Siete años pasaron.Ya no respiro llanto ni nostalgia.Me alegra el corazón saber que ahora estás bien.Se cumplen 7 y siempre arriba.Te quiero mucho.Yo también., amiga.
martes, 16 de agosto de 2022
16 de agosto
miércoles, 27 de julio de 2022
martes, 26 de julio de 2022
Tengo la mala costumbre de entrar a chusmear que dice de mí alguien que me consta que no le caigo bien. ¿Por qué lo hago? No sé, me gusta que me quieran, supongo. O quizá siempre me bardearon tanto por prejuicio que me volví un poco adicta. A veces los leo y me cago de risa porque en twitter hay muchas formas muy graciosas de bardear a alguien. Graciosas y creativas.
Y la verdad es que no sé bien si extraño a esa amiga que ya no es amiga (y que encima se caga de risa de mí) o si entro cada tanto a ver que tal su vida para volver a demostrarme por qué tomé la decisión que tomé. O quizá solo entro por que quizá en una de esas descubro que me equivoqué, o que cambiaron las cosas, o andá a saber que ando buscando...
Extraño la idea que me había hecho de vos, amiga. Porque para mí realmente lo eras.
martes, 19 de julio de 2022
hoy
Hace poco leí por ahí que lo que hagamos esta semana (debido a que no sé qué astros estan en conjunción en el cielo) es una determinación de lo que esperamos de los próximos 6 meses. Es decir, lo que entendí es más o menos así: tiene que ver con nuestro comportamiento, por tanto es un momento clave para cortar con los comportamientos que tenemos y no nos gustan de forma definitiva y, a su vez, es un buen momento para comenzar con aquellos que no tenemos pero que nos gustarían. Fuerte. La verdad es que hace rato vengo con uno de esos comportamientos un tanto impulsivo maniático que me quiero sacar de encima y que no pude. Es como mi droga de cabecera, por más que tuve temporadas de sobriedad cada tanto el vicio ataca y yo termino cuasi internada otra vez.
¿Alguna vez stackeaste? Yo soy la fuking ama. Encuentro lo que sea y de la forma que sea. Rompí los límites de la moral y llegué lejos pero LEJOS. Bajo métodos bastante reprochables de cualquier punto de vista vendí mi alma la diablo y obtuve a cambio información que no me sumaba en lo más mínimo pero que me hacía sentir en extremo poderosa. Es difícil explicarlo a quien no lo vive, pero si lo viviste estoy segura de que me entendiste perfecto. Te sentís enloquecer y no te importa. Sabés que cada paso que das te hunde más en el barro y aún así seguís avanzando porque lo que parecía una simple miradita a ver que onda termina en una orgía de información íntima y personal sobre alguien que en realidad tan bien no te cae y que te genera más inseguridades que empoderamiento.
Bueno, puede que esto último sea mi mirada personal. A mí me afecta el autoestima. Lejos de la sensación de poder lo que realmente sucede es que terminada la stalckeada tengo un montón de data sobre cosas con las que ahora me puedo comparar. Que opina sobre cada cosa, que viajes hace, con que frecuencia postea, que tan linda/fea sale en sus fotos, que corte de pelo se hizo, que música escucha, que instrumento toca, a que lugares sale, cómo se divierte, cómo es su cuerpo, cuantos me gusta tiene, que cosas le comentan sus seguidores, y montón de etc más por que la lista es larga y aburrida.
De eso quiero deshacerme, de mi necesidad de comparación. Quiero dejar atrás las ganas que siento de ver que hizo, con quien y en qué lugar. Quizá para ello necesite llegar a la raiz de por qué lo hago y por ello aún no me deshago del mal hábito... o quizá simplemente es un hábito arraigado y como tal me costará muchas recaídas salir de él. Lo cierto es que el pasado me llama a la puerta a cada rato y yo me enredo cada tanto con esa parte de mí que fué y ya no es pero que cada tanto reaparece y me tortura.
Y entre otras noticias que a nadie le importan: soñé con vos. No sé si lees esto alguna vez pero si lo haces quiero contarte que soñé que una angustia insoportable te torturaba, y en el sueño yo te abrazaba hasta que estabas mejor. Y aunque no estoy dispuesta a mandarte un mensaje para preguntarte cómo estás... de corazón espero que estés bien.
jueves, 9 de diciembre de 2021
Aquiles solo por su talón es Aquiles.
Intento no olvidarlo pero a veces me resulta tan pesado que quiero que el pensamiento desaparezca por completo. Cuando tengo días buenos, cuando estoy contenta y descanso al dormir, cuando mi cabeza no es un manojo de pensamientos sin ordenar, cuando el miedo y la preocupación no son una constante, ahí es cuando lo olvido. Olvido que también es parte de mí esa parte incontrolable que me tiene atada de manos y pies. No puedo escaparle, no puedo frenarla, no puedo hacerla desaparecer. Me consume, me atrapa, me recuerda que sigue en mí.
La angustia es el final, lo previo es lo peor. Uno tras otro los pensamientos se agalopan y me gritan, me gritan todo el tiempo en un volumen muy alto, tan alto que no puedo escuchar otra cosa. Todo está mal, todos te están atacando, todo está en tu contra. Sos insuficiente, sos inestable, sos insoportable. Nadie tiene ganas de bancar tus mambos, seguirte el juego, tenerte paciencia. ¿Quién querría? Si hasta vos estás cansada de vos misma, ¿Cómo no vas a cansar a los demás? Haces demasiado ruido, ocupas demasiado espacio, es que ¿Quién te entiende? No es válido lo que sentís si no podés explicarlo. A ver, ¿porqué estás tan mal? ¿Qué cosa tan grave te pasó? ¿Ninguna? ¿Entonces? Ni siquiera sos capaz de darte cuenta que nadie te quiere tanto como para bancarse tus lloriqueos una vez por semana. No es ansiedad, es que vos sos insoportable.
Entonces la angustia llega, justo después de estar todo un día con mi cabeza en mi contra, sin lograr que se quede callada. Y con la angustia llega también el llanto incesable, los temblores y calambres, la falta de aire en ocasiones, la sensación asfixiante que esto no tiene solución y nunca la tendrá. Que puedo estar mejor a veces, de a ratos, mientras lo que me pasa cotidianamente no active el mecanismo de defensa cruel que mi cabeza eligió para mí.
Dormir mal. Estar irritable. Sentir que si estuviera completamente sola nadie podría desestabilizar mi paz. Querer escapar, querer irme, a donde nadie me conozca, a donde no tenga que hablar con nadie. Quedarme encerrada en un huequito de una nueva casa, uno que no ocupe mucho espacio y en el que ya no tenga que relacionarme con nadie más que con mi gata.
Necesidad de escapar. De no llorar, no sentir asfixia, poder dormir bien. Que los pensamientos no me atormenten, que lo que sueño no me persiga hasta golpearme incansablemente.
Ya no quiero esto. No quiero.
domingo, 22 de agosto de 2021
martes, 15 de junio de 2021
Hoy buscando otras cosas encontré un cuadernito en donde durante el 2019 y el 2020 escribía cosas sueltas. Palabras que me surgían y tanto sentido no tenían en un todo. O si, pero no en aquel entonces. Ese mismo cuadernito, casi al final, tiene escrito: "Jaqui y su capacidad para cambiar". Me acuerdo que cuando lo escribí 'capacidad' era despectivo. Estaba intentando dejar por escrito que ser cambiante como soy, no me gustaba. Pasaron dos años desde entonces hasta hoy cuando lo releo y solo puedo pensar en lo hermoso que es esa capacidad. Soy capaz de cambiar lo que sea que se me dé la gana. Quizá al principio cuesta, pero si estoy decidida, allá voy. Cambio de trabajo, de carrera, de amigos, de pareja, cambio toda yo completa. Ya no le tengo miedo, es lo que soy: soy cambio constante. Y que dicha tengo de ser.
miércoles, 26 de mayo de 2021
domingo, 9 de mayo de 2021
A veces me parece tan increíble que me cuesta creerlo. Hacía años (muchos) que no me sentía así, con suerte de que alguien como él me diera un poco de atención a mí, que tan poco me considero bajo su brillante esplendor. Me siento chiquita bajo su figura, admirándolo desde las gradas mientras él se roba toda la atención del mundo, mientras veo como muchos aman lo mismo que yo, muchos quieren lo mismo que yo, y como pueden quitarme lo que ni siquiera podría reclamar como mío.
Me vuelvo aún más pequeña cuando caigo en la cuenta de que la decisión es suya y eso podría implicar un adiós, un corazón pisoteado y una lista interminable de razones por las que ya no querría seguir sonriendo nunca. Y el miedo es constante, y el peligro siempre acecha y yo me siento cada vez más indefensa, sin frenos de frente a la pared que a gran velocidad se acerca pero nunca llega, lo que lo vuelve aún peor. Tortura sin fin.
Si fuera más linda. Si fuera más divertida. Si pudiera demostrarte que todavía me quedan un millón de cosas hermosas por mostrarte, ese millón de cosas que van a mantenerte conmigo, que van a impedir que quieras ir a buscar a otro lugar lo que en mí no está. Algo que te haga amarme. Solo quiero que nunca dejes de amarme. (Cómo si fuera algo posible de controlar!)
Que tonta. Por eso me dejaron tantas veces. Por eso cargo con tanto trauma de abandono. Porque quiero controlarlo todo. Me vuelvo tan calculadora que me pierdo en el laberinto y ya no encuentro la salida ni la vuelta atrás. Ya no sé que es no estar obsesionada con que te brillen los ojos al verme, notando que poco a poco eso te da igual. Veo volver a empezar eso que tanto me esforcé por evitar. Me vuelvo chiquita frente a la indiferencia que siento. Tan pero tan chiquita que ya no notas mi presencia, me vuelvo humo y vos espejismo. No nos reconocemos al mirarnos, ¿cuando nos perdimos? ¿Fue mi culpa? Me vuelvo gris cenizas de aquello que en algún momento era fuego brillante. Me opaco por el miedo, y doy pase libre a dolor como compañero. Me pierdo y por eso también, te pierdo.
martes, 2 de marzo de 2021
algo que escribí hace un par
Un libro es definitivamente el mejor regalo que alguien puede hacerme, en cualquier circunstancia, en cualquier color o estilo, en cualquier lugar. Un libro que yo deseaba muchísimo, que no conseguía por estar faltante y de sorpresa un día cualquiera. ¿Como puede ser que alguien me ame tanto? Ni en mis mejores fantasías imaginé que estaría algún día con alguien que pudiera leer mis deseos, mis ganas, mis ideas con tanta facilidad. Como si lo supiera todo, como si me conociera como a la palma de su mano. Que pudiera hacerme sentir tanta paz, tanto amor, tanta pero tanta complicidad. Gracias por tanta complicidad, tanto compañerismo, tanto pero tanto.
Rojo ardiente como nunca había sido.
Destrozada.
Blanco y negro, gris desolado.
Totalmente apagada.
Dorado brillante, incluso cuando el sol se oculta.
Justo como la luz del amanecer. Camino al sol.
Exactamente como siempre lo deseé.
lunes, 21 de diciembre de 2020
La Cumparcita Rock
El calor abrazador. Siento transpirada la espalda y la nuca,
el pelo pegoteado se me pega al cuello. Hay humo en todas partes, y el sonido
me ensordece. No escucho lo que me dice pero verlo junto a mí en aquella
situación hace que sienta una felicidad infinita. Una de mis canciones
favoritas suena, grito, levanto los brazos y pienso para mis adentros que me
había olvidado lo feliz que me hace ver una banda que me gusta en vivo. Me había olvidado
porque hace cuatro años que no iba a un recital, entonces ahora me pregunto
porqué dejé de ir en primer lugar.
Con cada paso que doy descubro cosas que me hacen feliz y de
las que en el ultimo tiempo me había alejado. ¿Por qué me hice algo así? Con lo
cruel que eso es: alejarme de las cosas que me hacen feliz.
El pensamiento me lo interrumpe un beso de quien tengo al
lado. Soy feliz al verlo sonreír porque nunca lo había visto tan feliz.
Estuvimos en una vereda sentados, tomando una birra y riendo por el humo,
hablando de cosas que no importan verdaderamente porque al estar juntos lo único
que me importa es eso: estar juntos.
Y a la noche siguiente el ritual se repitió con otro de mis
grandes amores, con quien hace 4 años compartir algo así hubiera sido impensado
pero que hoy es una realidad, y a penas puedo describir la felicidad que me provocó
que ella, mi copiloto de ruta de la vida entera, compartiera conmigo una de las
cosas que más me gustan en el mundo.
En una de las flashadas que me pegué este finde hermoso
pensé en que estaba retornando a mí. Que hoy estoy más cerca que nunca de la
Jaqui más auténtica. Estoy cada vez más cerca de mi esencia. Un recital, la
música, mi amor, mi mejor amiga, todo me acercó a lo que siempre fui y un poco
había perdido, y estoy tan feliz por eso.
Estoy más cerca de lo genuino, de lo simple, de lo que me
hace realmente feliz. Más o menos hippie, más o menos careta, más o menos adulta.
Más mía que nunca.
miércoles, 16 de diciembre de 2020
sábado, 21 de noviembre de 2020
martes, 10 de noviembre de 2020
jueves, 5 de noviembre de 2020
Can I go where you go?
lunes, 2 de noviembre de 2020
Anoche escribí en las notas de mi celular "tener un gato, leer un libro, tomar té de sabores." No sé bien por qué tuve ganas de escribirlo, o de donde vino la idea, pero me parece bastante poética como esa frase ya hecha de "escribir un libro, plantar un árbol, tener un hijo". A ese poquito aspiro, o aspiraba porque parece que ya lo logré. Tengo la vida llena de tranquilidad que siempre deseé. Vivo con mi mejor amigo, nos escuchamos y aconsejamos, cenamos rico mientras vemos te lo resumo así nomas, o alguna peli, o simplemente charlamos sobre como estuvo nuestro día. A veces también salimos a andar en rollers, o a correr o a pasear. Nos hacemos preguntas como "voy al súper ¿querés algo?". Vivir con él es un regalo en muchos aspectos, desde la diversión y libertad de vivir sola, hasta la comodidad de que es con él que me ayuda, comprende, escucha y aconseja en todo.
Estoy siendo muy feliz.
Adopté una gatita (atún), veo la serie que me gusta o leo un libro que me encanta cada noche, tengo una cajita llena de tés de sabores que disfruto muchísimo. Canto, bailo, descanso, dibujo, escribo, pienso, sueño, reflexiono, lloro, descargo, hago mis procesos en la soledad de mi paz. En eso que tanto me costó encontrar: paz.
Crecí creyendo iba a encontrarla en algún otro pero nunca era real, porque el caos siempre que podía reaparecía, porque dos personas intentando entenderse siempre generan un cierto caos hermoso y necesario, pero que de ninguna manera se asemeja a la paz que yo tan incansablemente buscaba. Y ahora me pregunto, si buscaba paz ¿por qué me encaprichaba en el caos?
Creo que lo que Sabri tanto me dijo un poco de razón tenía: me daba miedo la soledad. No por la soledad en sí, o por estar sola a posta (que al fin y al cabo fue lo que hice con mi vida por mucho tiempo) sino creo que lo que más miedo siempre me dio fue no tener a quién recurrir cuando sintiera que no podía más. Una soga, una ayuda, un escape, un apoyo. Un lugar seguro donde resguardarse y reposar las heridas. Hoy me doy cuenta que mi mejor lugar y el más seguro soy yo misma cuando me siento bien. Y que la paz que tanto deseaba encontrar en alguien es nada más y nada menos la que yo misma genero yendo detrás de mis deseos propios y personales. Disfrutando de ese ratito de silencio en soledad que cada noche tengo antes de dormir, esos ratitos en los que charlo conmigo misma y me enamoro un poco más de mis pensamientos, ideas y valores. Esos ratos en los que también discuto, me peleo, me quiero ir de mi misma pero igual me quedo para criticarme, cuestionarme, cambiar y desechar lo que no me gusta, volver a foja cero para empezar otra vez.
Soy lo que siempre necesité, soy todo lo que siempre busqué en alguien más. Soy cada cosa que lloré por no poder encontrar. It was in me, dice Avril Lavigne. Durante todo este tiempo, buscando, llorando, deseando, pidiéndole al universo que me lo enviara, que llegara a mí alguien que tuviera todo eso que necesito para ser feliz y estar en paz: todo este tiempo todo lo que necesitaba siempre estuvo en mí.
jueves, 22 de octubre de 2020
miércoles, 21 de octubre de 2020
jueves, 15 de octubre de 2020
después del Rock, tu amor y el vino
Y yo acá re puesto explicando que es esto de que los opuestos que están dentro nuestro, si bien son opuestos, también son complementarios.
miércoles, 14 de octubre de 2020
25
Maca que no tiene ni 2 centavos demás fue corriendo al almacén a comprar una harina para hacerme una torta. Le puso dulce de leche y coco rayado, y se despertó con la alarma mucho más temprano de lo normal para que desayunáramos juntas al solcito. Cuando llegué en la puerta había un cartel que decía "feliz cumpleaños tía Jaqui" y globos recibiéndome. Mis tres amores que salieron de ella me cantaron el feliz cumpleaños queriendo estar los tres a upa mío. Me dieron besos pegoteados de dulce y abrazos apretados. Dante casi por primera vez en su vida me sonrío tanto que se le achinaron los ojos y a mi el corazón se me volvió un trapito de lágrimas. Tanto amor.
Lean que vive en la loma del culo, allá por los Hornos, me preguntó si podía venir a abrazarme después de almorzar. Se subió a la bici del hermano, pedaleó más de 50 cuadras y me apretujó las costillas cuando fui a abrirle la puerta. Se quedó toda la tarde, charlando con mi familia, acariciando a Atún y haciendo un esfuerzo sobrehumano porque sé muy bien el dolor que puede causarle venir a mi nueva casa. Tanto amor.
Sabri que vino a quedarse a dormir la noche anterior aunque al otro día se levantaba bien temprano para ir a trabajar y tenía una entrega importantísima a la tarde. Agus que no rompe la cuarentena pero igual vino y me cocinó Muffins especiales sin TACC. Mi abuela que me hizo una torta especial con harina integral para que la pueda comer pese a sentirse muy mal de salud. Mi mamá que me trajo mi regalo ni bien me desperté como cuando vivía con ella, mi papá que me hizo una bici nueva para que pueda irme a donde se me antoje, mi hermana al pie del cañón. Toda mi familia, todos mis amigos, todos los mensajitos de amor sincero que recibí. Tanto amor.
Todos los vínculos que sigo construyendo, todos los nuevos, todos los que estoy recuperando después de algunas temporadas sin verlos. Toda mi vida, entera, completa, cambiando para bien, haciéndome sentir la más afortunada, volviéndose eso que siempre quise para mí. Nunca antes sentí tanto amor.
Mis cumpleaños fueron lindos muchas veces pero sus contextos quizá no tanto, y el sentimiento que me quedaba luego de ellos mucho menos. Cuando uno no es feliz el resto del año, un sólo día no hace la diferencia y creo que esta vez lo que sucede es que este fue un día más de un montón que me están haciendo feliz. Fue el primer cumpleaños desde mi niñez que voy a recordar con un amor especial, porque fue increíble. Lleno de personas que me brindaron con total amor lo que tenían a su alcance para hacerme sentir especial. Y lo lograron.
Agradecida con los míos, con la vida, el universo y conmigo misma por tanto amor. Tanto pero tanto. Hoy todo se trata de seguir creciendo, sintiendo, siendo auténtica con lo que deseo. Me siento en paz con mi vida, conmigo, con lo que deseo.
Los 25 años llegaron llenos de certeza: estoy donde y cómo deseo estar, rodeada de amor.
Gracias.
lunes, 5 de octubre de 2020
sábado, 3 de octubre de 2020
miércoles, 30 de septiembre de 2020
lunes, 21 de septiembre de 2020
¿Qué loco, no? Que el único chico en la faz de la tierra que me interesa es ese que no puedo tener. Debo tener algún tipo de problema innato que me impide ir tras lo que sí sería sano y adecuado para mí. Digo a cada instante que odio el drama y los enredos pero me encuentro siempre en el ojo de la tormenta viendo como a mi alrededor todo es un caos. Me veo envuelta a cada momento en situaciones que intento evitar. Como si esta angustia y enojo fueran provocadas por mí de alguna manera que no comprendo, de alguna manera inconsciente que se esfuerza por no permanecer tranquila y estable, por ir detrás de eso que me alborota e incomoda, por estar siempre en el ojo de la tormenta.
¿Se trata de mí o se trata del exterior?
Ahora ir tras lo que deseo me parece un querer manipulado en el que no distingo del todo si se trata de algo inevitable o algo que estoy inconscientemente autogenerando. ¿Ir tras lo que deseo a pesar del caos que eso generaría o es que lo deseo porque generaría ese caos?
¿Se trata de un deseo real o de no poder soportar la tranquilidad?
¿Qué tan amigos tuyos son si nunca te incluyen?
Porque ahora lo entiendo bien: no pertenezco. Si debes esforzarte por pertenecer, si te encontrás a vos misma haciendo esfuerzos por pertenecer es porque no es natural.
Me siento agotada mentalmente. Me siento cansada, usada, ignorada. Me siento en el papel de víctima entonces no digo ni hago por que ¿tengo derecho a sentirme así? ¿se necesita derecho para sentir?
Angustia, enojo, rabia, dolor, decepción, abandono, soledad.
Justo ahora sólo quiero recluirme en mi casa, mi pieza, mi cama. En ese lugar seguro que es mi soledad, donde nadie hace preguntas incómodas que tienen respuestas dolorosas. Donde no debo hacerme cargo de nada más que del propio peso de mi cuerpo. Donde puedo reposar en mis propios fantasmas sin sentirme juzgada por un dedo acusador que sin importar siempre me encuentra culpable.
Cuando todo lo que haces es tomado como incorrecto, dejás de sentir ganas de hacer. Me encuentro en este oscuro espacio queriendo desaparecer. Quizá algún día tenga el valor de hacerlo.
Apretar el gatillo, y que todo deje de pesar.
sábado, 29 de agosto de 2020
sábado, 22 de agosto de 2020
20 agosto 20
Ayer tuve uno de esos instantes en los que agradezco poder vivir. Estaba acostada desnuda boca arriba con mi chico favorito encima y aunque puede sonar bastante sexual en realidad estábamos peleando por el celular. No, no peleando en serio, sino disputandonos quien ponía la siguiente canción que ibamos a escuchar. Claro, me estaba por ganar porque tiene muchisima más fuerza que yo, así que en un movimiento rápido y bastante estupido escondi el celular bajo de mi espalda y ambos estallamos en carcajadas. "Uff donde lo habrás escondido" dijo él haciendo alusión a lo obvio del escondite. No pude dejar de reír por un rato, y él tampoco. Estábamos tan muertos de risa que me faltaba el aire y pensé "estas son las cosas que quiero guardarme para siempre".
