sufrí, aunque no parezca) Y sé que sabes que lucho todos los días contra los golpes que la vida me sigue dando, con las perdidas y victorias que me tocó vivir. Y como una autentica luchadora también te digo: por favor, por lo que más quieras, no te rindas al sufrimiento. La culpa es quizá el más pesado de todos los sentimientos, nos hace agachar la cabeza y carcomer el cerebro. También te digo esto, y creeme que viene desde lo más profundo del corazón: no fue tu culpa. Aunque te cueste creerlo, aunque creas que lo digo por ser tu amiga. Las cosas sucedieron de esta manera por una razón, Todo en este universo es perfecto y sucede por una razón. Sucede para algo. Y por decisión de los involucrados. Dejá de pedir perdón. Pedir perdón no saca la culpa. Solo vos podés dejar ir la culpa, y proponerte vivir el dolor (que nunca se vá a ir) desde un lugar distinto. Desde un lugar de amor. Desde tu lugar, el que te toca en esta historia. Tenes la fuerza y el empuje necesario, yo creo en vos. Yo se que vos podés. No cargues más con el peso de la mirada ajena, porque la única mirada que te tiene que importar es la tuya. Dejá de juzgarte. Te amo, eso también te lo queria decir. Dale, que yo sigo con vos. No te rindas.
martes, 12 de abril de 2016
Soltar. Que karma. Es algo que detesto, es una palabra que detesto. Porque sé que tiene su razón de ser, y eso me pone peor. No me gusta, me cuesta. Porque soy una luchadora incansable, y porque no soy capaz de dejar ir algo porque simplemente no funciona. Yo soy de las que hace que funcione, porque no me sale rendirme. Saco fuerzas de donde no las hay, y sigo. Agacho la cabeza y sigo. Voy. Avanzo y lucho.
Pero solo soy capaz de ser así de tenaz cuando lo siento en el fondo de mi corazón. Yo puedo luchar por el amor de alguien toda una vida entera, sufriendo y padeciendo, pero lo tengo que amar con locura. ¿Para que luchar por algo que me genera medias tintas? No. O es exagerado, o no es nada. Y la verdad es que una vez más me encuentro muy confundida. ¿Para donde voy?
Hasta hace muy poco realmente creía que tenia un rumbo y una razón de ser, que estaba centrada, equilibrada y sabia lo que quería. Que nada podía sacarme de eje por demasiado tiempo, solo porque estaba en camino a mi verdadera esencia. Pero en algún momento el camino se enredó y desemboqué justo en un laberinto que no se muy bien como superar. Otra vez me siento perdida.
Y lo loco, es que me siento justo como hace un año. Desorientada. Sin pasarla mal, pero tampoco bien. Ida, confundida, atormentada. Me siento justo como hace un año. Como antes de conocerlo y que todo cambiara. Otra vez estoy en el punto cero del recorrido, y esta vez no se para donde arrancar. Hace un año, a diferencia de ahora, no sabia donde me encontraba. Ni siquiera sabia que para donde me dirigía no era hacia donde quería ir. (y aunque en ese punto estoy mejor) siento que en vez de avanzar, retrocedí veinte casilleros y perdí un turno. Estoy otra vez atrapada. Y aunque me proponga salir, en realidad no estoy segura de si todavía quiero hacerlo, porque siendo completamente sincera: estoy a la espera de algo. Y no se de que, y no se cuando, pero sigo esperando que "eso" suceda. Algo que no se que es. Estoy a la espera de que suceda algo que no tengo ni idea de como va a ser. Pero de lo que estoy segura es de que va a sacudir mi vida justo como hace un año.
Cambios. Con esta palabra ya me amigué. Y ahora los espero ansiosa. Quiero cambios para mi vida. Quiero empezar a fluir y conectar con eso que hace tanto estoy esperando. Quiero que todo esté bien otra vez.
lunes, 11 de abril de 2016
lunes, 4 de abril de 2016
DARIA LA VUELTA AL MUNDO SOLO PARA ABRAZARTE POR LA ESPALDA.
Cuantas veces en la vida tenemos la posibilidad de cruzarnos con alguien realmente ESPECIAL?
Yo antes creia que cualquier persona podia ocupar ese lugar. Que cualquier persona que conociera podia llegar a ser un gran amor, por mas de que en un principio no fuera tan significativo. Pero como me era imposible de imaginar un amor sutil, delicado y que se fuera dando poco a poco, empecé a buscarle a todos los idiotas que conocia su parte especial. La señal, la razón que me diria (aunque recien lo conociera) que él era el indicado. Y tristemente siempre me equivocaba, porque las señales eran forzadas y medio inventadas por mi. Intentaba ver en simples cuerpos huecos, con mirada vacia y alma ausente, al indicado. Y cada vez me desepcionaba un poco más. Hasta casi perder las esperanzas y rendirme a creer que el amor en esta vida, no era algo que yo mereciera. Y casi tuve que perderme a mi misma al borde del abismo para entender que si queria amor en mi vida, tenia que empezar a amarme y aceptarme. Y todo empezó a suceder, casi sin que yo me diera cuenta en realidad. Sin quererlo, un dia en el que no lo esperaba, me crucé con una mirada que no estaba vacia. Me crucé y me perdi en un par de ojos tan transparentes que si te lo proponias, te permitian ver el alma. Sin querer tampoco, vi esa alma. Y eso que hacia tanto me empecinaba en ver en otros, apareció sin que lo forzara. Lo sentí, y no puedo explicar demasiado porque solo fue eso: sentir. Saber que estaba en el momento y lugar correctos, y por sobre todo con quien debia estar. Sentí amor puro a nuestro alrededor. Magia, paz, confianza. Al mismo tiempo que el miedo y la necesidad de encontrar explicaciones se desvanecian. Por primera vez en la vida podia, queria y me salia ser yo misma en toda esencia. Y solo con el tiempo lo entendí: los grandes amores no son para cualquiera, porque hay que estar desintoxicados de todos los males del mundo para poder sentirlos a todo pulmón. Lo que vi en sus ojos la primer noche que compartimos fue un alma. La invitacion a disfrutar de sentir lo que nos estaba sucediendo sin hacer demasiadas preguntas. Y sabes qué? Lo bueno de los grandes amores es que nos obligan a sentir sin escuchar a los miedos.
Nos invitan a ir por más, siempre. Si me preguntan, eso fue lo que vi la primera vez que lo miré a los ojos: UN GRAN AMOR. Y ahora volviendo a la primer pregunta y con la que empecé a escribir esto: cuantas veces en la vida tenemos la posibilidad de ver un gran amor en los ojos de alguien? Con mucha suerte, y viendo a favor... Una sola. Esto es cuestión de una vez en la vida. Cuantas posibilidsdes de poder volver a sentir por otra persona lo que siento por él? NINGUNA. Y eso nos dá inmortalidad, pase lo que pase. Porque al menos sé que lo que nunca va a terminar es este sentimiento.
Por eso, si alguna vez les sucede, no lo dejen pasar. Porque las posibilidades son de una en un millón. Porque quizá algun dia puedan cruzarce (aunque parezca imposible) con un par de ojos que no se parecen a ninguno antes visto. Porque en una mirada se puede encontrar todo el universo, y que a la vez solo te este mirando a vos.
viernes, 4 de marzo de 2016
alguien
Cuando la realidad es tan cruda y amarga, cuando ya no podes soportar una sola desgracia más. Anesteciarse. Como si eso solucionara algo, que idiota.
Hace rato deje de dormir cada vez que me siento mal. Ahora la tristeza, solo me genera insomio. Ganas de resolver lo que sea que me este jodiendo la vida, para seguir adelante. Porque me volvi una luchadora. Porque avance, porque creci. Y decidi que cambiar era mi mejor opción.
Y por que hoy soy una luchadora es que escribo esto. DESPIERTEN. Por favor.
A los que escribo, saben perfectamente quienes son. Arriba, adelante, hacia la realidad por más dura que sea. Escapar nunca es una solución. Es una evacion. No evadan, enfrenten. Haganse fuertes frente al miedo. Esta es su lucha, y tienen que ganarla. Como sea. Dejen de dormir, dejen de soñar. Ese no es su lugar, la realidad los necesita. Vivos, fuertes y por sobre todo, presentes. Ese lugar en el que tan comodos estan, no es su lugar. Vuelvan. Busquen hasta cansarse el camino de vuelta, porque si llegaron hasta ahí, estoy segura de que existe un retorno. Tienen que despertar. Hacerse cargo de lo que les pasó, y pasa. De su realidad, de lo que les toca vivir. Porque la cobardia es detestable.
