viernes, 14 de febrero de 2020

San Valentín

  Es muy loco lo que estoy por escribir, porque si me lo hubieran dicho hace un par de meses simplemente no lo hubiera creído. Estaba demasiado sumergida en hacer que las cosas funcionen, en esforzarme por tener todo controlado y perfecto, y no era capaz de ver que quizá "que las cosas funcionen" no debería requerir ningún tipo de esfuerzo. Hace bastante tiempo leí una frase que decía "El amor no se trata de hacer que funcione, sino de disfrutarlo mientras funciona" y creo que en todo este tiempo yo me perdí en mi misma y me olvidé de disfrutar. Algo tan sencillo como disfrutar.
  Si tengo que ser sincera a mi nunca me resultó sencillo, soy un tanto (bastante) controladora, y por momentos necesito tener todo perfectamente arreglado para no desesperar. En el fondo es sólo miedo a que algo pueda salir mal, como si pudiera encargarme de hacer todo yo misma para que no hubiera margen de error. Y así después termino agotada emocional y mentalmente, contracturada, débil y triste porque caigo en la cuenta de que el control no existe y por más de que me esfuerce nunca pero nunca voy a poder evitar que algo salga "mal". Y lo pongo así, entre comillas, porque quizá no es que salió mal, sino que era lo que necesitaba para cambiar, aprender y ser mejor.
  Ya aprendí hace rato que la gota que rebalsó el vaso nada tiene que ver con algo aislado, sino más bien es la semilla del cambio que tanto pedía a gritos. Necesitaba cambiar, me sentía tan mal conmigo misma que en realidad no puedo creer que aguanté tanto tiempo en ese estado. Ni siquiera me dedicaba tiempo a sentir, a vivir realmente lo que me estaba pasando. Creo que en el fondo yo sé hace rato que este era el desenlace y me negaba a afrontarlo. Sé desde hace tanto que necesito estar sola que creo que solo estaba estirando el tiempo hasta que ya no diera para más.
   Y aunque el panorama parece horrible, en realidad no lo es. Hace un mes y un poquito que estoy sola. Bueno, "sola" entre comillas porque en realidad nunca me sentí tan acompañada como ahora. Todos me vieron tan triste que se pusieron al hombro mi persona y me cargaron un ratito en el camino hasta que tuve fuerza para mantenerme en pie. Y no hablo solo de mis amigos (que son un montón, y los amo todavía más) sino también de mis papás llevándome de vacaciones y mimandome, de mi hermana mandandome por instagram todos los días vídeos graciosos, de mi abuela cocinandome cosas ricas y mis primas contandome anécdotas viejas que compartimos y nos hacen reír. Todos absolutamente todos colaboraron en sostener el peso de mi cuerpo cuando creía que no podía ni respirar. Ni hablar de mis dos grandes amores amigas que se bancaron unas vacaciones conmigo llorando mares y teniendo menos energía que nunca. Que me abrazaron cuando fue necesario, y me aconsejaron de la forma más sincera y pura, siempre desde un amor inmenso.
 Y un día mejoré, un día me di cuenta de lo mucho que había perdido por sostener cosas que no me hacían bien. Y me reencontré con todos mis vínculos desde un nuevo lugar. Hoy tengo una mejor relación con mis papás, y con mi hermana. Porque ya no estoy tan irritada como para pelear a cada rato, porque ahora puedo manejar mis emociones de forma más sana y entender que somos distintos. Hoy veo a mis amigos todos los días (literalmente) y me río a carcajadas porque estoy con ellos disfrutando ese momento y con ellos pero pensando en todas esas cosas que antes me preocupaban. Vivo más relajada, mas tranquila, más feliz. Vivo un montón. Y estoy amando con todas mis fuerzas este verano intenso en el que duermo 3 hs por día pero no me importa porque ahora estoy viva y cuando esté muerta seguro voy a dormir mucho más. No, pero hablando en serio, no me importa porque lo único que quiero llevarme de esta vida son anécdotas, momentos felices, a la gente que amo en el corazón y todos los aprendizajes que pueda.
  Hoy no entiendo muy bien que está pasando, pero no me importa y no quiero controlarlo. Porque las cosas parecen ir mejor cuando las dejo suceder. Porque me di cuenta que yo parezco mejor cuando me dejo ser. Y agradezco y sólo pido eso: poder ser. Mostrarme auténtica como me estoy sintiendo en este tiempo, mostrarme en todas mis facetas y en mi propia confusión que lejos de ser algo malo es lo que me ayuda a avanzar.
  Hoy en el día del amor, sólo quiero repartir eso: amor. Todo el que tengo adentro que es un montón y siento como me quema. Amor por mi vida, por mi carrera, por mi trabajo, por mis amigos, mi familia y sobre todo por mí. Hoy después de muchísimo tiempo siento otra vez amor por mí misma. Por todo lo que soy, por expresarme auténtica y transparente, por permitirme todas las emociones y sensaciones que quiera, por aceptarme con mis errores de humana y proponerme siempre ser mejor.
  Hoy en el día del amor sólo puedo sentirme llena de paz, porque gracias al cielo amor es lo que me sobra.

miércoles, 12 de febrero de 2020

BUT THEN SOMETHING HAPPENED ONE MAGICAL NIGHT
I FORGOT THAT YOU EXISTED
AND I THOUGHT THAT IT WOULD KILL ME, BUT IT DIDN'T
AND IT WAS SO NICE
SO PEACEFULL AND QUIET
I FORGOT THAT YOU EXISTED
IT ISN'T LOVE, IT ISN'T HATE
IT'S JUST INDIFFERENCE

sábado, 8 de febrero de 2020

Viene siendo un día... complejo. No triste, no feliz, no frustrado, complejo. Como mis emociones que son tantas, tan diferentes y contradictorias, tan pero tan difíciles de entender.
  Intento ser mejor cada día. Hago un esfuerzo increíble por sentirme mejor conmigo misma, pero hace bastante que me vengo sintiendo la peor persona del mundo. Mala. Me siento mala persona, porque? Es normal? A todos nos pasa? Me siento la causante de bastante sufrimiento hasta sin querer causarlo, y eso me hace sentir horrible conmigo misma. Hasta cuando me esfuerzo por ahorrarle tristezas a alguien termino enredandome en mi, en las circunstancias y arruinandolo todo.
  Aunque eso no es nada nuevo, siempre arruino todo. En que momento de mi vida sentí lo contrario? Creo que nunca. Rompo lo que todo. Tengo mala fama, desde que tengo memoria. Caigo a un lugar nuevo y soy odiada. Y pensé que ya me había acostumbrado pero en realidad no, me sigue haciendo sufrir.
  No importa cuantas cosas buenas haga, siempre termino mandándome alguna mala y siempre termino condenandome a pensar que aunque quiera nunca voy a lograr ser buena.
  Me duelen mis sentimientos, me molestan. Me enferma la cabeza no poder descifrar del todo lo que me pasa, no ser clara, estar tan ofuscada y confusa. Estoy triste por una pérdida, pero no quiero volver atrás. Estoy tranquila con mi vida, disfruto de mis amigues, me gusta alguien. ¿Me gusta alguien? Sigo confusa, ofuscada y molesta.
  Siento que no puedo ni conmigo misma.
  Que triste es no poder ni conmigo misma. 





lunes, 3 de febrero de 2020

  Hoy estoy teniendo uno de esos días tristes. Bah, el día recién empieza pero desde que me desperté me está costando bastante dejar de lado todos esos pensamientos que me llenan de mierda y me hacen querer hundirme en el pozo más profundo.
  Ayer no tuve tiempo para que sea un domingo triste, así que quizá eso me toca hoy. Soñé que iba a su casa y me regalaba una cajita de madera llena de porros. Pero lo más loco del sueño no era eso, sino que iba a buscar la cajita pensando en que cuando se la devolviera iba a tener otra vez una excusa para verlo. Verlo de lejos, claro. Porque en el sueño estábamos como ahora, lejos.
  Si me concentro en pensar solo en lo bueno puedo llorar mares y rogar al cielo que el tiempo vuelva atrás. Y hasta ahí llego: querer repetir todo lo vivido, pero querer volver... simplemente no lo imagino. Si los recuerdos lindos llegan a mí solo siento esa tristeza mezclada con nostalgia por lo lindo que era, pero lejos de querer que el vuelva y estemos juntos otra vez, solo siento ganas de volver el tiempo atrás y vivir esos recuerdos, porque en el fondo creo que siempre supe que esa felicidad estaba teñida de todo lo demás que tan mal estuvo. Cometimos muchos errores. Muchísimos. Y si solo me concentro en eso, en los errores, creo que hubiera preferido no haberlo conocido. Hoy me siento desecha pero porque esta relación me dejó agotada mentalmente. Mi cabeza ya no lo podía procesar, ya no encontraba salida y ya no me sentía a gusto ni conmigo misma.
  Antes de ayer en una charla con mis amigas les dije llorando que era terrible la tristeza que me provocaba mirar para atrás y no poder reconocerme plena en ningún momento de todo el 2019. No reconocerme en lo absoluto y sentir que fue todo un año en el que no estuve, no viví y nada me pasó. Y que ahora es como si hubiera recuperado mi cuerpo otra vez y me sintiera en mí. Y eso fue mi culpa, lo asumo. Yo me dejé ir por no dejarlo ir a él. Yo renuncié a cada parte de mí por no renunciar a él. Encontré en wsp conversaciones con mis amigos de mayo del 2019 en las que decía que sentía que ya no daba para más la relación. Mayo. Hoy sé y estoy segura de que tendríamos que habernos separado con el incidente de Enero en Mar del Plata, que tendría que haberme hecho caso a mi misma y haberme ido con mis valijas. Vuelvo a ese momento, y a como solté los bolsos sólo porque él estaba sufriendo y me arrepiento. Fue la primera vez que me dejé de lado, que dejé de lado lo que yo sentía por sostenerlo. Y sé que el lo hizo por mí también muchas veces también, y es por eso que nuestra relación estaba tan pero tan mal. Ninguno de los dos tendría que haberlo hecho, ninguno de los dos tendría que haber perdido su esencia. Tuvimos una relación tan infantil disfrazada de madurez que hasta el resto del mundo se lo creía y todavía hoy preguntan: "pero, ¿como? si se los veía re bien"
  Todos nos veían bien y yo no puedo recordar ni un solo momento bueno del 2019 que no estuviera manchado por algo malo. Todos los momentos lindos eran antecedidos o terminaban en algo malo. Y la verdad es que si miro aún más atrás, a cuando lo conocí, al primer año juntos, y a todo lo que realmente sí fue hermoso digo: ¿como fue que pasó? ¿como algo tan hermoso y puro pudo acabar convertido en esto? ¿Como pasamos de reírnos a carcajadas a no poder estar en una misma habitación por más de 2 hs sin que alguien ponga mala cara?
  Me duele, me duele muchísimo no reconocer que fue lo que nos hizo cambiar. Me duele no haberlo reconocido y frenado a tiempo. Aunque no pudiera arreglarlo, frenar antes para no estar hoy mirando hacia y atrás y llorando porque durante todo un año me sentí tan mal sin verlo. Lloraba a cada rato, casi todos los días. Estaba molesta, sensible, irritada. Me sentía realmente mal conmigo misma y no entendía por qué. Le echaba la culpa a la facultad porque me estresaba, pero nunca antes me había estresado, así que le echaba la culpa a trabajar, porque nunca había trabajado y estudiado al mismo tiempo, pero renuncié y el mal estar seguía existiendo. Le eché la culpa a mi cabeza, llena de mierda que me boicoteaba y no me dejaba ser feliz, que no dejaba estar tranquila, que no se bancaba verme bien entonces me metía esas ideas... pero aunque hubiera podido apagar mi cabeza, y los pensamientos de mierda se hubieran ido... ¿qué hubiera quedado? ¿que felicidad era la que estaba boicoteando? porque los pensamientos de mierda creo que solo estaban intentando abrirme los ojos, que me diera cuenta lo perdida y confusa que estaba, y como aferrarme nunca iba a ser la respuesta.

  Estoy triste porque lo amo muchísimo y se convirtió en eso que no quiero para mi vida nunca más. Porque es demasiado bueno, pero aún así fue totalmente malo para mí. Y porque todo fue casi sin querer. Sin querer hacerme daño terminó siendo de las personas más dolorosas para mí.
  Me llené de inseguridades que nunca antes me había si quiera planteado. Me llené de miedos y de mierda. Y lejos de creer que lo hizo a propósito, solo creo que cuando alguien no resuelve en sí mismo sus bardos, termina repartiéndolos.
  Estoy triste porque creí realmente que él era quien nunca iba a lastimarme, creía realmente que me había sacado la lotería y que nunca más iba a tener que preocuparme por esas cosas chotas del amor. Y me equivoqué. Hubiera preferido creer desde el comienzo que iba a romperme el corazón, porque al menos de esa manera hoy no dolería tanto.
  Ojalá todo sea aprendizaje. Y ojalá lo aprenda rápido, porque no quiero perderme nunca más.
  Me extrañé demasiado.

lunes, 27 de enero de 2020

El amor con amor se paga

En otra realidad, dentro de exactamente 5 minutos yo te diría "felices dos años, mi amor!" Y te daría esos anillos tan lindos que nos compré y nos definen tan bien. Justo ahora estoy en una terraza, viendo un cielo estrellado en Brasil, lejos tuyo y lejos de lo que fuimos juntos. En esta realidad hoy nos toca estar separados. Y es doloroso como nunca habia sido en mi vida, pero a la vez es tranquilizador porque te amo tantísimo que puedo sentir todavía adentro como seguimos unidos.
  Siento una tranquilidad extraña, mezclada con tristeza. Tranquilidad de la certeza de que esto es lo mejor. Me costó mucho entenderlo y te pido perdón, se que te dañé insistiendo, pero es que siempre me aseguro intentarlo todo antes de irme. Me cuesta rendirme y fue justamente cuando entendí que esto no era rendirse que pude dejarte ir.
  Todavía sigo llorando a veces. No hace ni un mes de la última vez que nos vimos, así que supongo que es normal, no voy a  presionarme por superarlo rápido. Te tengo tanto amor que me duele recordarte, pero siempre que lo hago cierro los ojos y te deseo lo mejor de todo corazón. Y eso hace al menos por un rato que la tristeza valga la pena, que todo lo que nos pasó valga la pena. Este último año juntos estuvo teñido de tantos errores que comprendo muy bien porqué necesitábamos una pausa. Por momentos me desconoci a mí misma, y quise convencerme de que estaba cambiando pero en realidad simplemente no estaba siendo yo misma. Otra vez te pido perdón, me cuesta tanto ser auténtica. Sé que sabes que me escondo por miedo, y el 2019 fue en su gran mayoría eso: miedo. Por eso ahora no reniego de estar sola, necesito crecer. Y a veces solamente se crece a base de dolor, esfuerzo y constancia. Y es lo que ahora intento. Quizá no sea feliz en algún tiempo pero al final vale más ser mejor.
  Espero ser mejor, de corazón y no por vos, sino por mí. Porque ahora que miro para atrás y veo lo mucho que me alejé de mi esencia me duele en el alma el tiempo que perdí. Me quiero devuelta cueste lo que me cueste.
  Y espero lo mismo para vos, porque en este año por momentos también te desconoci. No se si conocí al verdadero vos, o si te alejaste igual que yo. Solo sé que prefiero al chico del 2017 que le brillaban mucho los ojos al verme y era feliz a pesar del quilombo.
  En el medio de todo eso nos perdimos, y no quiero juzgarnos sino más bien perdonarnos. Hicimos lo que pudimos, y eso está bien aunque no haya funcionado. Merecemos crecer, merecemos ser mejores, y merecemos ser felices. Más que nada en el mundo te deseo crecimiento y felicidad. Ojalá todo dolor que puedas sentir te lleve a buen puerto, y puedas sobrellevarlo de la mejor manera.
  Me gustaría que no sufrieras, pero se muy bien que no se puede evitarle sufrimiento a los demás.
  Fuiste mi gran amor. Mi gran compañero. Se que para siempre vas a ser de esos amores que no voy a poder olvidar, porque fue tanto el amor que compartimos que para siempre voy a llevar la marca. Te amé, te amo y voy a seguir haciéndolo, quizá desde otro lugar, pero siempre con la misma intensidad.
  Ojalá mi abrazo, el que te estoy dando a la distancia justo ahora, te llegue. Es mi agradecimiento por tanto amor, por haberte entregado tanto, por haber sido tan leal conmigo.
  El 27 lo llevo tatuado, pero sino igual sería una marca para siempre porque amores así no se pueden borrar.
  Ojalá el amor nos encuentre, nos sacuda, y nos eleve otra vez. Aunque ya no sea juntos.
  Ojalá seas feliz.
   Te amo siempre amor mío, siempre es siempre y en cualquier lugar.

domingo, 19 de enero de 2020

Soñe que Jero me abrazaba muy fuerte, sonreía y le brillaban mucho los ojos al verme. Y yo me alejaba y le decía "no, porque cuando me despierte voy a sufrir más de lo que ya sufro". Y me desperté llorando, porque ahora solo lo puedo abrazar en sueños.

sábado, 18 de enero de 2020


"Hay que ocultar los ojos. 

No puedo permitir que nadie más entre en mi vida.
El rey tiene vida,
la muchacha está despierta y yo estoy en el exilio. 
¿A quien engaño?
Son oscuros, pero no me cubren." 

  Esto es algo que escribí el 24 de junio del 2019 y que no tengo ni idea que significa, pero lo volví a encontrar hace unos días y me gustó ✨
Ah! Y tiene de título "Maléfica"

miércoles, 15 de enero de 2020

Es como si toda la felicidad compartida por 2 años en nuestra relación ahora fuera el equivalente en tristeza. Como si cada recuerdo feliz se hubiera inundado y ahora solo pudiera llorar al recordarlo.
 Como si todo lo feliz que fui, hoy es todo el dolor que siento.
  Y nosotros fuimos tan pero tan felices que puedo comprender perfectamente porque me siento tan desecha
Hoy estoy tan triste que me muero por llamarte. Como hacía siempre que me sentía así, te llamaba llorando, atendias del otro lado del teléfono y con solo escuchar un ratito de tu voz me sentía mucho mejor. Te extraño de todas las formas posibles, pero extrañar que me cuides y me tranquilices debe ser la peor de todas.
 Solo pasó una semana y yo lo siento como un siglo completo. Siento que estoy triste hace tanto que ya tengo que dejarme de boludeces y estar mejor. Y a la vez, habiendo pasado solo una semana, como voy a exigirme algo así? Es claro que voy a estar triste por mucho tiempo, solo que me da miedo que sea para siempre. Porque también me da mucho miedo que el estar separados sea para siempre, y tener que acostumbrarme a esta nueva vida en la que no estás, no me cuidas y no te puedo llamar.
  Te extraño tanto. Sueño tanto con que todo sea diferente, que sean solo unos pocos días más de esta tristeza y para cuando me dé cuenta otra vez te esté abrazando fuerte muy fuerte. Que otra vez escuche muy cerca del oído tu voz diciéndome "tranquila, estoy acá con vos".
  Te necesito conmigo. O necesito que me rompas las esperanzas, que me jures que estás mejor sin mí, que no me necesitas ni extrañas y quizá así por tu bienestar y felicidad pueda hacerme a un lado y dejarte ir aunque me duela el alma perderte.
  Pero tampoco tengo el valor de preguntar. Y si de verdad estás mejor sin mi? Eso terminaría de hundirme en el pozo en el que me encuentro. Y al menos por ahora aunque viva llorando tengo la esperanza de que tal vez, más a delante, con otros aprendizajes al hombro lo nuestro pueda funcionar. Que tal vez si soy más adulta, si procuro crecer lo suficiente puedas volver a mirarme a los ojos y sentir orgullo de la persona que tenes al lado.
  Este viaje no solo fue un error, sino que una tortura. No puedo disfrutar de lo hermoso del lugar, ni de mis amigas, porque estoy siempre pensando en todo eso que te contaría si habláramos, todo eso que me hizo acordar a vos, sobre ese parador en el que cenamos cuando fuimos a Uruguay, sobre qué estoy alojada en el cuarto número 5 y que cada vez que lo veo te extraño. En que justo ahora te desearía buen viaje y te diría que en menos de 4 días vamos a estar disfrutando de las vacaciones que tanto soñamos juntos.
  Te extraño tanto pero tanto amor. No puedo acostumbrarme a esta realidad, porque simplemente no es la que yo quiero. Porque no logro verle el lado bueno a esto. Que tiene de bueno que estemos así de separados? Sufriendo cada uno por su lado?
Vos estás sufriendo? Quizá eso sea la base de todo, quizá vos no sufras, quizá estés mejor. Y quizá pensar en eso puedo romper las esperanzas de que vengas a buscarme que tengo y por fin pueda dejarte ir.
  Pero por ahora solo te amo tanto y tan incondicionalmente que haría lo que sea porque volvieras.
Ojalá volvieras.

sábado, 11 de enero de 2020

Respuestas

   Lo malo de las lecturas akayikas es que casi siempre me dicen eso que yo ya sabía, pero me negaba a ver. A veces reniego muchísimo de mi condición de bruja, pero al día de hoy cada una de las premoniciones que tuve se cumplieron. Cada presentimiento, cada sensación e intuición. Debería hacerme más caso a mi misma, quizá así no terminaría tan enredada en problemas mundanos y terrenales. 
  Quizá esta es una nueva oportunidad de reencontrarme. De respirar hondo, llorar lo necesario, dedicarle mucho tiempo a mi energía y propia sanación y salir adelante. Como siempre hago, como siempre hice. Como cada vez que sentí el mundo cayendo a pedazos en mi espalda. Sé que voy a estar bien. Me lo dijeron en las lecturas, pero de alguna forma ya lo sabía, porque siempre sé que puedo con todo. La vida me golpeó tantas veces que ya casi nada me asusta, y sé que de todo se sale... pero me niego a hacerlo en realidad. 
  Tuve cuatro días espantosos, contando el de hoy. Me reí de a ratos mientras mis amigos se esforzaban por distraerme, pero llegando a casa, en la ducha, mientras dormía y hasta en mis sueños lloré. Lloré muchísimo para solo cuatro días, lloré como nunca en mi vida. Lloro escribiendo esto, sabiendo que una vez que le ponga palabras y salga de mí, probablemente sea definitivo para mi cabeza. 
  Pensé muchísimo en si debía escribir o no, porque pienso mucho y a cada rato si tengo que decirte lo que siento, o debo guardármelo para respetar tu espacio y la distancia que decidiste tomar. La verdad es que si no escribo voy a explotar, si no me expreso de alguna forma siento que no voy a poder con el dolor que cargo así que sólo espero que si estás leyendo esto, pero no querés saber de mí, o de lo que me dijeron en las lecturas sobre nuestro futuro, te detengas ya. Quizá no es sano que sepas de mí, no te ayuda en nada saber como me siento o por lo que estoy pasando. Tal vez es mejor que por un tiempo hagamos como si el otro se hubiera esfumado. 

