martes, 10 de abril de 2018

El mundo entero se da vuelta a mirar cuando pasás. Entrás en una habitación y siento como de repente toda la atención está puesta en mi mano izquierda. En quién la sostiene. Y vos no te das cuenta de lo que provocás. Y yo tampoco me doy cuenta de lo increíble que es que alguien así sostiene mi mano. Mientras veo como todos te miran, vos me estás mirando a mí. No importa donde. Ni cómo. Ni cuando.
  Y puede que vos nunca caigas en la cuenta de lo increíble que sos, no sólo para mí, sino para todos los que te conocen. Pero lo bueno es que yo sí me di cuenta. 
  Me di cuanta que es idiota mirar cómo te miran. Estoy perdiendo el tiempo. Tiempo que puedo emplear mirandote. A vos. A mi. A nosotros mientras nos miran los demás. Mientras vos me mirás. 
  Nunca me voy a cansar de mirarte y disfrutar de ese instante en el que las demás miradas (y el mundo entero) desaparecen. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario