viernes, 28 de febrero de 2020
viernes, 14 de febrero de 2020
San Valentín
Si tengo que ser sincera a mi nunca me resultó sencillo, soy un tanto (bastante) controladora, y por momentos necesito tener todo perfectamente arreglado para no desesperar. En el fondo es sólo miedo a que algo pueda salir mal, como si pudiera encargarme de hacer todo yo misma para que no hubiera margen de error. Y así después termino agotada emocional y mentalmente, contracturada, débil y triste porque caigo en la cuenta de que el control no existe y por más de que me esfuerce nunca pero nunca voy a poder evitar que algo salga "mal". Y lo pongo así, entre comillas, porque quizá no es que salió mal, sino que era lo que necesitaba para cambiar, aprender y ser mejor.
Ya aprendí hace rato que la gota que rebalsó el vaso nada tiene que ver con algo aislado, sino más bien es la semilla del cambio que tanto pedía a gritos. Necesitaba cambiar, me sentía tan mal conmigo misma que en realidad no puedo creer que aguanté tanto tiempo en ese estado. Ni siquiera me dedicaba tiempo a sentir, a vivir realmente lo que me estaba pasando. Creo que en el fondo yo sé hace rato que este era el desenlace y me negaba a afrontarlo. Sé desde hace tanto que necesito estar sola que creo que solo estaba estirando el tiempo hasta que ya no diera para más.
Y aunque el panorama parece horrible, en realidad no lo es. Hace un mes y un poquito que estoy sola. Bueno, "sola" entre comillas porque en realidad nunca me sentí tan acompañada como ahora. Todos me vieron tan triste que se pusieron al hombro mi persona y me cargaron un ratito en el camino hasta que tuve fuerza para mantenerme en pie. Y no hablo solo de mis amigos (que son un montón, y los amo todavía más) sino también de mis papás llevándome de vacaciones y mimandome, de mi hermana mandandome por instagram todos los días vídeos graciosos, de mi abuela cocinandome cosas ricas y mis primas contandome anécdotas viejas que compartimos y nos hacen reír. Todos absolutamente todos colaboraron en sostener el peso de mi cuerpo cuando creía que no podía ni respirar. Ni hablar de mis dos grandes amores amigas que se bancaron unas vacaciones conmigo llorando mares y teniendo menos energía que nunca. Que me abrazaron cuando fue necesario, y me aconsejaron de la forma más sincera y pura, siempre desde un amor inmenso.
Y un día mejoré, un día me di cuenta de lo mucho que había perdido por sostener cosas que no me hacían bien. Y me reencontré con todos mis vínculos desde un nuevo lugar. Hoy tengo una mejor relación con mis papás, y con mi hermana. Porque ya no estoy tan irritada como para pelear a cada rato, porque ahora puedo manejar mis emociones de forma más sana y entender que somos distintos. Hoy veo a mis amigos todos los días (literalmente) y me río a carcajadas porque estoy con ellos disfrutando ese momento y con ellos pero pensando en todas esas cosas que antes me preocupaban. Vivo más relajada, mas tranquila, más feliz. Vivo un montón. Y estoy amando con todas mis fuerzas este verano intenso en el que duermo 3 hs por día pero no me importa porque ahora estoy viva y cuando esté muerta seguro voy a dormir mucho más. No, pero hablando en serio, no me importa porque lo único que quiero llevarme de esta vida son anécdotas, momentos felices, a la gente que amo en el corazón y todos los aprendizajes que pueda.
Hoy no entiendo muy bien que está pasando, pero no me importa y no quiero controlarlo. Porque las cosas parecen ir mejor cuando las dejo suceder. Porque me di cuenta que yo parezco mejor cuando me dejo ser. Y agradezco y sólo pido eso: poder ser. Mostrarme auténtica como me estoy sintiendo en este tiempo, mostrarme en todas mis facetas y en mi propia confusión que lejos de ser algo malo es lo que me ayuda a avanzar.
Hoy en el día del amor, sólo quiero repartir eso: amor. Todo el que tengo adentro que es un montón y siento como me quema. Amor por mi vida, por mi carrera, por mi trabajo, por mis amigos, mi familia y sobre todo por mí. Hoy después de muchísimo tiempo siento otra vez amor por mí misma. Por todo lo que soy, por expresarme auténtica y transparente, por permitirme todas las emociones y sensaciones que quiera, por aceptarme con mis errores de humana y proponerme siempre ser mejor.
Hoy en el día del amor sólo puedo sentirme llena de paz, porque gracias al cielo amor es lo que me sobra.
miércoles, 12 de febrero de 2020
sábado, 8 de febrero de 2020
Intento ser mejor cada día. Hago un esfuerzo increíble por sentirme mejor conmigo misma, pero hace bastante que me vengo sintiendo la peor persona del mundo. Mala. Me siento mala persona, porque? Es normal? A todos nos pasa? Me siento la causante de bastante sufrimiento hasta sin querer causarlo, y eso me hace sentir horrible conmigo misma. Hasta cuando me esfuerzo por ahorrarle tristezas a alguien termino enredandome en mi, en las circunstancias y arruinandolo todo.
Aunque eso no es nada nuevo, siempre arruino todo. En que momento de mi vida sentí lo contrario? Creo que nunca. Rompo lo que todo. Tengo mala fama, desde que tengo memoria. Caigo a un lugar nuevo y soy odiada. Y pensé que ya me había acostumbrado pero en realidad no, me sigue haciendo sufrir.
No importa cuantas cosas buenas haga, siempre termino mandándome alguna mala y siempre termino condenandome a pensar que aunque quiera nunca voy a lograr ser buena.
Me duelen mis sentimientos, me molestan. Me enferma la cabeza no poder descifrar del todo lo que me pasa, no ser clara, estar tan ofuscada y confusa. Estoy triste por una pérdida, pero no quiero volver atrás. Estoy tranquila con mi vida, disfruto de mis amigues, me gusta alguien. ¿Me gusta alguien? Sigo confusa, ofuscada y molesta.
Siento que no puedo ni conmigo misma.
Que triste es no poder ni conmigo misma.
lunes, 3 de febrero de 2020
Ayer no tuve tiempo para que sea un domingo triste, así que quizá eso me toca hoy. Soñé que iba a su casa y me regalaba una cajita de madera llena de porros. Pero lo más loco del sueño no era eso, sino que iba a buscar la cajita pensando en que cuando se la devolviera iba a tener otra vez una excusa para verlo. Verlo de lejos, claro. Porque en el sueño estábamos como ahora, lejos.