Más tarde cuando él se fue llené la bañera y disfruté de mi tiempo a solas. Una canción pronunció una frase que me quedó en el tintero y me llenó de terror: "un día entró como canasta la realidad y la costumbre, y se acabó la inmunidad". ¿Será que somos sólo un bonito comienzo? ¿Será que siempre vi a los más lindos principios derrumbarse ante la rutina?
Quiero morirme de risa por algo muy tonto toda mi vida. Como anoche cuando vimos te lo resumo así nomás. Como cuando hago mis chistes malos que a él le encantan. Como cuando compartimos la complicidad de nuestros chistes internos.
Quizá por eso me da miedo que el mundo se de cuenta de que existimos. Pasando despercibidos quizá la monotonía nunca nos descubra ni nos alcance, y podamos así quedarnos para siempre en el comienzo, en lo lindo, en lo feliz, desconstracturado y simple. En lo mutuo, cercano, valioso y verdadero. En lo sincero.
Si el mundo se entera, ¿lo perdería todo?
Your love is a secret I'm hoping, dreaming, dying to keep
viernes, 14 de agosto de 2020
lunes, 27 de julio de 2020
Un café caliente, estar en el sillón envuelta en una frazada, con un hogar a leña y una ventana que refleja el exterior frío y hermoso por igual. Árboles, campo, sentirse a gusto. Eso me hace sentir Folklore. Nostalgia mezclada con placer, disfrutando de lo más simple como sentirse en casa.domingo, 19 de julio de 2020
Hace bastante que me propuse que mi vida personal y lo que la rodea sea lo más silenciosa posible. Que nadie sepa, que nadie opine, que nadie pueda romper. Y quizá otra vez debería usar metáforas que no permitieran que nadie meta sus narices en mi felicidad pero hoy no quiero ni me sale. Es domingo y quizá mañana con el lunes lo que siento se aplaque, cambie o me abandone, pero aún así quiero guardarlo en este pedazito de hoja.
Puede que la literalidad se deba a que no logro encontrar una analogía que describa completamente lo que estoy sintiendo. Lo que me pasa cuando me pongo mi remera y tiene tu olor porque anoche me abrazaste fuerte para dormir. Escuché como mi propia voz te pedía que te quedaras un poco más, y como también esa misma se callaba todo lo que mi cabeza no dejaba de repetir. Que me gustás, que me encantás, que quizá esto se me está yendo de las manos (y disfruto que así sea).
Tengo constantemente ganas de colgarme de tu cuello, abrazarte fuerte, darte un beso en frente de todos. ¿Está bien? ¿cual es el límite? ¿existe límite?
¿Son necesarias las preguntas cuando en el silencio nos entendemos tan bien?
Te fuiste y dormí la siesta pensando en lo lindo que sos. En como me gusta tu sonrisa y en la cantidad de cosas que haría para verla siempre en frente de la mía. ¿Es demasiado? Soñé con una playa en la que la sal del mar nos resecaba la piel que brillaba con el sol. Y con tus abrazos, con vos levantando mis pies del suelo en un beso. Con vos haciéndome sentir esa mezcla de emoción y nervios en la panza.
No dejes de venir, por favor. No dejes nunca de sonreírme, de reírte a carcajadas conmigo. Abrazarme y traerme chocolates. Compartirme música que no conozco, tirarte a la cama conmigo a escuchar la que ya conocemos y nos gusta. Por favor, no te espantes con mis cambios, con mis bardos, con el quilombo que a veces (sé) que soy.