Y hoy se me pasa la vida imaginando que vuelves a pasarte por aquí.

 Si no dejaste de leer para esta altura, ya es tu problema. 
 Me dijeron tantas cosas que todavía estoy digiriendo. Triángulos amorosos sobre vidas pasadas, que vaya a terapia, que me concentre en mí, que escriba, que lea, que llore si lo necesito, que respete mis tiempos y lo que siento. Que más que nunca aprendí a sentir, a dejar ser lo que me está pasando, a no reprimirme y a dejarme ser. Y que tengo que aprovecharme de eso, respetando que si algún día no quiero salir de la cama, y solo quiero llorar... esta bien. Que si no quiero ir a ese viaje que me costó casi 30 mil pesos, también está bien. 
  Hoy lloré todo el día pensando en que no quiero ir. Me quiero quedar en mi casa, en mi casa, quiero llorar hasta vaciarme y estar muy muy quieta para no romperme aún más. Pero el mundo sigue y creo que si puedo respetar al menos quedarme acostada cuando así lo sienta, y llorar mirando un mar hermoso, es lo que voy a hacer. 
 Sigo pensando todavía si quiero quedarme después de vacaciones con mis papás. Quizá porque un tiempo sola, con la casa entera para mí me vendría muy bien. Aunque un poco le temo a mi soledad, a que no haya alguien obligándome a comer, y a desaparecer en mi propio abismo. 
 Pero todo es temporal, me dijeron que voy a estar bien, que más allá del dolor que siento hoy, más tarde, algún día voy a despertarme mejor, con el aprendizaje de esta perdida a cuestas y viendo el futuro con mejor cara. Me dijeron que esta ruptura marcó una antes y un después en mi vida, que escriba, que escriba sobre todo lo que siento porque posiblemente todo acabe siendo un gran libro. Que sí, que quizá irme a vivir lejos a donde quiero es lo correcto y que será una experiencia llena de aprendizajes. Que voy a conocer a muchas personas que me van a enriquecer en muchos sentidos. Y que voy a ser feliz. 
  Y acá viene la parte más dolorosa: pregunté por nosotros. ¿A quien quiero engañar? Toda la lectura fueron preguntas sobre nosotros. Me dijeron que me niego a ver el final de nuestra relación, y no se equivocan. Sigo sintiendo que nuestro futuro es juntos, y que pese a todo te amo incondicionalmente. Y quizá ese fue mi error, yo te amé y te amo siempre humano, con todo lo que sos, con todo lo que puedas ser, con eso que quizá no me guste tanto. Y me duele un poco que vos no pudieras con mi oscuridad, que no me aceptaras a pesar de mis errores y que te alejaras. Aunque te sigo amando incondicionalmente, asi que no te juzgo. Hoy cuando me decía que estabas enojado, y dolido, como un viejito cascarrabias, yo lloré mucho porque sé que es real, que seguramente estés así. Porque te amo hasta enojado, y porque esperaría la vida entera a que el enojo, el dolor, a decepción se te pasara y me vieras humana, real, con errores, y me amaras así. 
  Sé que me amas un montón, porque también me lo dijeron. Y cuando pregunté si vamos a volver algún día me dijeron... bueno es difícil de explicar. Básicamente cosas que yo ya sé, que tus tiempos son más lentos que los míos, que vas a tardar varios meses en asimilar todo lo sucedido y decidir si querés volver a buscarme o no. Y que quizá lo hagas, pero que lo más probable es que para ese momento yo ya haya conocido a alguien. Porque eso también parece ser parte de mi futuro, en cuanto asuma que lo nuestro se terminó, alguien va a aparecer. Y yo tiendo a hacer mis procesos rápido y en cuanto decido que algo es definitivo... por eso es que estoy negada. Quiero que vuelvas ya, rápido, lo antes posible. Quiero solucionarlo y verte sonreír cuando me veas otra vez. No quiero ponerme en plan de "superarlo" porque ¿y si volves? ¿y si para cuando vuelvas yo ya lo superé y dejamos ir la mejor relación del mundo? 
  Yo estoy segura de que nos amamos tanto que todo el dolor puede sanar. Pero el tiempo que pasa lento y constante es mi enemigo, y para cuando me dé cuenta quizá todo haya pasado sin siquiera verlo pasar. 
  
  Hoy me estoy empezando a elegir a mí. Contraté Spotify premium para descargar las playlist necesarias para llorar, me llevo mis libros, mis cuadernos para escribir... también el ukelele. Me llevo todo lo necesario para sentirme a salvo. No bien, tampoco mejor. Simplemente para sentirme. Para que la buena música y la escritura me ayuden a re descubrirme otra vez sola. Con esa soledad que siempre amé y disfruté. Quiero disfrutarme, disfrutar de como me siento aunque sea tristeza. Aprender de mí, de lo que me estoy dando a mi misma. Aprender de mis errores y no repetirlos, ver más allá del dolor que siento para proyectarme a algo positivo. 
  Y solo deseo que lo que nos espera en el futuro sea amor. Amor adulto, humano, sincero. Repleto de errores pero constante y fuerte. Y si no es con vos, si me toca dejarte ir para siempre aunque se me parta en dos el alma, espero que ese tipo de amor pueda sentirlo por mí misma. Y amarme incondicionalmente como lo hice con vos, aceptarme y quererme humana, perdonarme los errores y aprender de lo que mi oscuridad viene a enseñarme. Ser mejor por mí, para mí. Y por si algún día volves, para compartir mi amor propio nuevamente con vos. 

 Siempre te extraño, y siempre te espero. 
 También siempre te amo. 
 Porque siempre es siempre, no importa donde, ni en que momento. 
 Por siempre mi lugar seguro, y mi mejor compañero. 
 Ojalá lo que nos encuentre en el futuro sea amor. 


lunes, 6 de enero de 2020

  Cuando estoy triste escucho música triste. Supongo que lo mismo que hace todo ser en este planeta, buscar en alguien lo que está sintiendo sin remedio. Pero mis favoritas son siempre ellas tres: Miley, Avril y Taylor. Tan diferentes, tan únicas. Cuando estoy triste y las escucho es como si me sintiera cuidada otra vez. Como si me abrazaran y me dijeran "tranquila, esto ya nos pasó también. Vas a estar bien". Como si mi personalidad fuera una mezcla extraña de la chica rebelde del punk, la divertida y graciosa de Disney y la dulce Tay Tay que cuando se enamora lo hace hasta los huesos. Si, soy compleja. Me escondo tanto que a veces creo que nadie me conoce en profundidad. Es que.. ¿no todos tenemos algo que no queremos que nadie vea? Nuestra propia oscuridad personal.
  Soy compleja, tanto que a veces ni yo misma comprendo mis acciones. ¿A todos nos pasa? A veces me siento presa de mi misma, sin poder escapar de esas acciones y actitudes que no me gustan de mí pero que no puedo evitar repetir una tras otra vez.
  Siempre fui destructiva. Lo sé porque desde muy chica tengo una necesidad interna de romper cosas. Y ahora ya lo asumí y lo digo en voz alta: amo romper cosas. Patearlas, desgarrarlas, prenderlas fuego. Me tranquiliza. O quizá no, quizá hace que todo dentro de mí arda peor pero de cualquier forma no puedo evitarlo, a veces simplemente tengo ganas de empujar ese jarrón de la mesa, porque sé que va a estrellarse contra el suelo, y porque eso me genera placer. Ver como se estrella y se esparce sin poder volver a ser el mismo nunca más.
  Y aunque suene divertido, eso nunca me hace sentir mejor. Quizá porque la rota soy yo y por más de que vaya por ahí rompiendo otras cosas, eso no va a hacer que algo dentro de mí pueda arreglarse. Siempre me sentí rota. No tengo recuerdo de haberme sentido "completa". Y habla de cuando era tan chiquita que jugaba con muñecas, eh. Siempre sentí que había algo muy malo en mí, algo que no sabía ni sé que es pero que me impide alcanzar esa versión mejorada de mí. ¿Miedo? Seguro que sí. Siempre estuve demasiado llena de miedo. Y aunque parece irse de a ratos, en realidad no es que se vaya, sino que lo domino lo suficiente para que no se note. Soy una traumada de por vida por las traiciones que vivió y que es incapaz de superar. No me fío ni de mi misma. Vivo una lucha constante contra mi, contra lo que crece oscuro y fuerte y pretende adueñarse de todo en mi vida.
  Lucho, como todos, contra mi propia oscuridad. ¿Ustedes lo sienten también? ¿También tienen miedo de acabar convirtiendose en alguien horrible que hace cosas terribles? Me da miedo ser mala, porque muy en el fondo sospecho que lo soy, que nunca voy a poder ser buena totalmente, que siempre va a existir una parte que hasta inconscientemente lastime a quienes tengo cerca. Esa parte de mí que no me deja respirar sin recordarme que tengo pensamientos e intenciones horribles a las que domino como puedo.
  Lastimo con mi forma de ser. Por eso había decidido quedarme sola en primer lugar, por eso desde los 16 años estoy segura de que irme lejos es mi mejor opción.
  La oscuridad que me enreda y me domina, que me lleva a lugares en los que despierto sin saber como llegué. Clara no es tan clara. Clara a veces, casi siempre, se oscurece. Mejor correr lejos.



sábado, 28 de diciembre de 2019

2030: otra década.

  Hace un par de años imaginarnos separados hubiera sido impensado para cualquiera, pero más para mí que la mayoría de las veces respiraba sólo si vos estabas conmigo. Viéndolo desde este futuro improbable quizá fue la mejor decisión tomada. O quizás no, podríamos haberlo intentado un poco más... Quizá así nos hubiéramos lastimado lo suficiente para no extrañarte tanto como lo hago. Sos una estaca clavada en el pecho. Duele sacarla de donde está incrustada, duele vivir con ella a cuestas. Todo duele. Al principio fue tan aterrador y confuso. Miedo, muchísimo miedo. Al futuro, a las posibilidades, a la idea de que nunca ibas a regresar, a la idea de que efectivamente iba a tener que rehacer mi vida lejos tuyo. Y justo esa fue la clave: irme muy lejos. No podía seguir viviendo en la misma ciudad en la que nos habíamos enamorado y hecho una vida juntos. Cada lugar, cada paisaje, cada sensación fueron arruinadas para siempre. Cada recuerdo lleno de color y alegría se tiño de gris tristeza cuando te fuiste. Era incapaz de recordarte sin llorar, sin querer arrancarme la memoria y hundirme en el peor de los olvidos. Ni hablar de dormir. Me tomó meses acostumbrarme a la soledad de mi cama, al espacio vacío que antes ocupabas, a despertarme de una pesadilla y que no estés ahí para abrazarme y decirme que me cuidabas. Tuve que aprender a cuidarme sola. Yo ya sabía de antes pero cuando vos llegaste y empezaste a hacerlo por mí con tanto amor y dedicación me olvidé, me olvidé como era tener que luchar lo que me toque sola. Sola. Que palabra que siempre adoré y ahora no puedo tolerar. O bueno, quizá ahora ya sí pero me costó muchísimos años acostumbrarme. La soledad para mí era preciada hasta que llegaste vos y me enseñaste lo que era la compañía. Nunca había extrañado con tanta desesperación a alguien. Créeme, por poco casi enloquezco. Tuve que aprender otra vez lo que era hacer las cosas por mí misma, a que desechar fotos, cartas y regalos era el primer paso para dejarte ir, al menos de forma simbólica. Porque en realidad no quería, yo nunca quise dejarte ir, hubiera peleado por vos hasta quedarme sin alma. Pero también aprendí que no importa sólo lo que yo haría, aprendí a respetar tu decisión. Y en todos estos años nunca dejé de preguntarme en que hubiera pasado si nuestras elecciones hubieran sido otras. Nunca dejé de preguntarme que fue lo que hice mal. ¿Que hice mal? ¿Te presioné demasiado? ¿Exigí cosas que no dí? Quizá si no hubiera sido tan severa con tus errores...
  Haberte cruzado después de tantos años me llevó a pensar en que todo lo que creía superado en realidad nunca lo estuvo. ¿Se supera a un amor así o sólo se aprende a convivir con el dolor? Yo estoy cada día más convencida de la segunda, de que preferiría verte de lejos a no verte nunca más, a que quizá, tal vez, lo que nos faltó fue tiempo para crecer. Y cada día al despertarme pienso ¿hoy si? ¿ahora sí funcionaría lo nuestro? quizá el tiempo sana y es capaz de recuperar aquello que hace tanto creímos perdido.
  Te imagino casado y el pecho se me parte en dos. Te imagino con esa familia que siempre quisiste, y en la que no estoy, y me hundo una vez más en el dolor que sentí el día que nos dimos una pausa. Acordarme de tus besos, tus caricias, lo profundo de tu amor. Ese amor que no voy a poder volver a sentir por nadie más. Fuiste el gran compañero de mi vida. Mi vida integra la tenía al lado tuyo, cada segundo estaba planificado en mi cabeza, cada momento perfectamente feliz para compartir juntos. Y nunca pude acostumbrarme al hecho de que elegiste otro camino que no me incluye. Y aunque ya no estábamos bien, y todo parecía pesar tanto sobre nosotros, yo con gusto hubiera cargado en mis hombros con todo. Siempre fui así, me cuesta dejar de luchar. Aunque a lucha sea en vano me llena más que rendirme. Rendirse nunca fue una opción en mi vida. Fue cuestión de verte un segundo y darme cuenta que toda la vida que había construido con tanto esmero lejos tuyo no era más que frío y duro plástico, la máscara detrás de la que me escondo para no admitir que cuando te fuiste te llevaste con vos mi mejor sonrisa y mi mejor versión. Hoy soy una impostora con la misma cara y diferente corte de pelo. No logré construir ningún vínculo otra vez, no logré salir adelante, me estanqué para siempre en ese día, esa noche, ese momento en el que decidimos, decidiste, no me opuse y nos alejamos.
  No concibo una vida lejos tuyo, nunca lo hice. No me imagino en otro lugar que no sea el que está al lado tuyo. Me siento una intrusa en cada lugar al que voy, me siento vacía, sin vida, sin futuro esperanzador, me siento viviendo porque la respiración es automática y el mundo sigue girando.
  ¿Como puede ser? ¿Como podes después de tanto, ser feliz sin mí? ¿Que estas haciendo? ¿Que estoy haciendo yo con mi vida? ¿Y que estoy haciendo yo sin vos?
  Sin tí, sin mí. Porque parte de mí te la llevaste con vos a donde sea que vayas.
  Que hago yo cuando es domingo por la tarde y el campeón se hace cobarde y pregunta "¿donde estás?"
   Sólo quiero volver a verte. Volver a sentirme segura en tu abrazo, levantar la mirada y encontrarme con tus ojos brillantes por el sol del atardecer, sentir olor a campo, escuchar a los grillos cantar, sentir el calor del fuego y perderme para siempre en ese pasado que nunca seré capaz de recuperar.

lunes, 30 de septiembre de 2019

A Draco, como me gusta decirle, lo conocí en momento demasiado difícil de mi vida. Todo era bastante un bardo y en algún momento también llegué a pensar que sumarlo a él a mi quilombo general iba a hacer que todo fuera peor. Mucha gente me dijo cosas como "primero deberías acomodar tu vida, para no lastimarlo", y tenían razón, y yo misma creía lo mismo pero sin hacerme caso. Hoy viendo para atrás recuerdo que una sola persona me dijo "hacé lo que tengas ganas, si él te sigue no tenés que estar pensando en que lo vas a lastimar, porque es su decisión" y aunque suene egoísta fue acertado. Puse los papeles sobre la mesa, y dejé que él eligiera si quería compartir mi camino o irse para otro lado.
  Cada vez que veo a quien me dió ese consejo lo abrazo tan fuerte como puedo por dos razones: primero porque se convirtió en mi amigo y lo quiero muchísimo, y segundo porque gracias a lo que él me dijo hoy tengo al lado al mejor compañero que pudiera existir. Draco tuvo su oportunidad de elegir si quería seguirme y yo tuve la oportunidad de sentir que sumarlo no iba a empeorar las cosas, sino todo lo contrario. Hoy pienso en que hubiera pasado si me dejaba llevar por el quilombo y me alejaba y casi me dan ganas de llorar porque un poco logré salir de todo ese dolor gracias a que él estuvo ahí para mí siempre.
  Hoy juntos somos más de lo que yo nunca pude pedirle a la vida. Es mi gran compañero, compinche y sostén. Es con quien me quiero acostar a dormir, pero sobre todo lo que más me gusta ver al despertarme y creo que ahí radica todo. Poder acostarme tranquila sabiendo que cuando me despierte él sigue estando ahí para mí como siempre, que no estoy sola y que gracias a que lo tengo conmigo siento que puedo con todo. Porque sí, tal vez el estar mejor que aquella época sea mi mérito, pero la verdad es que solo me sentí con la capacidad para superarlo todo porque lo tenia al lado recordandome que yo era fuerte y que podía. Draco no resuelve las cosas por mí, pero sí se encarga de recordarme todos los días lo maravillosa que soy y lo increíblemente independiente y fuerte que puedo ser. Y capaz exagera, pero a mí me hace bien que lo diga. Porque quizá no soy como la imagen que él ve de mi, pero es justamente todo eso que él ve lo que pretendo ser día a día. Como la utopía que me mueve a ser mejor. Ser mejor persona para él, porque se lo merece. Y porque lo amo demasiado, y creo que el amor solo logra eso en las personas, que sean mejores en todo. Porque lo que se hace con amor siempre sale mejor.
  No sé bien quien maneja esto de las vidas, los amores y las victorias, pero realmente para mí es un regalo caído del cielo que me haya tocado un compañero como el que tengo.
 Dejarlo entrar nunca fue el problema, más bien fue lo que me llevó a la solución.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

 Permanezco dormida.
 A veces sueño lindo, a veces tengo pesadillas, pero mis ojos de igual manera en ambos momentos están cerrados.
Me dolería abrirlos.
Quizá por la luz es demasiado fuerte, y me daña.
Quizá porque temo quedar ciega.
A veces sueño lindo y a veces tengo pesadillas.
Me culpo a mi misma por tenerlas, ¿como puede mi cabeza crear semejantes espectáculos?
Es mi culpa.
Quizá si no fuera tan cautelosa y desconfiada, tal vez si dejara de pensar tanto en lo malo los sueños lindo estarían conmigo para siempre.
Si, es mi culpa.
Pero entre más lo creo, y más sueños lindos se aproximan, más miedo siento.
Y termina convirtiéndose en una realidad la idea de que los sueños lindos pueden ser también el espejo de una pesadilla.
Abrir los ojos me duele, y empiezo a pensar que tenerlos abiertos se asemeja a una cicatriz que duele y pica cuando está sanando.
Me duele abrirlos pero más me duele permanecer dormida y quieta sin ver más allá de mis párpados.
No quiero estar dormida entre algodones nunca más.
Quiero que la luz me invada y arriesgarme a quedar ciega.
Porque tal vez estando ciega sea capaz de ver más que estando dormida.

domingo, 28 de julio de 2019

Mis peores fantasmas


  Siempre me gustaron los mediocres. Siempre me gustaron y hasta llegué a enamorarme de algunos de ellos. Los presumidos, distantes, egocéntricos, estúpidos, ineptos y vacíos. Me gustaba que siempre me hacían reír y sentir importante. O eso creía porque al día de hoy si vuelvo a escuchar algunas de los chistes que “me hacían reír” seguro me indignaría. En su mayoría eran mala gente, puede que exista algún que otro espécimen que medianamente safe, pero la verdad es que lo dudo bastante. Todos en mayor o menor medida eran malos. Eran malos conmigo pero por sobre todo (y esta es la parte que más vergüenza me da admitir) eran muy malos con el resto de las personas. Tenían actitudes agresivas con personas que no los habían dañado en lo más mínimo. Y recuerdo como yo, en presencia de esos “chistes” agresivos, me quedaba callada con una sensación incómoda adentro. Me reía, no decía nada, y lo tomaba como algo inofensivo y divertido. Lo tomaba como un rasgo que me gustaba. La verdad es que con bastante más agua pasada por debajo del puente me doy cuenta que hoy en día no podría simplemente callar y reír como sumisa. Simplemente porque la incomodidad que sentía en aquel momento, y a la que no le prestaba atención, se trataba justamente del darme cuenta que eso no estaba bien. Pero quien estaba haciendo el chiste me gustaba, y no quería parecer una pesada, ni llevarle la contra. Ni tampoco quería que alguno de mis comentarios llevara la vista hacía mí, y los chistes comenzaran a hacerse sobre mi persona. Porque sí, a veces lo que decía que me gustaba, lo que “me hacía reir” eran chistes sobre mí que me dolían. Y que prefería tomar así, a chiste, para no tomar dimensión de lo mal que me hacían sentir. Sobre mi cuerpo, sobre mi pelo, sobre mi nariz, sobre lo que llevaba puesto o el lugar que estaba trabajando. Si, hasta me sentí humillada por trabajar en determinado lugar. La adolescencia es mucho más dura de lo que parece, y creo que no se le da la importancia y el cuidado necesario. Yo trabajaba en Mc Donald's y a uno de mis ex eso le parecía muy gracioso. Y yo sonreía con él y decía “cállate, tarado” para no largarme a llorar ni admitir que me estaba lastimando. Porque parte del orgullo que siempre llevé puesto tiene que ver con nunca demostrarme herida. 
   Yo acostumbraba salir con gente que no me quería y que no me cuidaba. Pero hasta creo que no es que me lo hacían a mí y con maldad, en realidad creo que ellos simplemente son así, desconsiderados por naturaleza y simplemente no se dan cuenta del daño que pueden llegar a causar. Otro de mis ¿exs? (no sé si puedo llamarlo así porque no fuimos novios a pesar de que tuvimos una relación por casi año y medio) pero era él el que hacía chistes sobre mi apariencia. Siempre tenía alguna crítica. El pelo, las cejas, la boca, la nariz, hasta la ropa. Siempre en tono de chiste y de risa. Me llamaba “fea”, “horrible”, “aborto de mono”, “mono subdesarrollado”. Y yo comencé a llamarlo de esas formas también, porque tomarlo a chiste y creer que esa era nuestra forma de entendernos y relacionarnos era más sencillo que decirle por favor no me digas así porque me lastima.
  Ser adolescente es difícil y a veces lastima. A veces nos sentimos intimidados por alguien hasta menor que nosotros. Nos sentimos sin defensas ni forma de contra atacar. Porque aunque quiera, solo sé hacer daño sin querer. Porque en mi casa mis papás me enseñaron a ser buena con todos sin importar y porque siempre fui media boluda para el rencor (me dura poco y es escaso).
  Yo salía con gente que me hizo creer que yo era el problema. Que me dejaban por estar “loca de celos” o “demasiado insegura” cuando durante mucho tiempo diciendo estar conmigo, estaban con muchas otras más. Y justo en esta parte no quiero que se malinterprete, yo sí era celosa y sí era insegura, y por mucho tiempo también creí que eso era mi culpa, que era yo la que había arruinado esas relaciones. Durante mucho tiempo me dije para mí  “capaz si no lo hubiera asfixiado tanto, si hubiera controlado mis celos...” pero después de mucho entendí que yo no era así de insegura antes de conocerlos, sino todo lo contrario. Caí en la cuenta de que todo había empezado con sus comentarios hirientes, con sus “chistes” comparándome con otras chicas, con sus mentiras y conmigo aguantando todo hasta explotar.
  Yo también debo haber tenido mis errores, estoy segura. Con 16, 17, 18 años es imposible no tenerlos. Yo nunca me había enamorado hasta los huesos y cuando se hace algo por primera vez, inevitablemente se falla. Pero mi error fundamental, y a esto va esta carta tan larga, fue creer que la falla era yo. Que yo era la que no servía, que sólo me enamoraba de chicos malos porque los chicos malos son divertidos y a mí me gustaba que me “hicieran reír”. ERROR. Si el chiste te cuesta parte de tu autoestima y dignidad, no es chiste: es maldad. No vale la pena callar lo que nos duele por el orgullo de no mostrarte herido, no vale la pena reír por compromiso para encajar, no vale la pena porque terminas creyendo que sos como ellos, un mediocre, cuando sos mucho más.
   Me costó años de sufrimiento, y solo acabé convirtiéndome en ellos. Me lastimaron tanto que empecé a tomar su postura y comportamiento. Me volví mentirosa y escurridiza, nunca nadie volvió a enamorarme porque ahora era yo la que se escapaba y escondía. Y terminé tan sumida en la nada que mucho tiempo después me di cuenta que estaba vacía. Y cuando quise retornar no encontré el camino de vuelta y todo se volvió peor que oscuro. Me sentí perdida en mi misma. Me sentí igual de mediocre y mala persona que ellos. Y me odié.
  Y me costó todavía muchos años más volver a mirarme con cariño. Me costó muchísimo volver a creer que valgo algo, y que merezco que me quieran. Porque bajo mi razonamiento y haciendo lo que ellos hacían, yo era mala y no merecía que alguien bueno me quiera. Sólo merecía personas malas, como yo.
  A esos lugares te lleva callarte las heridas. Te lleva a creer que no vales nada, que mereces sólo eso que ellos te hicieron creer que podes alcanzar. Y es mentira.

   Lo que más me gustó de Draco fue que nos riamos juntos a carcajadas de vídeos muy tontos de Internet como el del chabón cantando “tequila”. Reírme de chistes internos que tenemos entre los dos sobre alguna anécdota. Lo que más me gusta es reírme sin que nadie salga lastimado. Ni yo, ni él, ni un tercero, ni nadie, ni nada. Me gusta que no haga chistes sobre los temas que para mí son serios y me indignan. Me gusta que me pregunte todos los días como me fue en el trabajo sin hacer chistes sobre lo que hago o no hago. Me gusta que no le de vergüenza llevarme de la mano sino todo lo contrario. Me gusta que todos los días me diga que estoy linda, que me cuando se refiere a mí siempre lo haga con palabras dulces como “mi amor”. Que no se sume a criticarme cuando yo misma lo hago y digo cosas como que estoy más fea que nunca. Me gusta que me consuele y haga sentir mejor. Porque la verdad es que sólo me interesa ser la más linda del mundo para él, y aunque crea que Taylor Swift es más linda que yo es muy considerado de su parte no decirlo sólo porque sabe que me lastimaría.
   Me gusta que no nos gritemos nunca, ni estando enojados. Que jamás nos hayamos puteado. Que nos respetemos y cuidemos aún en los peores momentos. Me gusta que nos entendamos.
    Pero por sobre todas las cosas y espero poder cerrar la idea en estas últimas líneas, lo que más me gusta, lo que más disfruto y lo que más en paz me hace sentir es que es una excelente persona. Que no le haría daño ni a una mosca, que todos cuando lo conocen dicen “que bueno es Jero”. Porque se le nota a 3 mil km. Y me encanta, me fascina, me vuelve loca haberme enamorado hasta los huesos de alguien así. De alguien que me da amor puro y sano, y no solo no me daña, sino que se dedica a sanar todo lo que otros dañaron.
  Me cuesta, sigo aprendiendo, estoy en el camino todavía… pero me tocó el mejor compañero que puede existir.

miércoles, 5 de junio de 2019

Te seguí y reescribiste mi futuro

•Es aquí mi único lugar seguro•

  Nunca sentí tanto amor por alguien y eso hace que a veces todo se sienta raro, porque el mundo y la vida es un poco todo eso que queremos con desesperación pero es imposible de alcanzar. O al menos eso fue para mí siempre (que triste) pero que real. Nunca me pasó que las cosas me salieran bien, nunca tuve lo que queria cuando y como lo quería. La vida me cagó a palos de todos los lugares posibles. Y después de todas las pérdidas, los fracasos, desencuentros y frustraciones vino y me ofreció en bandeja todo lo que siempre necesité sin saberlo.
  Y el mundo y mi vida empezaron a cambiar de manera tan sutil pero a la vez tan significativa que los fracasos ya no me parecen fracasos sino aciertos que hicieron posible mi presente. Si mi vida es hoy todo lo que es gracias a todo lo que perdí antes, entonces no perdí ni fracasé en nada. Entonces todo estuvo siempre en el lugar correcto.
  Eso me hace sentir este amor, que estoy en el lugar y tiempos correctos. Hace que sienta que todo es tan pero tan ideal que no parece posible ni real. Pero lo es. Aunque me parezca que no a cada rato este chico es real. Y como tal tiene sus errores y también sus aciertos. Y con ambos logra sacarme de las peores tormentas y me devuelve el sol y el cielo despejado.
  Siento a cada rato que el dolor no existe ni nunca existió. Me sanó tanto que parece que nadie nunca me lastimó antes.
  Mi vida y mi mundo cambiaron tanto que me siento plena y quiero que para siempre mi vida sea esto: él, yo, proyectos, metas, viajes, errores, aciertos, disculpas y vueltas a empezar. Amor puro amor. Juntos.
   Para siempre quiero sentir lo que siento cuando Jero me mira y sonríe. Para siempre quiero verme en sus ojos y saber que estoy en el lugar y momentos correctos. Por que eso debe ser el amor, no? Sentir que no existe un mejor momento ni un mejor lugar que ese donde nos hace encontramos juntos.

 
 

viernes, 24 de mayo de 2019

Como un iceberg

  Si alguien viera a Clara caminando por cualquier calle un día cualquiera, ni siquiera notaría su existencia... porque Clara es tranquila y silenciosa. Siempre está con una media sonrisa, siempre está queriendo ayudar al que lo necesita. Clara es buena amiga de sus amigos, los escucha y aconseja con madurez. Clara es madura. Toma sus elecciones con calma, pensando bien que paso dar en el momento exacto. Estudia, y también trabaja. Es buena compañera, pero sobre todo es responsable y organizada. Se encarga de todo ese trabajo aburrido pero necesario que nadie quiere hacer. Y lo hace sin quejarse, sin echarlo en cara de nadie. Que buena es Clara. Clara daría lo que sea por ver bien a los que ama. Clara no discute, no pelea, no se enoja. Clara no es celosa y comprende que las relaciones son confianza, entrega y sinceridad. Clara es clara, transparente, no se esconde ni esconde lo que le pasa. Clara llora cuando así y lo siente, y ríe a carcajadas sin miedo.
  Pero Clara no es sólo Clara, sino una parte de ella. Y a veces también se oscurece y juega a ser otras personas. Se enoja y lastima a quien se le acerca, se siente herida y no deja que nadie se acerque. La oscuridad se apodera y sabe muy bien como mentir, como manipular y como engañar a su antojo. Sabe utilizar las cartas a su favor, y por sobre todo sabe como ocultar todo ante los ojos más astutos. Sabe usar la máscara clara y transparente. Conoce a los malos porque es uno de ellos, conoce a los mentirosos y a sus estrategias, y presiente el dolor mucho antes de que llegue porque supo causarlo. Se acostumbró a vivir en el caos, escondida. Sabe soportar las tormentas, y ahora sabe también crearlas y taparlas. Su parte oscura es capaz de ser invisible a plena luz del día, porque Clara misma aprendió a mantenerla muy quieta y obediente en el bolsillo de su campera. En el lugar más recóndito de su mirada. En ese espacio hueco de su corazón.
  Mantiene allí su oscuridad para que no lastime a nadie más que a si misma. Porque si hay algo que Clara sabe muy bien, es de lo que ella misma es capaz. Y la capacidad a veces es peligrosa, al igual que la inteligencia y la astucia. Y la parte oscura de Clara, se alimenta cada día un poco más de todas sus cosas buenas, de todo lo que ella es, logrando convertir cada cualidad en un defecto sin retorno.
 Clara no es tan clara a veces, Clara se esconde, Clara se oscurece.
Clara se envenena cada día un poco más.