Si me concentro en pensar solo en lo bueno puedo llorar mares y rogar al cielo que el tiempo vuelva atrás. Y hasta ahí llego: querer repetir todo lo vivido, pero querer volver... simplemente no lo imagino. Si los recuerdos lindos llegan a mí solo siento esa tristeza mezclada con nostalgia por lo lindo que era, pero lejos de querer que el vuelva y estemos juntos otra vez, solo siento ganas de volver el tiempo atrás y vivir esos recuerdos, porque en el fondo creo que siempre supe que esa felicidad estaba teñida de todo lo demás que tan mal estuvo. Cometimos muchos errores. Muchísimos. Y si solo me concentro en eso, en los errores, creo que hubiera preferido no haberlo conocido. Hoy me siento desecha pero porque esta relación me dejó agotada mentalmente. Mi cabeza ya no lo podía procesar, ya no encontraba salida y ya no me sentía a gusto ni conmigo misma.
Antes de ayer en una charla con mis amigas les dije llorando que era terrible la tristeza que me provocaba mirar para atrás y no poder reconocerme plena en ningún momento de todo el 2019. No reconocerme en lo absoluto y sentir que fue todo un año en el que no estuve, no viví y nada me pasó. Y que ahora es como si hubiera recuperado mi cuerpo otra vez y me sintiera en mí. Y eso fue mi culpa, lo asumo. Yo me dejé ir por no dejarlo ir a él. Yo renuncié a cada parte de mí por no renunciar a él. Encontré en wsp conversaciones con mis amigos de mayo del 2019 en las que decía que sentía que ya no daba para más la relación. Mayo. Hoy sé y estoy segura de que tendríamos que habernos separado con el incidente de Enero en Mar del Plata, que tendría que haberme hecho caso a mi misma y haberme ido con mis valijas. Vuelvo a ese momento, y a como solté los bolsos sólo porque él estaba sufriendo y me arrepiento. Fue la primera vez que me dejé de lado, que dejé de lado lo que yo sentía por sostenerlo. Y sé que el lo hizo por mí también muchas veces también, y es por eso que nuestra relación estaba tan pero tan mal. Ninguno de los dos tendría que haberlo hecho, ninguno de los dos tendría que haber perdido su esencia. Tuvimos una relación tan infantil disfrazada de madurez que hasta el resto del mundo se lo creía y todavía hoy preguntan: "pero, ¿como? si se los veía re bien"
Todos nos veían bien y yo no puedo recordar ni un solo momento bueno del 2019 que no estuviera manchado por algo malo. Todos los momentos lindos eran antecedidos o terminaban en algo malo. Y la verdad es que si miro aún más atrás, a cuando lo conocí, al primer año juntos, y a todo lo que realmente sí fue hermoso digo: ¿como fue que pasó? ¿como algo tan hermoso y puro pudo acabar convertido en esto? ¿Como pasamos de reírnos a carcajadas a no poder estar en una misma habitación por más de 2 hs sin que alguien ponga mala cara?
Me duele, me duele muchísimo no reconocer que fue lo que nos hizo cambiar. Me duele no haberlo reconocido y frenado a tiempo. Aunque no pudiera arreglarlo, frenar antes para no estar hoy mirando hacia y atrás y llorando porque durante todo un año me sentí tan mal sin verlo. Lloraba a cada rato, casi todos los días. Estaba molesta, sensible, irritada. Me sentía realmente mal conmigo misma y no entendía por qué. Le echaba la culpa a la facultad porque me estresaba, pero nunca antes me había estresado, así que le echaba la culpa a trabajar, porque nunca había trabajado y estudiado al mismo tiempo, pero renuncié y el mal estar seguía existiendo. Le eché la culpa a mi cabeza, llena de mierda que me boicoteaba y no me dejaba ser feliz, que no dejaba estar tranquila, que no se bancaba verme bien entonces me metía esas ideas... pero aunque hubiera podido apagar mi cabeza, y los pensamientos de mierda se hubieran ido... ¿qué hubiera quedado? ¿que felicidad era la que estaba boicoteando? porque los pensamientos de mierda creo que solo estaban intentando abrirme los ojos, que me diera cuenta lo perdida y confusa que estaba, y como aferrarme nunca iba a ser la respuesta.
Estoy triste porque lo amo muchísimo y se convirtió en eso que no quiero para mi vida nunca más. Porque es demasiado bueno, pero aún así fue totalmente malo para mí. Y porque todo fue casi sin querer. Sin querer hacerme daño terminó siendo de las personas más dolorosas para mí.
Me llené de inseguridades que nunca antes me había si quiera planteado. Me llené de miedos y de mierda. Y lejos de creer que lo hizo a propósito, solo creo que cuando alguien no resuelve en sí mismo sus bardos, termina repartiéndolos.
Estoy triste porque creí realmente que él era quien nunca iba a lastimarme, creía realmente que me había sacado la lotería y que nunca más iba a tener que preocuparme por esas cosas chotas del amor. Y me equivoqué. Hubiera preferido creer desde el comienzo que iba a romperme el corazón, porque al menos de esa manera hoy no dolería tanto.
Ojalá todo sea aprendizaje. Y ojalá lo aprenda rápido, porque no quiero perderme nunca más.
Me extrañé demasiado.
lunes, 27 de enero de 2020
El amor con amor se paga
Siento una tranquilidad extraña, mezclada con tristeza. Tranquilidad de la certeza de que esto es lo mejor. Me costó mucho entenderlo y te pido perdón, se que te dañé insistiendo, pero es que siempre me aseguro intentarlo todo antes de irme. Me cuesta rendirme y fue justamente cuando entendí que esto no era rendirse que pude dejarte ir.
Todavía sigo llorando a veces. No hace ni un mes de la última vez que nos vimos, así que supongo que es normal, no voy a presionarme por superarlo rápido. Te tengo tanto amor que me duele recordarte, pero siempre que lo hago cierro los ojos y te deseo lo mejor de todo corazón. Y eso hace al menos por un rato que la tristeza valga la pena, que todo lo que nos pasó valga la pena. Este último año juntos estuvo teñido de tantos errores que comprendo muy bien porqué necesitábamos una pausa. Por momentos me desconoci a mí misma, y quise convencerme de que estaba cambiando pero en realidad simplemente no estaba siendo yo misma. Otra vez te pido perdón, me cuesta tanto ser auténtica. Sé que sabes que me escondo por miedo, y el 2019 fue en su gran mayoría eso: miedo. Por eso ahora no reniego de estar sola, necesito crecer. Y a veces solamente se crece a base de dolor, esfuerzo y constancia. Y es lo que ahora intento. Quizá no sea feliz en algún tiempo pero al final vale más ser mejor.