Y no voy a mentir, la vida es una mierda. Y todo lo que nos pasa es una mierda. Y la vida no deja de golpearnos, ni por un raund. Pero eso es el exito: levantarse y dar pelea. Hasta que las piernas no den mas, hasta cuando ya no podamos más. Levantarse y dar pelea. Porque para eso venimos. Para demostrar que los que de rinden, son los debiles que no encuentran sus razones para luchar.
Facil no es, pero imposible tampoco. Y dia a dia, las piedras se hacen cada vez más grandes y las piernas estan cada vez más cansadas, pero se convive con la tormenta. Se sufre, se aprende y se sigue. Eso somos, la cantidad de heridas que logramos sanar y hoy son cicatrices.
Yo se que tienen la fuerza necesaria. Y frente a la comodidad que deben sentir en ese lugar en el que estan, el mundo que yo tengo para ofrecer es una bosta. Si, aca sufrimos. Mucho. Y todo parece cada vez peor. Pero yo, prometo intentar hacerlo un mundo mejor. Para mi, para ustedes y para todos. Despierten. Levantense. Esa cama no les va a hacer vibrar el alma. Por mas comodo que sea el lugar en el que estan, puedo asegurarles que nunca van a sentir la intensidad de este mundo, del real. Por que aca, el sufrimiento, pero tambien la felicidad, son eso: reales. Vamos, arriba. Es tiempo de despertar.
viernes, 19 de febrero de 2016
Cuatro años.
Hoy ya pasaron 4 años. Cuatro. Parece mentira.
Y todavía duele. Duele porque siempre va a doler. Pero a veces el dolor puede convertirse en algo hermoso. A veces, y con mucha fuerza de voluntad, lo podés transformar en ganas de seguir. Y eso es lo que quiero contarte hoy amiga, contarte todo lo que me enseñaste con tu partida.
En un comienzo y como debes imaginar, fue muy duro. Solo tenia 16 años, y mi vida se volvió un caos cuando me enteré que estabas en ese hospital. Te lloré. Mucho. Tanto que ahora hasta me parece absurdo. Lloraba todas las noches pensando en que hubiera pasado si nada pasaba. Si seguíamos como siempre.
Y miraba fotos, y vídeos. Y la angustia es mala compañera. Y todo lo que veía a mi alrededor era inútil, hasta idiota. Y no quería salir de casa. Y no quería hacer nada. Y solo quería dormir. Dormir. ¡Que estupidez! Pero es que yo nunca había sufrido en mi vida, ¿entendes? Nunca. Yo creía que sufría, pero eran idioteces, cosas vacías y sin sentido. Porque sufrir enserio, eso lo conocí con tu partida.
Pero pará, porque no todo fue malo. Y aunque todavía hoy siga llorando cada 19 de febrero, aprendí a sentirte desde acá. Aprendí que tu tiempo y mi tiempo no tenían porque ser iguales, y que donde estés estas bien. Que fue lo que elegiste, y que aunque físicamente ya no te vea, te llevo en el corazón. Conmigo, siempre. Como un recordatorio de encerrarse en el dolor no es la solución.
Aprendí a quererte dejandote ir. A quererte sin retenerte. A que duela, sin que eso me hunda.
Y ahora soy feliz. Eso también te lo quiero contar. Porque espero que vos lo seas donde sea que estés. Porque te lo mereces. Porque sé que lograste la paz que acá tanta falta te hacia. Porque me alegra el corazón imaginarte feliz.
Hoy ya se cumplen 4 años de ese terrible día que tanto me enseñó. Y sigue doliendo si. Pero las lagrimas son mitad de tristeza, y mitad de felicidad. Porque entendí que es mejor valorar el tiempo compartido, que pensar en que no pudimos compartir.
Te amo Aylu, como siempre. Y espero que nos volvamos a encontrar.