lunes, 6 de mayo de 2019

  Que voy a parar de culparme, mentirme, fallarme, decirme tarde verdades que necesito

  Por qué también dediqué tiempo a quién ya no se acuerda de mí. También pegue los trozos de lo mismo que después partí. Tampoco me he entendido y he entendido que eso será así.
No he estado confundido, he estado fundido con lo peor de mi.
Me he mudado a problemas y he querido ser feliz ahí.

miércoles, 24 de abril de 2019

Lo que se ve en tus ojos

A veces me pregunto, ¿seré yo? ¿Seré sólo yo o vos también? ¿me odias? ¿Me stalckeas? ¿Te importa lo que hago?
  ¿Porqué te odio? ¿te odio? A veces creo que sólo siento lástima y pena. Otras me acuerdo de muchas de las cosas que hiciste y un poco de bronca me alcanza. Pero no, no te odio. Si tengo que ser sincera me pareces una pobre piba, desesperada por un poco de atención. Alguien que por más que quiera no sabe como no dañar, como ser buena persona. Capaz que ni siquiera es tu culpa y sos así por el pasado que llevas a cuestas, que se yo. Todos tenemos un pasado, algunos más complicados que otros, pero pasado al fín. Todos alguna vez pasamos por cosas que nos dejaron marca y cargamos en la espalda sin querer hacerlo. Pero dentro de ese caos que cada uno es, lo que me parece importante es lo que queda. Lo que se elije conscientemente.
  Me cuesta creer que vos elijas el dolor. Por que parece que eso te empecinas en causar: dolor. Antes, ahora, ¿en un futuro? no sé. Pero yo pienso mucho. En mí, en lo que doy, en lo que causo, en lo que quiero ser. Pienso mucho por naturaleza y porque creo que es la manera que encuentro para mejorar como persona. Y no creo haber hecho algo para ser el blanco de tus maldades, sigo sin entender porqué lo haces. O no, en realidad si sé, queremos lo mismo y eso inevitablemente parece convertirnos en enemigas. Pero aún así, ¿porqué lastimar? A mí que no te hice nada y peor, a la persona que querés. ¿La querés o es sólo un capricho? Creo que deberías pensar. Quizá así te des cuenta que a veces querer a alguien significa dejar que elija por su propia felicidad, aunque eso no te incluya. A mi me pasó, y por experiencia sé que se necesita muchísimo amor para dejar ir a alguien. Quizá eso es lo que te falta y siempre te faltó... amor.
  Tengo 23 años y un camino corto recorrido, pero con algunas batallas ya ganadas te digo que abandones tu posición de maldad. Lastimar no te va a hacer más feliz, ni siquiera aunque consigas lo que buscás. Porque a veces el camino es más importante que la meta y si no lo haces con el mayor amor, no va a servir de nada. O quizá si, quizá sólo sirva para aprender de los errores.
  No, no te odio. Solo me da mucha pena y angustia que alguien guarde tanto odio y tanto rencor adentro. Y que sea capaz de trasmitir sólo eso con la mirada.
 No te odio, y aunque a veces me gustaría ayudarte a salir del lugar horrible en el que te colocás hoy sé, despues de pensarlo mucho, que en ciertas cosas es mejor no involucrarse. Y que sólo se puede ayudar a quien quiere ser ayudado.
Desde el mayor amor te digo esta guerra se termina acá. No quiero ser tu enemiga.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Sigo hasta el final y te digo
No voy a tragarme sin ladrar tu blanco rock sin vuelo
Soy de los que suelen desgarrar su corazón entero
No voy a tomarme nada más para escapar del fuego
Soy de los que saben ir a mil y terminar en cero

lunes, 11 de marzo de 2019

siempre es siempre

   Te extraño.
   Pero me hago la tonta y no le digo a nadie, no quiero que me vean llorar.
   Me haces falta.
   Pero ni loca lo digo en voz alta, porque me derrumbaría y la verdad es que necesito seguir siendo fuerte. O al menos mostrarme fuerte.
  Te extraño con cada fibra de mi ser y no quiero aceptarlo. No quiero que nadie sepa que todavía me duele después de tanto. La verdad es que me hago la desapegada pero siempre me costaron bastante las perdidas. Me cuesta dejar ir, aunque por fuera parezca que ya lo hice. Extraño verte sonreír, que me levantes del piso en un abrazo y que me digas que soy hermosa. Que estás orgulloso, que me amas, que me amas tanto que soy la hija que nunca tuviste.
   Te extraño con cada centímetro de mi piel y no me di cuenta hasta hoy. Hoy que por primera vez te estoy llorando. Tardé dos años. Perdón pero es que antes no pude, te juro que no. Todos me necesitaban tanto, todos se apoyaban tanto en mí que... que yo sólo pude dedicarme a ser el pilar que sostuviera todo. Es lo que mejor me sale, dejarme de lado por los demás. Y hoy que tengo este ratito para mí, y para vos, y para llorar lo que no lloré en todo este tiempo, sólo quiero volver a cualquiera de mis cumpleaños o a cualquiera de todas las vacaciones en sancle y abrazarte fuerte muy fuerte. Que me compres tres docenas de churros sólo porque sabes que me encantan y me dejes estar sentada al lado tuyo mientras cocinas, estás en la compu o miras el mar. Me encantaría estar al lado tuyo un ratito mirando el mar.
  Sólo quiero que me mantengas fuerte, yo sé que vos estás bien, sé que era lo mejor, pero no puedo evitar extrañarte. Así que por favor manteneme firme. El mundo es duro y se pone peor si no tenes donde apoyarte. Te amo siempre.

 

lunes, 25 de febrero de 2019

I said: hey! what's going on?

A la de 14 le diría que sea honesta y alce la voz, realmente no querés una fiesta, no querés un vestido y no querés a mucha de la gente a la que vas a tener que sonreirle para las fotos. Hay música que escuchas que no te gusta, ¿porqué lo haces? Para variar podrías decir lo que pensás enfrente de tus "amigos", ¿no te parece? Aceptate, sos hermosa. Valorate, sos inteligente. Tranquilizate, la adolescencia no es tan horrible como parece justo ahora. A la de 15 le diría que tiene que tomarse más en serio eso de ser sincera con sus sentimientos, sin esperar que los demás decidan por ella. ¿Otra vez una fiesta que realmente no querés? Por dios! odias festejar los cumpleaños, ¿a quién querés engañar? y que ese idiota que te gusta... mmm no, no es buena idea. A la de 16 sólo la abrazaría, y le diría que no se preocupe, que algún día el dolor insoportable de la perdida va a hacerse más soportable, aunque puede que nunca desaparezca ¿para qué mentir? También le aconsejaría que torturarse cada noche y llorar hasta dormirse de ninguna manera es la solución, que deje de maltratarse. Y otra vez: ese idiota que ama y que no la abrazó cuando el peor de los dolores la golpeó, sigue siendo una pésima, horrenda, horripilante idea. A la de 17 le diría que los cambios son necesarios, y que tiene que aprender a sobrellevarlos sin odiar al mundo. Por dios, la de 17 si que odia el mundo. Esa carrera no es para ella, otra vez: ¿a quién quiere engañar? Contentar a mamá no va a contentarte a vos misma, pero te vas a dar cuenta rápido. Le recomendaría que escriba, que escriba mucho y en cada rincón que encuentre. Que se encierre a escuchar buena música y salga de vez en cuando para no enloquecer del todo. Pero de todas maneras es lo que va a hacer, así que ¿qué importa? Ese chico bueno que tanto la cuida es una fantástica idea, pero fingir que te gusta... mmm no, no vas a poder mentirte así por demasiado tiempo. Y vas a tener que aprender rápido lo que significa romper el corazón de alguien, aunque no sea lo que querías hacer. La de 18 ya carga con mucho de todas las anteriores, y sólo busca un poco de amor, y no puedo culparla por eso. Pero de todas maneras creo que le diría que definitivamente está buscando en el lugar equivocado. Aunque, ¿quién no se enamoraría de Peter Pan? No, no la culpo, aunque sí la compadezco. Este idiota no tiene comparación con el anterior, este va a destruirte, por lo que sólo espero que estés preparada. (Aunque sé que no vas a estarlo, perdón por eso) Cuando todo pase sólo le diría que deje de culparse, que alguien no te valore nunca, jamás es tu culpa. La de 19 sólo quiere divertirse. Casi no tengo cosas para decirle, salvo que su vida de excesos es vacía, como su corazón. Pero en el fondo lo sabe. También la abrazaría, muy pero muy fuerte, porque el mundo de plástico se le va a desmoronar en cualquier instante y va a encontrarse a si misma completamente sola aun estando rodeada de gente. Sé que nada va a consolarla, sé que va a sentir que el mundo se volvió totalmente gris y sin sentido. Y sé que va a mostrarse fuerte para el afuera y va a llorar en soledad porque no sabe como lidiar con lo que acaba de pasarle. Le diría que todo va a estar bien, pero tiene que descubrirlo por sí misma, y guardarlo como marca de fuego en su piel para siempre. De eso va a encargarse la de 20, que otra vez está enojadisima con el mundo, pero sólo para cubrir la inmensa tristeza que lleva en el cuerpo. ¿Cuantas perdidas más hay que soportar para ser feliz? Perdón, pero ni siquiera yo lo sé. Va a preguntarse una y otra vez porqué, y sólo por eso me gustaría decirle que la respuesta no existe, que deje de torturarse con la pregunta. La abrazaría tanto que me quedaría sin fuerzas, pero sé que no va a dejarme hacerlo. Pasó por tanto que ya no quiere sentir. Y va a lograrlo por un tiempo, por que la de 21 es simplemente quien camina por el mundo sin saber a donde va, sin tener un propósito claro y sin poder ver más allá de su tristeza. Como si se hubiera muerto hace rato pero siguiera respirando por inercia. A ella le diría que ponerse primero es quizá la solución y que no debe sentirse tan mal por hacerlo, pero simplemente no va a escucharme sin importar que tan alto hable, porque no escucha a nadie, porque no le interesa escuchar a nadie. Va a sumergirse una vez más en el mundo de plástico pretendiendo volver a ser lo que fue antes de que todo cambie, pero sin poder lograrlo.Va a rogar perder la memoria cada día de su vida, imaginado una y otra vez miles de escenarios en lo que eso pasa o todavía peor, escenarios en los que ella muere. Va a volverse hielo una vez más hasta que el vacío y el silencio sean tan fuertes que no los pueda callar. Hasta que el mundo estalle y ella vuele en mil pedazos con él. Sólo entonces me escucharía, y entonces le diría que baje la mirada hacia su muñeca izquierda y se aferre una vez más a esa idea, que como aprendimos un millón de veces antes, cuando algo nos hunda debemos tener una buena razón para aferrarnos a una soga que nos salve. Y que va a llegar, que ese tímido chico que está intentando negar que le gusta... puede ser la razón que la saque adelante. También le diría que no sea idiota, escuchar a los miedos nunca nos sirvió para nada. Le diría que se arriesgue y vaya por todo, pero no necesita que se lo diga porque de todas formas él va a obligarla a hacerlo. Y vamos a estarle agradecidas de por vida por eso. Le diría que disfrute por mí de ese tiempo de caos absoluto porque en algún tiempo va a extrañarlo. Que disfrute de la intensidad de la que todo el mundo se queja, que abrace la cercanía que siempre le dió terror y se re descubra a sí misma. La de 22 no me preocupa demasiado, está bien acompañada. Sólo necesita que le digan que se relaje. ¿Escuchaste? Relajate, carajo! el dolor está lejos, y el mundo puede ser hermoso si le das la oportunidad. Nadie, ni siquiera la vida y sus inoportunos accidentes, quiere lastimarte. Parte de ser feliz es quizá vivir con la posibilidad de fallar, de que todo falle.Una vez más, el miedo no va a llevarnos a ningún lugar. No podes controlarlo todo. Hacé lo que te haga feliz y dejá que la vida te sorprenda. La de 23 está en construcción, y por ahora no decido del todo que necesita escuchar, pero aprendió de todas las anteriores, de cada uno de sus errores, así que está agradecida. Y dice que en realidad no les diría nada, porque parte de lo que ella es, es gracias a los malos momentos de todas las anteriores, que tuvieron que ser como fueron para crecer.
   Para todas: aceptate, abrazate, pero sobre todo PERDONATE. Hiciste lo que pudiste, como te salió, sin tener todas las herramientas. Perdonate y dejá ir el dolor. Vamos a estar juntas, todas, toda la vida. Por lo que tenemos que llevarnos bien. Procuren ser amables con las demás, nadie nos enseñó a vivir, aprendimos solitas unas de las otras, y sólo por eso nos merecemos amarnos sin juzgarnos. 

viernes, 15 de febrero de 2019

Eres escondite. Abres los brazos y todo parece ir bien ahí. 

MILUGARSEGURO 

  Hoy sonreí de la manera que lo hacemos casi todos ante un primer amor. Tímida, nerviosa, emocionada y un tanto patética. Y lo hice con los ojos, porque mi boca estaba pegada a otra.
  Cerré la puerta de casa y seguí sonriéndole al piso. Entré en mi pieza y me tiré en la cama, aplastando mi todavía tonta sonrisa contra las almohadas, disfrutando del instante. El instante perfecto en el que te das cuenta que sos feliz, y lo demás poco importa. Sin ponerle interés a que fueron tan solo 25 minutos de una visita improvisada, porque bastaron, alcanzaron para que lo demás se acomodara.
  Quiero para toda la vida la sensación de adolescente quinciañera enamorada que quiere estar en una cama dándose besos por horas. La sensación de nervios en la panza cuando suena el timbre y sé quién espera en la puerta para que le abra. La ansiedad del pasillo interminable que me deja arreglarme una vez más el pelo o la ropa, para estar linda. Linda para alguien. Esperando escuchar que hoy estoy hermosa. Y que me importe más que él lo piense antes que estarlo realmente.
  Quiero para siempre este amor tan a la antigua, con pensamientos y libertades modernas. Este amor tan único y especial. Y aunque peque de soberbia, podría asegurar que no nos parecemos a ninguno en el mundo, que el nuestro es tan extravagante que mejor guardarlo en las cuatro pareces de mi habitación, bajo el acolchado de mi cama. Mejor guardarlo porque la gente tiende a querer destruir aquello que se sale del molde. Mejor guardarlo para siempre y para nosotros dos, porque al fin y al cabo, no necesita más que de nosotros para seguir vivo.

domingo, 23 de diciembre de 2018

  Era el verano del 2014. Enero supongo, yo tenia 18 años.
  Todavía me cuesta ponerle palabras, porque lo hablé con una sola persona aunque ni siquiera pude contarle todo. Solo pude decir "fui abusada". Lo dije en voz alta, y fue demasiado, no pude seguir. Y creo que solo alguien que pasó o está pasando por lo mismo puede llegar a entender lo difícil que es, lo mucho que cuesta aceptarlo, el acero que se siente cortándote la garganta cada vez que lo querés sacar afuera. Quiero hablar hace meses, quise decirlo ni bien me di cuenta de lo que había pasado, pero desde ese momento hasta hoy no pude. ¿Hoy? No sé tampoco si será el día, si me voy a atrever a que alguien lea esto, a que sea público.
  Ver que son muchas las que se animan a hablar me da una cierta fuerza que nunca tuve. Cuando me dí cuenta de lo que me había pasado también me di cuenta de que por mucho tiempo quise alejar ese recuerdo de mi cabeza. Me acostaba a dormir y apretaba fuerte los ojos, pensaba en otra cosa, intentaba hacer que desapareciera. Me decía a mi misma cosas como "no fue para tanto" o "ya va a pasar". Realmente creía que algún día me iba a olvidar, pero la realidad de otras miles como yo me dió un cachetazo en la cara. Leer cada uno de sus testimonios fue remover todo adentro.
  Hace tres noches atrás, estando de viaje con mi novio (la única persona que sabe hace algún tiempo esto) tuve un ataque de llanto muy fuerte. El me abrazaba y me decía "tenés que hablar, tenés que sacarlo" y después me preguntaba ¿que fue lo que pasó? ¿a que le tenés tanto miedo?
  Supongo que a ser juzgada como primera cosa, que me echen la culpa a mi también, que me critiquen por tardar tanto en hablar, que me digan mentirosa o exagerada. Por mucho tiempo yo me juzgué de esa manera, así que sé lo que es de buena fuente. Me recriminaba a mi misma haberme quedado paralizada, haberme hecho la dormida, no haberme quejado, enojado o reaccionado. Me culpé por no haberlo frenado a él ni haber hablado de lo que pasó los días que siguieron. Hoy aprendo a quererme y perdonarme, y entiendo que en aquel momento hice lo que pude, lo que me salió.
   Tenía 18 años. Con mi familia habíamos ido de vacaciones a Viedma, una ciudad en el sur donde vive una de mis tías y mis primos. Se fueron a vivir allá cuando yo era muy chica, por lo que empecé a tener relación con ellos cuando yo tenía cerca de 12 años, y en intervalos de a veces 1 año a veces más, porque solo nos veíamos para las vacaciones.
  Él creo que tenía 20 años, la verdad es que no estoy segura. Desde que lo conozco siempre fue muy cariñoso conmigo, y con todos. Pero a mí a demás me hacía escenas de celos por mi ahora exnovio constantemente.
  La noche anterior a volverme a La Plata con mis papás, me tocó dormir en el living. Había una cama armada ahí, y creo que dos colchones en el piso. Los recuerdos son confusos pero creo que ambos dormíamos en los colchones en el piso, uno al lado del otro.
  Al principio todo fue normal, pero en cierto momento de la noche me desperté de un sobresalto y me dí cuenta que mi mano estaba puesta en su erección. Y él la estaba sosteniendo ahí. Me quedé tan paralizada que no atiné a otra cosa que hacerme la dormida y sacar la mano de ahí cambiando de posición mi cuerpo. Pero no pude volver a dormirme, estaba muy impactada y asqueada a la vez. Y parece no haberle bastando, porque en donde saqué la mano y me di vuelta alejándome, empezó a tocarme. Primero el culo, después la concha, mientras me apoyaba. A mi se me caían las lágrimas, pero estaba muda. Totalmente paralizada, sin poder hablar, ni moverme. Tenía 18 años y por mucho tiempo me reproché no haber reaccionado,  no era una nena tonta, yo sabía que estaba pasando. Podría haber gritado, podría haberlo empujado. Hoy entiendo que en ese entonces no tenía las herramientas, ni la fuerza que tengo hoy. En aquel entonces me culpaba de esas cosas a mi, y no era capaz de ver que yo en realidad era la víctima. 
  Era mi primo, era mi familia, ¿que iban a pensar todos?
   Ya me había pasado antes. Cuando tenía entre 8 y 10 años, aunque claro en ese momento yo ni siquiera era capaz de reconocer lo que estaba pasando. Otro de mis primos, 5 años mayor, me manoseaba siempre que podía. Venía a mi casa a "cuidarme" y "jugar" conmigo. La verdad es que yo era tan chica que (gracias al cielo) son pocos los recuerdos que tengo, pero si estoy segura de que fue reiteradas veces y en diferentes ocasiones. Frente a mis papás él se escondía en el papel de primo mayor y protector. Hasta hubo un tiempo en que mi mamá sólo me dejaba salir a bailar si él iba conmigo, porque confiaba en que yo de esa manera iba a estar segura. Para mi era un infierno. Siendo adolescente aprendí a evadirlo, y fingir frente a todos que teníamos una buena relación. Que nos llevábamos bien y yo confiaba en él. Con el tiempo y otras excusas, cerca de los 15, me alejé.
   Por eso me culpé cuando volvió a pasarme con otra pasarme años después. Era mi culpa, ¿no? Eran mi familia, eran personas en las que yo confiaba. Son personas en las que mis papás todavía hoy confían. Porque no lo saben, porque nadie lo sabe, porque nunca me animé a sacar de mí lo que acabo de escribir.
   Lloro mientras escribo deseando haber sido la única. Esperando que no le hayan hecho lo mismo a ninguna de mis demás primas o a mi hermana. Deseando que por fin este tipo de historias se terminen.
  El nudo de la garganta ya no va a vencerme jamás. Puede que no pueda decirlo en voz alta todavía, pero las palabras escritas van a ser por siempre y refugio y mi salvación.
  Quiero sanar.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Mirá como nos ponemos