Espero ser mejor, de corazón y no por vos, sino por mí. Porque ahora que miro para atrás y veo lo mucho que me alejé de mi esencia me duele en el alma el tiempo que perdí. Me quiero devuelta cueste lo que me cueste.
Y espero lo mismo para vos, porque en este año por momentos también te desconoci. No se si conocí al verdadero vos, o si te alejaste igual que yo. Solo sé que prefiero al chico del 2017 que le brillaban mucho los ojos al verme y era feliz a pesar del quilombo.
En el medio de todo eso nos perdimos, y no quiero juzgarnos sino más bien perdonarnos. Hicimos lo que pudimos, y eso está bien aunque no haya funcionado. Merecemos crecer, merecemos ser mejores, y merecemos ser felices. Más que nada en el mundo te deseo crecimiento y felicidad. Ojalá todo dolor que puedas sentir te lleve a buen puerto, y puedas sobrellevarlo de la mejor manera.
Me gustaría que no sufrieras, pero se muy bien que no se puede evitarle sufrimiento a los demás.
Fuiste mi gran amor. Mi gran compañero. Se que para siempre vas a ser de esos amores que no voy a poder olvidar, porque fue tanto el amor que compartimos que para siempre voy a llevar la marca. Te amé, te amo y voy a seguir haciéndolo, quizá desde otro lugar, pero siempre con la misma intensidad.
Ojalá mi abrazo, el que te estoy dando a la distancia justo ahora, te llegue. Es mi agradecimiento por tanto amor, por haberte entregado tanto, por haber sido tan leal conmigo.
El 27 lo llevo tatuado, pero sino igual sería una marca para siempre porque amores así no se pueden borrar.
Ojalá el amor nos encuentre, nos sacuda, y nos eleve otra vez. Aunque ya no sea juntos.
Ojalá seas feliz.
Te amo siempre amor mío, siempre es siempre y en cualquier lugar.
domingo, 19 de enero de 2020
sábado, 18 de enero de 2020
Esto es algo que escribí el 24 de junio del 2019 y que no tengo ni idea que significa, pero lo volví a encontrar hace unos días y me gustó ✨
Ah! Y tiene de título "Maléfica"
miércoles, 15 de enero de 2020
Como si todo lo feliz que fui, hoy es todo el dolor que siento.
Y nosotros fuimos tan pero tan felices que puedo comprender perfectamente porque me siento tan desecha
Solo pasó una semana y yo lo siento como un siglo completo. Siento que estoy triste hace tanto que ya tengo que dejarme de boludeces y estar mejor. Y a la vez, habiendo pasado solo una semana, como voy a exigirme algo así? Es claro que voy a estar triste por mucho tiempo, solo que me da miedo que sea para siempre. Porque también me da mucho miedo que el estar separados sea para siempre, y tener que acostumbrarme a esta nueva vida en la que no estás, no me cuidas y no te puedo llamar.
Te extraño tanto. Sueño tanto con que todo sea diferente, que sean solo unos pocos días más de esta tristeza y para cuando me dé cuenta otra vez te esté abrazando fuerte muy fuerte. Que otra vez escuche muy cerca del oído tu voz diciéndome "tranquila, estoy acá con vos".
Te necesito conmigo. O necesito que me rompas las esperanzas, que me jures que estás mejor sin mí, que no me necesitas ni extrañas y quizá así por tu bienestar y felicidad pueda hacerme a un lado y dejarte ir aunque me duela el alma perderte.
Pero tampoco tengo el valor de preguntar. Y si de verdad estás mejor sin mi? Eso terminaría de hundirme en el pozo en el que me encuentro. Y al menos por ahora aunque viva llorando tengo la esperanza de que tal vez, más a delante, con otros aprendizajes al hombro lo nuestro pueda funcionar. Que tal vez si soy más adulta, si procuro crecer lo suficiente puedas volver a mirarme a los ojos y sentir orgullo de la persona que tenes al lado.
Este viaje no solo fue un error, sino que una tortura. No puedo disfrutar de lo hermoso del lugar, ni de mis amigas, porque estoy siempre pensando en todo eso que te contaría si habláramos, todo eso que me hizo acordar a vos, sobre ese parador en el que cenamos cuando fuimos a Uruguay, sobre qué estoy alojada en el cuarto número 5 y que cada vez que lo veo te extraño. En que justo ahora te desearía buen viaje y te diría que en menos de 4 días vamos a estar disfrutando de las vacaciones que tanto soñamos juntos.
Te extraño tanto pero tanto amor. No puedo acostumbrarme a esta realidad, porque simplemente no es la que yo quiero. Porque no logro verle el lado bueno a esto. Que tiene de bueno que estemos así de separados? Sufriendo cada uno por su lado?
Vos estás sufriendo? Quizá eso sea la base de todo, quizá vos no sufras, quizá estés mejor. Y quizá pensar en eso puedo romper las esperanzas de que vengas a buscarme que tengo y por fin pueda dejarte ir.
Pero por ahora solo te amo tanto y tan incondicionalmente que haría lo que sea porque volvieras.
Ojalá volvieras.
sábado, 11 de enero de 2020
Respuestas
lunes, 6 de enero de 2020
Soy compleja, tanto que a veces ni yo misma comprendo mis acciones. ¿A todos nos pasa? A veces me siento presa de mi misma, sin poder escapar de esas acciones y actitudes que no me gustan de mí pero que no puedo evitar repetir una tras otra vez.
Siempre fui destructiva. Lo sé porque desde muy chica tengo una necesidad interna de romper cosas. Y ahora ya lo asumí y lo digo en voz alta: amo romper cosas. Patearlas, desgarrarlas, prenderlas fuego. Me tranquiliza. O quizá no, quizá hace que todo dentro de mí arda peor pero de cualquier forma no puedo evitarlo, a veces simplemente tengo ganas de empujar ese jarrón de la mesa, porque sé que va a estrellarse contra el suelo, y porque eso me genera placer. Ver como se estrella y se esparce sin poder volver a ser el mismo nunca más.