Me gustás tanto que no soy capaz de decírtelo, y prefiero que lo leas por casualidad acá.
Me gustás tanto pero tanto.
¿Te querés casar conmigo?
jueves, 16 de julio de 2020
viernes, 10 de julio de 2020
Lo que sucede hoy es que tuve un noche bastante compleja, aunque no a nivel emocional. Me duele demasiado el cuerpo por haber estado lijando, pintando y limpiando. Me duele tanto que me desperté algunas veces en la noche teniendo que cambiar de posición para que el dolor fuera menor. Y a eso, se le sumaron varios sueños confusos y estresantes, por lo que es claro: dormí muy mal. Y no, no soñé con el enojo en cuestión pero si fue lo primero en lo que pensé cuando abrí los ojos: que ganas de que estuviera acá para abrazarme después de una noche de mierda. Y me sigo peleando conmigo misma porque en los momentos chotos quiero aprender a cuidarme sola para no depender de nadie más, y aún así, ahí están intactas mis ganas de un abrazo y un beso en la frente que me prometan que voy a estar bien.
Me enoja tanto pero tanto.
Me enoja que me gustes así justo en este momento de mi vida.
viernes, 3 de julio de 2020
martes, 23 de junio de 2020
que casi salgo corriendo a buscarte.
Aunque por milagro recordé a tiempo
todas las razones por las que dejé de necesitarte.
En un flashback me vi sentada en tu auto,
escuchándote decir:
"Poné cualquier cosa menos Avril o Miley"
Cualquier cosa menos eso que te hace sentir.
Y fue entonces cuando comprendí
que tenerte al lado era perderme a mí.
Y que hoy prefiero mi canción favorita sonando,
Antes que el eco de tu indiferencia retumbando.
Porque quizá bailar feliz en soledad,
valga mucho
(Muchisimo más)
que una compañía por la mitad.
domingo, 21 de junio de 2020
lunes, 15 de junio de 2020
viernes, 12 de junio de 2020
jueves, 28 de mayo de 2020
martes, 19 de mayo de 2020
Ser mejor
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| 25 de mayo 2019 |
El 2019 fue un año difícil en muchos aspectos, pero sobre todo en uno particular que me mantenía preocupada, alterada y enferma. El año pasado yo comía pero no engordaba, y a veces también no lo hacía porque tenía días de extrema tristeza. Toda la comida empezó a caerme mal. Me descomponía a cada rato, tenía nauseas y vómitos, lo que me llevaba a no querer comer. Tomaba ibupirac y sertal como si se tratara de caramelos y adelgazaba cada vez más. Se me caía el pelo, tenía ojeras, no conseguía dormir bien. Fui reiteradas veces a un masajista, porque estaba tan contracturada que tenía terribles dolores de cabeza. Ese año tuve también mi primer ataque de ansiedad. La verdad es que en ese momento no lo reconocí como tal, pero se repitió en muchas ocasiones, así que terminé por darle la importancia que se merecía. Me sentía insegura, nunca había tenido problemas con mi físico y ahora me sentía totalmente acomplejada de mil formas. Estaba mal anímicamente, me costaba sentirme a gusto en cualquier situación y me angustiaba con mucha facilidad. Lloraba por cosas que no eran la verdadera razón, y me empecé a cerrar en mí misma tan paulatinamente que casi no me di cuenta de lo aislada que estaba. Mi vida estaba llena de cosas lindas que pasaban desapercibidas ante mis ojos porque estaba totalmente nublada. Había algo que se estaba llevando mi brillo. "En ese momento no nos dábamos cuenta, pero estabas como apagada" me dijo mi amiga cuando vimos la primer foto. Es de hace casi exactamente un año. Y resume bien lo que eran todas las fotos: la mirada como perdida, sin sonreír, pálida, extremadamente flaca, decaída.
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| 19 de mayo 2020 |