Hoy el colectivo de Actrices Argentinas se reunión para dar una conferencia de prensa en la que además de leer un comunicado, hicieron pública una denuncia penal por violación contra el actor argentino Juan Darthes.
   Ya pasaron varias horas pero todavía lo pienso, lo recuerdo y lloro. El vídeo es desgarrador. Thelma Fardín cuenta la totalidad del hecho, entre lágrimas. Solo tenía 16 años. Dieciséis. ¿Vos que hacías a los dieciséis? Yo estaba empezando a salir a bailar, y aguantaba con los ojos para arriba y mofando cada consejo de mi mamá. No estén solas, no se separen, que la bebida se las abran en la cara, cuídense, avísen, cualquier cosa me llaman. No la entendía, no veía su miedo, no era consciente. No lo era hasta que pisé esos lugares por primera vez y alguien me tocó el culo sin mi permiso, o me dijo algo al pasar, o simplemente me agarró de la cara para darme un beso. Me acariciaban el pelo a la pasada, me querían dar de tomar de sus tragos en exceso. 
  Todas fuimos violentadas en algún momento. Algunas la sacamos más barata que otras. De solo pensar en el infierno que sufrió esa nena de 16 años violada por un hombre de 45 se me estruja el alma. De solo pensar en lo duró que debió haber sido para que tardara nueve años en atreverse, lloro. Me duele, me choca, me hace mal. No puedo soportar la idea de que sean las victimas las que se queden calladas sufriendo por miedo. Yo en el 2006 miraba patito feo, tenía 11 años. Quería ser como ellas, quería bailar, actuar y cantar en un escenario. Quería estar en la tele. Lo quería tanto que mis papás terminaron llevándome a hacer un taller de Comedia Musical. Estudié esa disciplina durante 8 años. Y hoy estoy por recibirme de la carrera en Teatro. Oficialmente voy a ser actriz, como tanto quise siempre y eso hace quizá que esto me duela el triple. Es una compañera de trabajo. Es alguien que logró eso mismo que yo anhelaba y que se convirtió en su infierno. Hoy ya no quiero estar en la tele, crecí y cambié mucho. La fama no me atrae, y el medio menos. Pero tuve que crecer para comprender a lo que se refería mi mamá cuando me decía “es un ambiente feo”. Me estaba cuidando. Cada vez que ponía cara de mala gana cuando yo pedía ir a un casting, cada vez que me preguntaba mil quinientas veces donde era, quien lo organizaba, si la castinera y productora eran confiables. Tené cuidado, fíjate bien, no vayas sola, ¿te acompaño?. Mamá sabía mejor que nadie lo que significa ser mujer en un mundo gobernado por hombres.
   El vídeo de Thelma me hace llorar de tristeza durante su relato, y de emoción cuando dice que al romper el silencio se encontró con muchas personas que la apoyaron y la llenaron de amor. Y lloro y se me pone la piel de gallina porque eso es lo que siento cada vez que pienso en el movimiento feminista. Entre esas mujeres me siento a gusto. Es el sentir que nunca más vas a estar sola, que pase lo que pase hay muchas ahí con vos que te escuchan sin juzgar y están dispuestas a luchar por vos y por lo que te pasa. Por lo que sufrís. Por lo que todas sufrimos.
  Celebro la valentía de Thelma, el apoyo de todas esas actrices, el avance histórico que están haciendo respecto a la televisión argentina. Y sólo espero que hoy sea el día en que las cosas cambien de una vez por todas, y no tengamos que seguir llorando y luchando. Espero que el sufrimiento de Thelma y de todas las que fueron violentadas alguna vez no sea en vano.

  #YoSiTeCreoHermana. #NoEstásSola.
  #MiráComoNosPonemos
JUAN DARTHES VIOLADOR.

lunes, 15 de octubre de 2018

Cumpleaños 23

  El sábado fue mi cumpleaños numero 23 y entre tanta gente, tanto amor y tanta fiesta, amiga-intensa dijo: "festejás porque este año estás siendo feliz, ¿no?"
  No pude aceptarlo frente a ella porque a mi la felicidad me da terror, y tengo esa cosa inconsciente de negar las cosas simplemente porque entregarme a aceptarlas abre la puerta a que puedan llegar a terminar. Pero igual la pregunta me quedó dando vueltas por la cabeza y tres días después (en el ratito libre que encontré) necesité escribirla. Pensarla. Analizarla. Como me gusta hacer con todo, ¿no?
  La última vez que festejé un cumpleaños fue en el 2011. Cumplía 16, y quise hacer una fiesta (como este año, ¿casualidad?). La diferencia es que en ese momento la hice sólo porque quería ver a quien tiempo después fue mi primer amor. ¿Se imaginan? Organicé una fiesta sólo por un chico, que idiota. Más si tenemos en cuenta que poco después me rompió el corazón en mil pedazos, y dio lugar a la Jaqueline que no quiso volver a festejar un cumpleaños nunca más en su vida.
  La última vez que festejé un cumpleaños el mundo me parecía un lugar hermoso. Estaba enamorada de un idiota, podía ir a comer a mc donnalls con Aylu y era tan ingenua como para creer que tenemos la vida y los buenos momentos asegurados.
  Después de la ultima vez que festejé mi cumpleaños la vida me golpeó tanto que no me quedaron ganas de festejar más nada. Y por mucho tiempo convencí al resto del mundo con que para mí era "una fecha más". En realidad lo era, pero no me daba cuenta que en realidad estaba bastante rota y festejar me parecía algo bastante inútil. El mundo iba a seguir siendo una porquería.
  Me convertí en bolsa de boxeo porque la vida no se conformó con un solo golpe, sino que lo hizo una y otra vez, sin cesar. Me robó amigas, amores, familia, alegrías y hasta a mi misma, porque de tanto perder todo lo demás, terminé perdiéndome a mi misma. Y casi no vuelvo. Pero aunque me costó bastante, también empecé a ver que al igual que llega el dolor, llegan las cosas buenas. Y como hubo muertes, llegaron nacimientos llenos de luz. Y de abrazos. Y de un amor con patas que me dice "tia te amo".
  Llegaron amigos nuevos, llenos de amor y apoyo incondicional. Llegó el amor por una profesión y por sobre todo, las ganas de seguir. Cada día, a pesar de todo. Y cuando por fin me encontré otra vez, el amor más grande que nunca hubiera imaginado llegó a abrazarme. Y volví. Sonreí, reí a carcajadas. Entendí que por más rota que esté, festejar siempre es necesario. No se festeja porque no exista dolor, sino porque a pesar de él sigue habiendo razones para estar firme y fuerte.
  Termino mi cumpleaños como tantos otros, sabiendo que tengo la gente correcta a mi lado. Que tengo gente que me ama como soy, con todo. Que me banca, me ayuda y se alegra de que sea feliz otra vez a pesar del dolor.
  Y ahora resulta, después de 7 años, que festejar fue casi tan perfecto como en aquel momento, pero mejor: porque ahora sé lo que significa el dolor y ya no le tengo miedo.

domingo, 16 de septiembre de 2018

  Me gusta mucho escribir, y una de las razones es porque desde que lo hago descubrí la forma de guardar en un par de letras los sentimientos lejanos. Quedan marcados para siempre, inmortalizados en un párrafo, y yo puedo recordarlos sólo con leer.
  Me gusta escribir y hace un año estaba tan triste que leer cualquiera de mis escritos es llorar casi instantáneamente. Aunque no fuera lo que esas palabras querían expresar, se nota en ellas como las lágrimas estaban cautivas queriendo salir, queriendo correr, queriendo hacer llegar el verdadero mensaje.
   Estaba tan triste que ni siquiera me salía llorar, ¿que irónico, no? pero a veces así es acostumbrarse a algo. Terminar creyendo que eso es lo único que existe, que no hay forma de salir, que hay cosas que simplemente no se pueden cambiar. MENTIRA. Siempre se puede cambiar. Siempre.
   Estaba tan aferrada a la costumbre, que creía que eso que tenía era lo único que existía. O peor todavía: lo único que yo podía llegar a obtener de la vida. ¡Mentira! la vida siempre tiene más para ofrecer, solo hay que darle la oportunidad.
  Ya sea para cambiar, o para recibir, hay que estar dispuesto.
  Estaba presa de un ideal, de una imagen sin historia. A veces pasa, porque los ideales tienen esa yapa de poder ser cambiados a nuestro antojo. Más todavía cuando la persona real no está cerca como para contradecir la idea que tenes de ella. Y a nosotros nos separaba el tiempo, ¿existe barrera más fuerte que esa? Él existía solo en mis recuerdos, que podían ser alterados a gusto por mi mente, por mis miedos, por mí.
   Tenía una imagen tan fuerte, tan grande, tan poderosa que creía que nunca ningún otro mortal iba a poder si quiera igualarla. Pero existe una razón por la que la piel es más hermosa que el plástico.
   Está viva, es real. Sobre todo eso, es real.
   Creía que nadie iba a poder superar ese ideal porque nunca nadie antes me había tocado realmente. De todas las formas, hasta sin hacerlo en realidad.
 
   Hoy soy tan feliz que espero que las palabras le hagan justicia al sentimiento y lo mantengan vivo y guardado para siempre. ¿Como pude estar tan enamorada de un espejismo?
   Hoy sé lo que significa sentir, lo que significa amar con cada poro de mi ser a alguien a quien no puedo cambiar a mi gusto y antojo. A alguien que a veces se equivoca, y que tiene en sí cosas que no me gustan tanto, pero que también amo. Porque eso también lo aprendí hace poco: existen las fallas, supongo que es el precio justo. Alguien real no es perfecto, pero al fín y al cabo es lo único en este mundo que te hace sentir hasta lo más profundo.
  Tengo un amor. Y peleamos, a veces no nos entendemos o nos ofendemos. También nos perdonamos. Nos abrazamos fuerte en las tormentas, y aún más fuerte en las alegrías. Cuento con dos manos que me rozan la piel de la cara siempre que pueden, y sentir su calor es la confirmación de que el frío plástico no tiene chance de ganar.
   Amo a alguien como nunca amé a nadie en mi vida. Amo sintiendo que nunca antes lo había hecho en realidad, porque si esto es amar, todo lo demás fueron insignificantes cariños.
   Hoy sé que la tristeza de hace un año solo llegó para llevarse los desechos. Sacar de mí el frío de un ideal de alguien que nunca existió y traer el calor de un abrazo real, que se siente hasta el último centímetro de la piel.
   Si me lo hubieran dicho hace un año no les hubiera creído. Que ilusa.






martes, 4 de septiembre de 2018

Si mi dulce, siempre hay que seguir. De ese modo se es feliz. 

  Hoy cuando volvía en el micro a casa después de un día bastante largo una canción gritó en mis auriculares "¿Donde estoy y a donde es mi lugar?" Y lo pensé por las pocas cuadras que me faltaban a mi destino. ¿Donde es mi lugar? Hace algún tiempo estoy segura de que no habría sabido la respuesta. O hubiera llegado a la conclusión de que no soy de ninguna parte.
 Siempre tuve ese sensación de no-pertenencia.
 Sin embargo hoy, cuando pensé en esa retorcida pregunta que había escuchado en una canción, lo supe en una fracción de segundo: ya no estoy perdida. Sé que hay un lugar en el que me siento bien, segura, plena y equilibrada. Donde me anclo y puedo dar pasos firmes. 
  Soy de donde estés. Mi lugar es simple: está al lado tuyo donde sea que vos estés. 
  Piso firme y segura si sostenes mi mano. Me siento querida y cuidada si vos estás.
  Siento que pertenezco a un lugar, a ese lugar que sos vos. A mi lugar seguro.

  No me importa para donde vas, yo voy sin mirar atrás si te tengo por delante. 
  Cuando quieras caminar, no me importa donde vas, quiero ser tu acompañante. 

viernes, 24 de agosto de 2018

Esa noche me abrazaste, te besé y no lloramos ni dormimos más. 

  Te miré a los ojos por primera vez, y a diferencia de la pena y la lástima que veía en todos los demás cuando me observaban, en los tuyos vi amor. No se de qué tipo, no sé si era lo que sentías en ese momento, o lo que un tiempo después ibas a sentir. Pero para mí el tiempo no existe y todo pasa al mismo tiempo por más de que me encapriche en contar las cosas de forma secuencial.
  A veces creo que te amo desde ese día, de alguna u otra manera. Desde esa noche y desde ese abrazo. Es difícil decirlo ahora, cuando ya pasó tanto tiempo, porque hoy en día te amo de tal forma que creo que fue lo que hice toda mi vida. Y no estoy segura pero, ¿importa?