Y aunque suene divertido, eso nunca me hace sentir mejor. Quizá porque la rota soy yo y por más de que vaya por ahí rompiendo otras cosas, eso no va a hacer que algo dentro de mí pueda arreglarse. Siempre me sentí rota. No tengo recuerdo de haberme sentido "completa". Y habla de cuando era tan chiquita que jugaba con muñecas, eh. Siempre sentí que había algo muy malo en mí, algo que no sabía ni sé que es pero que me impide alcanzar esa versión mejorada de mí. ¿Miedo? Seguro que sí. Siempre estuve demasiado llena de miedo. Y aunque parece irse de a ratos, en realidad no es que se vaya, sino que lo domino lo suficiente para que no se note. Soy una traumada de por vida por las traiciones que vivió y que es incapaz de superar. No me fío ni de mi misma. Vivo una lucha constante contra mi, contra lo que crece oscuro y fuerte y pretende adueñarse de todo en mi vida.
Lucho, como todos, contra mi propia oscuridad. ¿Ustedes lo sienten también? ¿También tienen miedo de acabar convirtiendose en alguien horrible que hace cosas terribles? Me da miedo ser mala, porque muy en el fondo sospecho que lo soy, que nunca voy a poder ser buena totalmente, que siempre va a existir una parte que hasta inconscientemente lastime a quienes tengo cerca. Esa parte de mí que no me deja respirar sin recordarme que tengo pensamientos e intenciones horribles a las que domino como puedo.
Lastimo con mi forma de ser. Por eso había decidido quedarme sola en primer lugar, por eso desde los 16 años estoy segura de que irme lejos es mi mejor opción.
La oscuridad que me enreda y me domina, que me lleva a lugares en los que despierto sin saber como llegué. Clara no es tan clara. Clara a veces, casi siempre, se oscurece. Mejor correr lejos.
sábado, 4 de enero de 2020
sábado, 28 de diciembre de 2019
2030: otra década.
Haberte cruzado después de tantos años me llevó a pensar en que todo lo que creía superado en realidad nunca lo estuvo. ¿Se supera a un amor así o sólo se aprende a convivir con el dolor? Yo estoy cada día más convencida de la segunda, de que preferiría verte de lejos a no verte nunca más, a que quizá, tal vez, lo que nos faltó fue tiempo para crecer. Y cada día al despertarme pienso ¿hoy si? ¿ahora sí funcionaría lo nuestro? quizá el tiempo sana y es capaz de recuperar aquello que hace tanto creímos perdido.
Te imagino casado y el pecho se me parte en dos. Te imagino con esa familia que siempre quisiste, y en la que no estoy, y me hundo una vez más en el dolor que sentí el día que nos dimos una pausa. Acordarme de tus besos, tus caricias, lo profundo de tu amor. Ese amor que no voy a poder volver a sentir por nadie más. Fuiste el gran compañero de mi vida. Mi vida integra la tenía al lado tuyo, cada segundo estaba planificado en mi cabeza, cada momento perfectamente feliz para compartir juntos. Y nunca pude acostumbrarme al hecho de que elegiste otro camino que no me incluye. Y aunque ya no estábamos bien, y todo parecía pesar tanto sobre nosotros, yo con gusto hubiera cargado en mis hombros con todo. Siempre fui así, me cuesta dejar de luchar. Aunque a lucha sea en vano me llena más que rendirme. Rendirse nunca fue una opción en mi vida. Fue cuestión de verte un segundo y darme cuenta que toda la vida que había construido con tanto esmero lejos tuyo no era más que frío y duro plástico, la máscara detrás de la que me escondo para no admitir que cuando te fuiste te llevaste con vos mi mejor sonrisa y mi mejor versión. Hoy soy una impostora con la misma cara y diferente corte de pelo. No logré construir ningún vínculo otra vez, no logré salir adelante, me estanqué para siempre en ese día, esa noche, ese momento en el que decidimos, decidiste, no me opuse y nos alejamos.
No concibo una vida lejos tuyo, nunca lo hice. No me imagino en otro lugar que no sea el que está al lado tuyo. Me siento una intrusa en cada lugar al que voy, me siento vacía, sin vida, sin futuro esperanzador, me siento viviendo porque la respiración es automática y el mundo sigue girando.
¿Como puede ser? ¿Como podes después de tanto, ser feliz sin mí? ¿Que estas haciendo? ¿Que estoy haciendo yo con mi vida? ¿Y que estoy haciendo yo sin vos?
Sin tí, sin mí. Porque parte de mí te la llevaste con vos a donde sea que vayas.
Que hago yo cuando es domingo por la tarde y el campeón se hace cobarde y pregunta "¿donde estás?"
Sólo quiero volver a verte. Volver a sentirme segura en tu abrazo, levantar la mirada y encontrarme con tus ojos brillantes por el sol del atardecer, sentir olor a campo, escuchar a los grillos cantar, sentir el calor del fuego y perderme para siempre en ese pasado que nunca seré capaz de recuperar.
lunes, 30 de septiembre de 2019
Cada vez que veo a quien me dió ese consejo lo abrazo tan fuerte como puedo por dos razones: primero porque se convirtió en mi amigo y lo quiero muchísimo, y segundo porque gracias a lo que él me dijo hoy tengo al lado al mejor compañero que pudiera existir. Draco tuvo su oportunidad de elegir si quería seguirme y yo tuve la oportunidad de sentir que sumarlo no iba a empeorar las cosas, sino todo lo contrario. Hoy pienso en que hubiera pasado si me dejaba llevar por el quilombo y me alejaba y casi me dan ganas de llorar porque un poco logré salir de todo ese dolor gracias a que él estuvo ahí para mí siempre.
Hoy juntos somos más de lo que yo nunca pude pedirle a la vida. Es mi gran compañero, compinche y sostén. Es con quien me quiero acostar a dormir, pero sobre todo lo que más me gusta ver al despertarme y creo que ahí radica todo. Poder acostarme tranquila sabiendo que cuando me despierte él sigue estando ahí para mí como siempre, que no estoy sola y que gracias a que lo tengo conmigo siento que puedo con todo. Porque sí, tal vez el estar mejor que aquella época sea mi mérito, pero la verdad es que solo me sentí con la capacidad para superarlo todo porque lo tenia al lado recordandome que yo era fuerte y que podía. Draco no resuelve las cosas por mí, pero sí se encarga de recordarme todos los días lo maravillosa que soy y lo increíblemente independiente y fuerte que puedo ser. Y capaz exagera, pero a mí me hace bien que lo diga. Porque quizá no soy como la imagen que él ve de mi, pero es justamente todo eso que él ve lo que pretendo ser día a día. Como la utopía que me mueve a ser mejor. Ser mejor persona para él, porque se lo merece. Y porque lo amo demasiado, y creo que el amor solo logra eso en las personas, que sean mejores en todo. Porque lo que se hace con amor siempre sale mejor.