jueves, 18 de febrero de 2016
Hoy a mi, me llego en forma de imagen y a través de un amigo:
Yo me considero una privilegiada en esta vida, por poder tener acceso a sucesos no acontecidos. Y aunque no pienso explicar demasiado que significa esto simplemente porque me parece un dato secundario... el universo me permite ver pedazos de un futuro todavía no sucedido que esta en proceso de creación. ¿No es increíble? Y aunque todavia estoy aprendiendo a manejarlo, y aunque a veces lo que se me presente en frente pueda ser un tanto traumatico, muchas de las otras veces son momentos de felicidad, o momentos dificiles por los que yo o alguien va a transitar, y que son necesarios. Y a eso es a lo que voy. Todo es parte de un plan perfecto. Y hoy, y en esta humilde entrada de blog, quiero agradecerle al generoso universo, por permitirme espiar por una pequeña rendija todo eso que aún no sucedió. Porque es lo que siempre quise. Porque siempre quise saberlo todo, y se me dió la posibilidad de llegar a eso que nadie puede llegar aún, solo porque aún no sucedió. Gracias, gracias GRACIAS. Soy una agradecida al mundo, a la vida y al universo. Y a mi misma, porque dia a dia me permito ser más conciente y llena de amor, llena de luz. Otra vez, gracias. viernes, 12 de febrero de 2016
Sos el que nunca se vá. Como un vicio que quiero, pero no se como dejar.
Y ahora tus abrazos recorriendo mi memoria. Y las ganas de sentir uno otra vez. ¿Loco, no? Después de todo lo sucedido y el dolor que me causaste todavía tengo ganas de abrazarte. Já. ¿Que será lo que tienen esas personas que son debilidad aunque pasen años? Porque eso sos. Un vicio, una debilidad. Al que sé que no quiero en mi vida, pero que igual no puedo evitar sentir.
sábado, 6 de febrero de 2016
viernes, 5 de febrero de 2016
Aunque cueste
Yo no tengo fotos lindas juntos. Ni soy tan valiente como para ponértelo en el muro de facebook y que todo el mundo lo lea. Podría hasta decir que no lo hago público porque no necesito que nadie sepa todo lo que me pasa a mi adentro pero... pero sería mentira. Yo si quiero que alguien sepa todo lo que me pasa adentro, y ese alguien sos vos. Y no sé si algún día vas a llegar a leer esto, pero supongo que me lo tengo que sacar de adentro.
Tampoco tengo historia larga que nos una. Casi no tenemos recuerdos en común, y nos conocemos un poquito, asi como por arriba. No conozco a tus amigos, o solo a unos pocos. Conocí a tu familia bajo estas circunstancias (y no son las que me gustarían).
Nunca fuimos al cine por ejemplo. Y nunca terminamos de ver esa serie que me hiciste prometer que iba a ver solo con vos. Que dicho de paso, no miré. Y me estoy muriendo de intriga.
Yo no puedo asegurar cuanto me queres ni las demostraciones de amor que tuviste para conmigo, porque no tuvieron tiempo de existir siquiera.
Por eso te escribo acá, donde pocos lo leen: porque lo único que tengo es lo que yo siento.
Muchos (por no decir casi todos) no pueden entender como fue que hice para actuar como actué. Me lo dicen casi envidiando mi accionar, y sintiendo que ellos nunca hubieran podido.
A todos les contesto que ni yo se lo que hice en estos seis meses. Solo me deje llevar por lo que tenia ganas, por lo que sentía que quería hacer. Y quería verte. Así que iba a la clínica. Y después quería verte otra vez, entonces iba al FLENI. Sin sentirme obligada. Sin hacerlo esperando que algún día me devolvieras algo. Yo solo lo hice porque yo lo sentía así. Respondiendo a lo que me hacía bien.
Vos. Eso era lo que me hacía (y hace) bien. Verte sonreír, progresar, avanzar en tan poco tiempo y con tantas ganas. Ver en vos ganas de seguir.
Escribo porque en realidad quiero dejarte en claro (si alguna vez lees esto), que no me debes nada, que lo hice por puro amor que te tengo. Que lo hice por mí, y no por vos. Y que lo único que me mantuvo en pie este tiempo fue el querer verte ser feliz otra vez.
Por eso escribo, porque si intentara decirlo solo lloraría como una idiota. Porque a mi, y aunque no parezca, la mayoría de las cosas me hacen llorar.
Escribo porque en realidad, me importa una mierda quien lo lee. Porque acá, en mi blog, en mi lugar, en donde yo me siento segura, ninguna cantidad de me gusta o comentarios pueden condenarme.
Te quiero, Pablo. Y te quiero bien, por encima de todas las cosas. Por encima de lo que sea que puedas decidir. Y quiero más que nada en este mundo, que seas feliz. (eso me incluya, o no). Fuerza, amor! que falta la última etapa y no tenes que caer. Te envío mi luz, como siempre. Vence tus miedos.