No sé bien quien maneja esto de las vidas, los amores y las victorias, pero realmente para mí es un regalo caído del cielo que me haya tocado un compañero como el que tengo.
Dejarlo entrar nunca fue el problema, más bien fue lo que me llevó a la solución.
martes, 17 de septiembre de 2019
miércoles, 11 de septiembre de 2019
domingo, 28 de julio de 2019
Mis peores fantasmas
miércoles, 5 de junio de 2019
Te seguí y reescribiste mi futuro
•Es aquí mi único lugar seguro•
Nunca sentí tanto amor por alguien y eso hace que a veces todo se sienta raro, porque el mundo y la vida es un poco todo eso que queremos con desesperación pero es imposible de alcanzar. O al menos eso fue para mí siempre (que triste) pero que real. Nunca me pasó que las cosas me salieran bien, nunca tuve lo que queria cuando y como lo quería. La vida me cagó a palos de todos los lugares posibles. Y después de todas las pérdidas, los fracasos, desencuentros y frustraciones vino y me ofreció en bandeja todo lo que siempre necesité sin saberlo.
Y el mundo y mi vida empezaron a cambiar de manera tan sutil pero a la vez tan significativa que los fracasos ya no me parecen fracasos sino aciertos que hicieron posible mi presente. Si mi vida es hoy todo lo que es gracias a todo lo que perdí antes, entonces no perdí ni fracasé en nada. Entonces todo estuvo siempre en el lugar correcto.
Eso me hace sentir este amor, que estoy en el lugar y tiempos correctos. Hace que sienta que todo es tan pero tan ideal que no parece posible ni real. Pero lo es. Aunque me parezca que no a cada rato este chico es real. Y como tal tiene sus errores y también sus aciertos. Y con ambos logra sacarme de las peores tormentas y me devuelve el sol y el cielo despejado.
Siento a cada rato que el dolor no existe ni nunca existió. Me sanó tanto que parece que nadie nunca me lastimó antes.
Mi vida y mi mundo cambiaron tanto que me siento plena y quiero que para siempre mi vida sea esto: él, yo, proyectos, metas, viajes, errores, aciertos, disculpas y vueltas a empezar. Amor puro amor. Juntos.
Para siempre quiero sentir lo que siento cuando Jero me mira y sonríe. Para siempre quiero verme en sus ojos y saber que estoy en el lugar y momentos correctos. Por que eso debe ser el amor, no? Sentir que no existe un mejor momento ni un mejor lugar que ese donde nos hace encontramos juntos.
viernes, 24 de mayo de 2019
Como un iceberg
Pero Clara no es sólo Clara, sino una parte de ella. Y a veces también se oscurece y juega a ser otras personas. Se enoja y lastima a quien se le acerca, se siente herida y no deja que nadie se acerque. La oscuridad se apodera y sabe muy bien como mentir, como manipular y como engañar a su antojo. Sabe utilizar las cartas a su favor, y por sobre todo sabe como ocultar todo ante los ojos más astutos. Sabe usar la máscara clara y transparente. Conoce a los malos porque es uno de ellos, conoce a los mentirosos y a sus estrategias, y presiente el dolor mucho antes de que llegue porque supo causarlo. Se acostumbró a vivir en el caos, escondida. Sabe soportar las tormentas, y ahora sabe también crearlas y taparlas. Su parte oscura es capaz de ser invisible a plena luz del día, porque Clara misma aprendió a mantenerla muy quieta y obediente en el bolsillo de su campera. En el lugar más recóndito de su mirada. En ese espacio hueco de su corazón.
Mantiene allí su oscuridad para que no lastime a nadie más que a si misma. Porque si hay algo que Clara sabe muy bien, es de lo que ella misma es capaz. Y la capacidad a veces es peligrosa, al igual que la inteligencia y la astucia. Y la parte oscura de Clara, se alimenta cada día un poco más de todas sus cosas buenas, de todo lo que ella es, logrando convertir cada cualidad en un defecto sin retorno.
Clara no es tan clara a veces, Clara se esconde, Clara se oscurece.
Clara se envenena cada día un poco más.
lunes, 6 de mayo de 2019
Que voy a parar de culparme, mentirme, fallarme, decirme tarde verdades que necesito
Por qué también dediqué tiempo a quién ya no se acuerda de mí. También pegue los trozos de lo mismo que después partí. Tampoco me he entendido y he entendido que eso será así.
No he estado confundido, he estado fundido con lo peor de mi.
Me he mudado a problemas y he querido ser feliz ahí.
miércoles, 24 de abril de 2019
Lo que se ve en tus ojos
¿Porqué te odio? ¿te odio? A veces creo que sólo siento lástima y pena. Otras me acuerdo de muchas de las cosas que hiciste y un poco de bronca me alcanza. Pero no, no te odio. Si tengo que ser sincera me pareces una pobre piba, desesperada por un poco de atención. Alguien que por más que quiera no sabe como no dañar, como ser buena persona. Capaz que ni siquiera es tu culpa y sos así por el pasado que llevas a cuestas, que se yo. Todos tenemos un pasado, algunos más complicados que otros, pero pasado al fín. Todos alguna vez pasamos por cosas que nos dejaron marca y cargamos en la espalda sin querer hacerlo. Pero dentro de ese caos que cada uno es, lo que me parece importante es lo que queda. Lo que se elije conscientemente.
Me cuesta creer que vos elijas el dolor. Por que parece que eso te empecinas en causar: dolor. Antes, ahora, ¿en un futuro? no sé. Pero yo pienso mucho. En mí, en lo que doy, en lo que causo, en lo que quiero ser. Pienso mucho por naturaleza y porque creo que es la manera que encuentro para mejorar como persona. Y no creo haber hecho algo para ser el blanco de tus maldades, sigo sin entender porqué lo haces. O no, en realidad si sé, queremos lo mismo y eso inevitablemente parece convertirnos en enemigas. Pero aún así, ¿porqué lastimar? A mí que no te hice nada y peor, a la persona que querés. ¿La querés o es sólo un capricho? Creo que deberías pensar. Quizá así te des cuenta que a veces querer a alguien significa dejar que elija por su propia felicidad, aunque eso no te incluya. A mi me pasó, y por experiencia sé que se necesita muchísimo amor para dejar ir a alguien. Quizá eso es lo que te falta y siempre te faltó... amor.
Tengo 23 años y un camino corto recorrido, pero con algunas batallas ya ganadas te digo que abandones tu posición de maldad. Lastimar no te va a hacer más feliz, ni siquiera aunque consigas lo que buscás. Porque a veces el camino es más importante que la meta y si no lo haces con el mayor amor, no va a servir de nada. O quizá si, quizá sólo sirva para aprender de los errores.
No, no te odio. Solo me da mucha pena y angustia que alguien guarde tanto odio y tanto rencor adentro. Y que sea capaz de trasmitir sólo eso con la mirada.
No te odio, y aunque a veces me gustaría ayudarte a salir del lugar horrible en el que te colocás hoy sé, despues de pensarlo mucho, que en ciertas cosas es mejor no involucrarse. Y que sólo se puede ayudar a quien quiere ser ayudado.
Desde el mayor amor te digo esta guerra se termina acá. No quiero ser tu enemiga.
miércoles, 20 de marzo de 2019
lunes, 11 de marzo de 2019
siempre es siempre
Pero me hago la tonta y no le digo a nadie, no quiero que me vean llorar.
Me haces falta.
Pero ni loca lo digo en voz alta, porque me derrumbaría y la verdad es que necesito seguir siendo fuerte. O al menos mostrarme fuerte.
Te extraño con cada fibra de mi ser y no quiero aceptarlo. No quiero que nadie sepa que todavía me duele después de tanto. La verdad es que me hago la desapegada pero siempre me costaron bastante las perdidas. Me cuesta dejar ir, aunque por fuera parezca que ya lo hice. Extraño verte sonreír, que me levantes del piso en un abrazo y que me digas que soy hermosa. Que estás orgulloso, que me amas, que me amas tanto que soy la hija que nunca tuviste.
Te extraño con cada centímetro de mi piel y no me di cuenta hasta hoy. Hoy que por primera vez te estoy llorando. Tardé dos años. Perdón pero es que antes no pude, te juro que no. Todos me necesitaban tanto, todos se apoyaban tanto en mí que... que yo sólo pude dedicarme a ser el pilar que sostuviera todo. Es lo que mejor me sale, dejarme de lado por los demás. Y hoy que tengo este ratito para mí, y para vos, y para llorar lo que no lloré en todo este tiempo, sólo quiero volver a cualquiera de mis cumpleaños o a cualquiera de todas las vacaciones en sancle y abrazarte fuerte muy fuerte. Que me compres tres docenas de churros sólo porque sabes que me encantan y me dejes estar sentada al lado tuyo mientras cocinas, estás en la compu o miras el mar. Me encantaría estar al lado tuyo un ratito mirando el mar.
Sólo quiero que me mantengas fuerte, yo sé que vos estás bien, sé que era lo mejor, pero no puedo evitar extrañarte. Así que por favor manteneme firme. El mundo es duro y se pone peor si no tenes donde apoyarte. Te amo siempre.
lunes, 25 de febrero de 2019
I said: hey! what's going on?
viernes, 15 de febrero de 2019
MILUGARSEGURO
Hoy sonreí de la manera que lo hacemos casi todos ante un primer amor. Tímida, nerviosa, emocionada y un tanto patética. Y lo hice con los ojos, porque mi boca estaba pegada a otra.
Cerré la puerta de casa y seguí sonriéndole al piso. Entré en mi pieza y me tiré en la cama, aplastando mi todavía tonta sonrisa contra las almohadas, disfrutando del instante. El instante perfecto en el que te das cuenta que sos feliz, y lo demás poco importa. Sin ponerle interés a que fueron tan solo 25 minutos de una visita improvisada, porque bastaron, alcanzaron para que lo demás se acomodara.
Quiero para toda la vida la sensación de adolescente quinciañera enamorada que quiere estar en una cama dándose besos por horas. La sensación de nervios en la panza cuando suena el timbre y sé quién espera en la puerta para que le abra. La ansiedad del pasillo interminable que me deja arreglarme una vez más el pelo o la ropa, para estar linda. Linda para alguien. Esperando escuchar que hoy estoy hermosa. Y que me importe más que él lo piense antes que estarlo realmente.
Quiero para siempre este amor tan a la antigua, con pensamientos y libertades modernas. Este amor tan único y especial. Y aunque peque de soberbia, podría asegurar que no nos parecemos a ninguno en el mundo, que el nuestro es tan extravagante que mejor guardarlo en las cuatro pareces de mi habitación, bajo el acolchado de mi cama. Mejor guardarlo porque la gente tiende a querer destruir aquello que se sale del molde. Mejor guardarlo para siempre y para nosotros dos, porque al fin y al cabo, no necesita más que de nosotros para seguir vivo.
domingo, 23 de diciembre de 2018
Todavía me cuesta ponerle palabras, porque lo hablé con una sola persona aunque ni siquiera pude contarle todo. Solo pude decir "fui abusada". Lo dije en voz alta, y fue demasiado, no pude seguir. Y creo que solo alguien que pasó o está pasando por lo mismo puede llegar a entender lo difícil que es, lo mucho que cuesta aceptarlo, el acero que se siente cortándote la garganta cada vez que lo querés sacar afuera. Quiero hablar hace meses, quise decirlo ni bien me di cuenta de lo que había pasado, pero desde ese momento hasta hoy no pude. ¿Hoy? No sé tampoco si será el día, si me voy a atrever a que alguien lea esto, a que sea público.
Ver que son muchas las que se animan a hablar me da una cierta fuerza que nunca tuve. Cuando me dí cuenta de lo que me había pasado también me di cuenta de que por mucho tiempo quise alejar ese recuerdo de mi cabeza. Me acostaba a dormir y apretaba fuerte los ojos, pensaba en otra cosa, intentaba hacer que desapareciera. Me decía a mi misma cosas como "no fue para tanto" o "ya va a pasar". Realmente creía que algún día me iba a olvidar, pero la realidad de otras miles como yo me dió un cachetazo en la cara. Leer cada uno de sus testimonios fue remover todo adentro.
Hace tres noches atrás, estando de viaje con mi novio (la única persona que sabe hace algún tiempo esto) tuve un ataque de llanto muy fuerte. El me abrazaba y me decía "tenés que hablar, tenés que sacarlo" y después me preguntaba ¿que fue lo que pasó? ¿a que le tenés tanto miedo?
Supongo que a ser juzgada como primera cosa, que me echen la culpa a mi también, que me critiquen por tardar tanto en hablar, que me digan mentirosa o exagerada. Por mucho tiempo yo me juzgué de esa manera, así que sé lo que es de buena fuente. Me recriminaba a mi misma haberme quedado paralizada, haberme hecho la dormida, no haberme quejado, enojado o reaccionado. Me culpé por no haberlo frenado a él ni haber hablado de lo que pasó los días que siguieron. Hoy aprendo a quererme y perdonarme, y entiendo que en aquel momento hice lo que pude, lo que me salió.
Tenía 18 años. Con mi familia habíamos ido de vacaciones a Viedma, una ciudad en el sur donde vive una de mis tías y mis primos. Se fueron a vivir allá cuando yo era muy chica, por lo que empecé a tener relación con ellos cuando yo tenía cerca de 12 años, y en intervalos de a veces 1 año a veces más, porque solo nos veíamos para las vacaciones.
Él creo que tenía 20 años, la verdad es que no estoy segura. Desde que lo conozco siempre fue muy cariñoso conmigo, y con todos. Pero a mí a demás me hacía escenas de celos por mi ahora exnovio constantemente.
La noche anterior a volverme a La Plata con mis papás, me tocó dormir en el living. Había una cama armada ahí, y creo que dos colchones en el piso. Los recuerdos son confusos pero creo que ambos dormíamos en los colchones en el piso, uno al lado del otro.
Al principio todo fue normal, pero en cierto momento de la noche me desperté de un sobresalto y me dí cuenta que mi mano estaba puesta en su erección. Y él la estaba sosteniendo ahí. Me quedé tan paralizada que no atiné a otra cosa que hacerme la dormida y sacar la mano de ahí cambiando de posición mi cuerpo. Pero no pude volver a dormirme, estaba muy impactada y asqueada a la vez. Y parece no haberle bastando, porque en donde saqué la mano y me di vuelta alejándome, empezó a tocarme. Primero el culo, después la concha, mientras me apoyaba. A mi se me caían las lágrimas, pero estaba muda. Totalmente paralizada, sin poder hablar, ni moverme. Tenía 18 años y por mucho tiempo me reproché no haber reaccionado, no era una nena tonta, yo sabía que estaba pasando. Podría haber gritado, podría haberlo empujado. Hoy entiendo que en ese entonces no tenía las herramientas, ni la fuerza que tengo hoy. En aquel entonces me culpaba de esas cosas a mi, y no era capaz de ver que yo en realidad era la víctima.
Era mi primo, era mi familia, ¿que iban a pensar todos?
Ya me había pasado antes. Cuando tenía entre 8 y 10 años, aunque claro en ese momento yo ni siquiera era capaz de reconocer lo que estaba pasando. Otro de mis primos, 5 años mayor, me manoseaba siempre que podía. Venía a mi casa a "cuidarme" y "jugar" conmigo. La verdad es que yo era tan chica que (gracias al cielo) son pocos los recuerdos que tengo, pero si estoy segura de que fue reiteradas veces y en diferentes ocasiones. Frente a mis papás él se escondía en el papel de primo mayor y protector. Hasta hubo un tiempo en que mi mamá sólo me dejaba salir a bailar si él iba conmigo, porque confiaba en que yo de esa manera iba a estar segura. Para mi era un infierno. Siendo adolescente aprendí a evadirlo, y fingir frente a todos que teníamos una buena relación. Que nos llevábamos bien y yo confiaba en él. Con el tiempo y otras excusas, cerca de los 15, me alejé.
Por eso me culpé cuando volvió a pasarme con otra pasarme años después. Era mi culpa, ¿no? Eran mi familia, eran personas en las que yo confiaba. Son personas en las que mis papás todavía hoy confían. Porque no lo saben, porque nadie lo sabe, porque nunca me animé a sacar de mí lo que acabo de escribir.
Lloro mientras escribo deseando haber sido la única. Esperando que no le hayan hecho lo mismo a ninguna de mis demás primas o a mi hermana. Deseando que por fin este tipo de historias se terminen.
El nudo de la garganta ya no va a vencerme jamás. Puede que no pueda decirlo en voz alta todavía, pero las palabras escritas van a ser por siempre y refugio y mi salvación.
Quiero sanar.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
Mirá como nos ponemos
viernes, 7 de diciembre de 2018
lunes, 15 de octubre de 2018
Cumpleaños 23
No pude aceptarlo frente a ella porque a mi la felicidad me da terror, y tengo esa cosa inconsciente de negar las cosas simplemente porque entregarme a aceptarlas abre la puerta a que puedan llegar a terminar. Pero igual la pregunta me quedó dando vueltas por la cabeza y tres días después (en el ratito libre que encontré) necesité escribirla. Pensarla. Analizarla. Como me gusta hacer con todo, ¿no?
La última vez que festejé un cumpleaños fue en el 2011. Cumplía 16, y quise hacer una fiesta (como este año, ¿casualidad?). La diferencia es que en ese momento la hice sólo porque quería ver a quien tiempo después fue mi primer amor. ¿Se imaginan? Organicé una fiesta sólo por un chico, que idiota. Más si tenemos en cuenta que poco después me rompió el corazón en mil pedazos, y dio lugar a la Jaqueline que no quiso volver a festejar un cumpleaños nunca más en su vida.
La última vez que festejé un cumpleaños el mundo me parecía un lugar hermoso. Estaba enamorada de un idiota, podía ir a comer a mc donnalls con Aylu y era tan ingenua como para creer que tenemos la vida y los buenos momentos asegurados.
Después de la ultima vez que festejé mi cumpleaños la vida me golpeó tanto que no me quedaron ganas de festejar más nada. Y por mucho tiempo convencí al resto del mundo con que para mí era "una fecha más". En realidad lo era, pero no me daba cuenta que en realidad estaba bastante rota y festejar me parecía algo bastante inútil. El mundo iba a seguir siendo una porquería.
Me convertí en bolsa de boxeo porque la vida no se conformó con un solo golpe, sino que lo hizo una y otra vez, sin cesar. Me robó amigas, amores, familia, alegrías y hasta a mi misma, porque de tanto perder todo lo demás, terminé perdiéndome a mi misma. Y casi no vuelvo. Pero aunque me costó bastante, también empecé a ver que al igual que llega el dolor, llegan las cosas buenas. Y como hubo muertes, llegaron nacimientos llenos de luz. Y de abrazos. Y de un amor con patas que me dice "tia te amo".
Llegaron amigos nuevos, llenos de amor y apoyo incondicional. Llegó el amor por una profesión y por sobre todo, las ganas de seguir. Cada día, a pesar de todo. Y cuando por fin me encontré otra vez, el amor más grande que nunca hubiera imaginado llegó a abrazarme. Y volví. Sonreí, reí a carcajadas. Entendí que por más rota que esté, festejar siempre es necesario. No se festeja porque no exista dolor, sino porque a pesar de él sigue habiendo razones para estar firme y fuerte.
Termino mi cumpleaños como tantos otros, sabiendo que tengo la gente correcta a mi lado. Que tengo gente que me ama como soy, con todo. Que me banca, me ayuda y se alegra de que sea feliz otra vez a pesar del dolor.
Y ahora resulta, después de 7 años, que festejar fue casi tan perfecto como en aquel momento, pero mejor: porque ahora sé lo que significa el dolor y ya no le tengo miedo.
domingo, 16 de septiembre de 2018
Me gusta escribir y hace un año estaba tan triste que leer cualquiera de mis escritos es llorar casi instantáneamente. Aunque no fuera lo que esas palabras querían expresar, se nota en ellas como las lágrimas estaban cautivas queriendo salir, queriendo correr, queriendo hacer llegar el verdadero mensaje.
Estaba tan triste que ni siquiera me salía llorar, ¿que irónico, no? pero a veces así es acostumbrarse a algo. Terminar creyendo que eso es lo único que existe, que no hay forma de salir, que hay cosas que simplemente no se pueden cambiar. MENTIRA. Siempre se puede cambiar. Siempre.
Estaba tan aferrada a la costumbre, que creía que eso que tenía era lo único que existía. O peor todavía: lo único que yo podía llegar a obtener de la vida. ¡Mentira! la vida siempre tiene más para ofrecer, solo hay que darle la oportunidad.
Ya sea para cambiar, o para recibir, hay que estar dispuesto.
Estaba presa de un ideal, de una imagen sin historia. A veces pasa, porque los ideales tienen esa yapa de poder ser cambiados a nuestro antojo. Más todavía cuando la persona real no está cerca como para contradecir la idea que tenes de ella. Y a nosotros nos separaba el tiempo, ¿existe barrera más fuerte que esa? Él existía solo en mis recuerdos, que podían ser alterados a gusto por mi mente, por mis miedos, por mí.
Tenía una imagen tan fuerte, tan grande, tan poderosa que creía que nunca ningún otro mortal iba a poder si quiera igualarla. Pero existe una razón por la que la piel es más hermosa que el plástico.
Está viva, es real. Sobre todo eso, es real.
Creía que nadie iba a poder superar ese ideal porque nunca nadie antes me había tocado realmente. De todas las formas, hasta sin hacerlo en realidad.
Hoy soy tan feliz que espero que las palabras le hagan justicia al sentimiento y lo mantengan vivo y guardado para siempre. ¿Como pude estar tan enamorada de un espejismo?
Hoy sé lo que significa sentir, lo que significa amar con cada poro de mi ser a alguien a quien no puedo cambiar a mi gusto y antojo. A alguien que a veces se equivoca, y que tiene en sí cosas que no me gustan tanto, pero que también amo. Porque eso también lo aprendí hace poco: existen las fallas, supongo que es el precio justo. Alguien real no es perfecto, pero al fín y al cabo es lo único en este mundo que te hace sentir hasta lo más profundo.
Tengo un amor. Y peleamos, a veces no nos entendemos o nos ofendemos. También nos perdonamos. Nos abrazamos fuerte en las tormentas, y aún más fuerte en las alegrías. Cuento con dos manos que me rozan la piel de la cara siempre que pueden, y sentir su calor es la confirmación de que el frío plástico no tiene chance de ganar.
Amo a alguien como nunca amé a nadie en mi vida. Amo sintiendo que nunca antes lo había hecho en realidad, porque si esto es amar, todo lo demás fueron insignificantes cariños.
Hoy sé que la tristeza de hace un año solo llegó para llevarse los desechos. Sacar de mí el frío de un ideal de alguien que nunca existió y traer el calor de un abrazo real, que se siente hasta el último centímetro de la piel.
Si me lo hubieran dicho hace un año no les hubiera creído. Que ilusa.
martes, 4 de septiembre de 2018
Hoy cuando volvía en el micro a casa después de un día bastante largo una canción gritó en mis auriculares "¿Donde estoy y a donde es mi lugar?" Y lo pensé por las pocas cuadras que me faltaban a mi destino. ¿Donde es mi lugar? Hace algún tiempo estoy segura de que no habría sabido la respuesta. O hubiera llegado a la conclusión de que no soy de ninguna parte.
Siempre tuve ese sensación de no-pertenencia.
Sin embargo hoy, cuando pensé en esa retorcida pregunta que había escuchado en una canción, lo supe en una fracción de segundo: ya no estoy perdida. Sé que hay un lugar en el que me siento bien, segura, plena y equilibrada. Donde me anclo y puedo dar pasos firmes.
Soy de donde estés. Mi lugar es simple: está al lado tuyo donde sea que vos estés.
Piso firme y segura si sostenes mi mano. Me siento querida y cuidada si vos estás.
Siento que pertenezco a un lugar, a ese lugar que sos vos. A mi lugar seguro.
No me importa para donde vas, yo voy sin mirar atrás si te tengo por delante.
Cuando quieras caminar, no me importa donde vas, quiero ser tu acompañante.
viernes, 24 de agosto de 2018
Te miré a los ojos por primera vez, y a diferencia de la pena y la lástima que veía en todos los demás cuando me observaban, en los tuyos vi amor. No se de qué tipo, no sé si era lo que sentías en ese momento, o lo que un tiempo después ibas a sentir. Pero para mí el tiempo no existe y todo pasa al mismo tiempo por más de que me encapriche en contar las cosas de forma secuencial.
A veces creo que te amo desde ese día, de alguna u otra manera. Desde esa noche y desde ese abrazo. Es difícil decirlo ahora, cuando ya pasó tanto tiempo, porque hoy en día te amo de tal forma que creo que fue lo que hice toda mi vida. Y no estoy segura pero, ¿importa?

